Mi Pequeño Secreto

CAPÍTULO 44

Continuación


 

Frederick


 

Me despierto desorientado y con una luz fuerte cegándome así que parpadeo varias veces hasta que mi vista se acostumbra a la luz, cuando logro enfocar me doy cuenta de que estoy en un hospital acostado en una cama. Me levanto mirando hacia todos lados y de repente los acontecimientos aparecen como una diapositiva en mi mente.


 

Lucía con dolores.


 

Yo conduciendo y Lucía diciéndome cualquier cosa que se ocurría.


 

Nosotros llegando al hospital.


 

Lucía siendo llevada a una habitación sola.


 

¡Diablos, Lucía me va a matar!


 

¡Me he perdido el nacimiento de mi hija!


 

Rápidamente salgo de la habitación y camino por el largo pasillo hacia recepción donde está una chica con cara de mala leche.


 

-Disculpe - digo cuando llego- ¿me podría decir cual es la habitación de Lucía Brook?


 

-Maternidad, piso ocho, habitación 527- responde sin mirarme.


 

Sin perder tiempo corro hacia el ascensor el cual Gracias a Dios no tiene tantas personas dentro y marco el piso. La espera es dolorosa y los nervios que tengo son muy notables.


 

Lucía me va a matar.


 

Lucía me va a matar.


 

¡Dios!


 

Cuando llego al piso salgo y voy directo a las habitaciones viendo número por número y cuando doy con la habitación en la que se supone que están los amores de mi vida suspiro y abro la puerta lentamente, entro la cabeza y miro hacia dentro y la imagen que me encuentro es totalmente hermosa, Lucía tiene a nuestra bebé cargada  mientras le habla de una manera tan tierna que no puedo evitar sonreír.


 

-Tu papi es un débil mi amor- dice con la voz llena de amor- puedes creer que tu papito se desmayó antes de verte preciosa- suelta una risita que me hace reír a mi también haciendo que ella se de cuenta de que estoy aquí- Oh pero mira, si a llegado el padre mas fuerte que conozco- avergonzado termino de entrar a la habitación y camino directo hacia ellas. Lucía mantiene una sonrisa burlona mientras que nuestra pequeña tiene los ojos cerrados acurrucada en el pecho de su madre.


 

-No es gracioso- me quejo, cuando estoy a un lado de la camilla me inclino y dejo un beso en la frente de cada una para después quedarme mirando a nuestra bebé- es hermoso- digo sin despegar la mirada de ella.


 

-Lo es - afirma. Me inclino y la beso, es un beso tierno lleno de amor, de todo el amor que siento por ella, de toda la felicidad que siento en este momento.


 

-Te amo- digo para volver a besarla.


 

-También te amo Fred- suspira, y mira a nuestra hija, Quien ya se encuentra dormida.


 

-¿Donde está Maddison?- pregunto.


 

-Está llamando a todos- frunzo el ceño y miro las paredes buscando un reloj, cuando lo encuentro le doy cuenta de que son casi las cinco de la madrugada.


 

-Sofia Charlotte Garret Brook por fin con nosotros- besó su pequeña cabeza.


 


 



Lisa Dolly

#152 en Novela romántica

En el texto hay: secuestro, pobreza, romance

Editado: 23.04.2020

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