Mi Pequeño Secreto

CAPÍTULO 20

-Enserio quieres hacer eso- dice Frederick mirándome con una sonrisa dulce.


 

-Si, es demasiada comida- digo recostando mi cabeza en su pecho.


 

-Eres la persona más humilde y bondadosa que he conocido en mi vida- dice dándome un beso en la coronilla.


 

Les voy a contar de lo que estamos hablando por qué sé que ya están perdidos. Verán después de pasar la tarde organizando todo lo que Jack y yo compramos en el súper mercado tenia esta idea rondando mi cabeza, carcomiéndome las neuronas y en cuanto Frederick llego de trabajar no dude en agarrarlo de la mano y llevarlo directo hacia el sofá para plantearle mi plan en cuanto a toda la comida que compramos. Lo que quiero hacer es elaborar platos de comida para llevarlos a los orfanatos más —pobres— por así decirlo, pero no también a orfanatos, sino a personas de la calle que estoy segura de que ahora mismo miles de personas están pasando hambre y nosotros con toda esa comida ahí que lo más que puede hacer es dañarse, la verdad no me hace sentir bien saber que personas están en situaciones donde no tiene ni para un chicle y yo quiero portar un granito de arena, por lo menos a que un día coman bien.


 

-Pero eso no lo vas hacer sola- dice tomándome la barbilla para mirarme directamente a los ojos.


 

-Estaba pensando en contratar a alguien, digo no es que me guste gastar dinero y lo sabes, pero creo que será necesario- digo para tranquilizarlo.


 

-O igual puedo ayudar.


 

-Pero y la empresa- digo frunciendo el ceño.


 

-Puedo sacar un día y creo que el viernes será perfecto, además para ese día ya tendremos a mi hermana instalada en casa- en el momento en que menciona a su hermana le brillan los ojos.


 

-Ay Frederick, me da pena abusar de ella además va ha estar cansada es un día después del viaje y también podemos hacer todo en dos días no tiene por qué ser en uno, así no me canso tanto- digo quejumbrosa.


 

-Bien, bien tú ganas mujer- dice dándome un beso mientras acaricia mi vientre.


 

-Quiero comer lasaña- digo tratando de pararme pero el no me suelta.


 

-Puedo pedir una de un restaurante italiano donde las hacen riquísimas- dice sacando su teléfono de su bolsillo.


 

-Pero quiero hacerla yo- digo poniendo un ridículo puchero que siento que no se ve tan tierno como los que él hace.


 

-¿Sabes que eres la embarazada que más rinde verdad?- dice regalándome una sonrisa dulce.


 

-Solo se que tengo hambre, ¿me dejas pararme?- digo viendo cómo su brazo sigue manteniéndome atrapada.


 

-Bien, me cambio el traje y vengo ayudarte- me da un beso en la sien, se levanta y se va directo a la habitación.


 


 


 


 


 


 


 


 



Lisa Dolly

#169 en Novela romántica

En el texto hay: secuestro, pobreza, romance

Editado: 23.04.2020

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