Mi Pequeño Secreto

CAPÍTULO 43

continuación del capítulo anterior 

Cuando estamos en el estacionamiento Frederick por fin parece salir de su shock y me ayuda a subir a la parte trasera junto a Maddie luego sube el al asiento de conductor.


 

-¿Est..tas Bien?- pregunta mirándome por el retrovisor.


 

-Si ahora mismo n... ¡maldita sea!- grito al sentir un fuerte contracción-duele, duele, duele- me quejo con los ojos acuosos.


 

-Inhala, exhala calmará mi amor ya llegaremos al hospital- dice Fred tratando de controlar el temblor de su voz.


 

-¡¿Que me calmé?!- lo aniquilo con la mirada-¡tu no sabes lo que estoy sintiendo jodido idiota esto es tu culp!...¡Ay joder!- aprieto la mano de Maddison que se encuentra a mi lado haciendo que suelte un quejido de dolor- lo siento Maddie solo aguántame lo que resta de camino.


 

-¿Por que a mi me gritas y a Maddison no?- pregunta con el ceño fruncido.


 

-Por que eres un idiota, además la contracción ya pasó- me encojo de hombros cuando me mira. Cuando llegamos al hospital Frederick dirige el auto directamente hacia emergencias luego se baja y llama a enfermeros quienes inmediatamente salen en mi búsqueda con una silla de ruedas. Me llevan directo a una habitación para ponerme una bata de hospital para luego recostarme y revisar cuanto tengo de dilatación.


 

- Solo tienes tres centímetros tienes que dilatar más- dice la doctora encargada luego de revisarme.


 

-¿Y cuanto se supone que tengo que dilatar?- pregunto y siento como se me van aguando los ojos con el solo pensamiento de sentir las dolor.


 

-Diez centímetros- dice mirándome directo a los ojos.


 

-¿Qué?- pregunto incrédula- pero si aún no llevo nada- me tapo los ojos con la mano, y para colmo no han dejado entrar a Frederick.


 

Las contracciones se hacen más intensas y largas. Duran entre 45 segundos y un minuto o más tiempo y sucederse a intervalos de entre 2 y 4 minutos lo que deja poco respiro. Siento una presión creciente en la parte baja de la espalda que es realmente dolorosa. Llevo aquí más de una hora o eso creo sola sin que nadie venga a verme. De un momento a otro la puerta se abre y entra la doctora con Frederick y una enfermera con una bandeja detrás de ella, el no lo duda u camina hacia mi con rapidez, la doctora se acerca a revisarme cuando termina me mira sonriente.


 

-Es el momento de decidir si quieres la epidural. Si optas por ella, tendrás una vivencia diferente. Perderás la sensibilidad al dolor y tu ansiedad y angustia se reducirán, pero también sentirás que has perdido capacidad para empujar.


 

-Por favor qué haces hay parada aún, inyéctame ya no aguanto esto- digo mientras apechurro la mano de Frederick, el no dice nada y le da un beso en la frente.


 

Luego de ponerme la epidural me sacan de esa habitación y me llevan a otra más grandes y llenas de diversos equipos, Frederick lo llevaron a otra dirección para que se ponga y vestido de hospital azul y un tapa boca del mismo color. A mi me acomodan en la camilla para parto, donde subo las piernas a unas almohadillas y recuesto la espalda en la parte de atrás que está un poco levantada. Suspiro cerrando los ojos.


 

-Bien- dice la doctora cuando Frederick entra y se posiciona a mi lado, mira su reloj de mano y me mira- cuando sientas una fuerte presión en el área vaginal puja- dice sin quitarme la mirada y yo asiento, la presión no se hace esperar y luego de unos segundos comienzo empujar- ¡puja más fuerte!- dice ella.


 

                                               • • •

-Vamos mi amor tú puedes- me anima Frederick, llevo aproximadamente unos treinta minutos y juro que ya estoy agotada.


 

-¡Vamos no te detengas, ya puedo ver su cabeza!- grita la doctora con la voz cargada de emoción, Frederick suelta mi mano y para ver pero al parecer no fue una buena idea por que cuando viene hacia mi cae al suelo.


 

-Lo que me faltaba- digo con voz llorosa. Inmediatamente vienen unos enfermeros a recogerlo.


 

-Lucía- me llama la doctora- concéntrate bien- yo siento.


 

Luego de lo que siento que fue más de una hora siento algo salir de mi e inmediatamente la sala se llena de hermosas gritos que me llenan el alma de amor y no puedo evitar sollozar junto a mi bebé, por la emoción que siento por verla.


 


 


 

 



Lisa Dolly

#167 en Novela romántica

En el texto hay: secuestro, pobreza, romance

Editado: 23.04.2020

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