Mi Pequeño Secreto

EXTRA 1

20 de marzo, 2019


 

Frederick


 

Voy saliendo de mi departamento camino hacia la empresa, tengo una reunión importante con uno de los accionistas, es un grano en el culo, es viejo rabo verde que le encanta llamar la atención de las chicas jovenes siempre andando con preciosas prendas caras a la vista de todos y ellas ingenuas caen en su juego, no tiene hijos ni esposa así que creo que eso es lo mas emocionante en su vida, carajo, ¿acaso aun se le para? rio internamente, será mejor que deje de pensar en eso.


 

Cuando llego a la empresa tomo el ascensor y voy directo hacia el ultimo piso que es donde está situada mi oficina, cuando llego veo a Jack lanzándole miraditas a Margaret (mi secretaria) quien lo ignora olímpicamente, hace como si el pobre hombre no existiera, lo suyo es ''secreto'' pero pasa en mis narices así que no hay forma de que no me de cuenta.


 

-Buenos días Margaret- la saludo, es una chica agradable


 

-Buenos días señor Garret- me regala una sonrisa. escucho a Jack gruñir- en un momento voy para informarle lo que tiene programado para hoy.


 

Entro a mi oficina después de mirar a Jack quien me estaba fulminando con la mirada, ruedo los ojos sentándome en mi silla de oficina, valió el dinero que invertí en ella, es cómoda y tengo cero dolor de espalda. Margaret entra a mi oficina y enseguida comienza a decime mi agenda.


 

-Y eso es todo- dice levantando la vista de la tableta- su primera reunión será dentro de treinta minutos con el señor Almonte- asiento y ella se da la vuelta para salir de la oficina.


 

-Infórmale a Jack que venga a mi oficina- pido antes de que la puerta se cierre.


 

No pasan cinco minutos cuando Jack entra a mi oficina.


 

-¿Qué quieres?- pregunta cruzándose de brazos después de haberse dejado caer sobre el pequeño sofá que tengo en una de las paredes de la oficina.


 

-¿Cuando es que vas a aprender a respetarme?- pregunto cruzándome de brazos también- soy tu jefe.


 

-Eso a mi no me importa- dice encogiéndose de hombros.


 

-Pues debería importarte ya que podría despedirte- digo arqueando una ceja.


 

-Eso no pasará- dice con una sonrisa de suficiencia- todos sabemos que no puedes vivir sin mi.


 

-Eres un maldito- digo mientras lo miro entrecerrando los ojos- quiero que vayas por un capuchino a un restaurante italiano tengo una reunión con Alfredo Almonte y ese viejo no bebe de otro café que no sea ese.


 

-¿Qué me darás a cambio?- pregunta con una sonrisa divertida.


 

-¡Carajo Jack es enserio!- exclamo ya cansado de sus jueguitos- tengo una reunión dentro de treinta minutos- miro el reloj en la pared- ahora veinte así que date prisa- se levanta de mala gana y saca el dedo corazón antes de salir de la oficina. suspiro.


 

Me pongo responder algunos correos antes de la reunión. Mi empresa es muy solicitada ya que nos encargamos de exportar los productos de las empresas que no tienen departamentos de exportación, facilitándoles así expandirme en el resto del mundo, claro, esas empresas tienen que pagar una alta cantidad de dinero ya que no es un trabajo sencillo y por eso nos buscan a nosotros.


 

Sin darme cuenta ya faltaban cinco minutos para la reunión así que me levanté de mi silla y salgo de la oficina para encaminarme hacia la sala de reuniones, cuando llego veo a Margaret arreglando algunos documentos sobre de mesa de cristal, da un respingo cuando cierro la puerta.


 

-¿Ya está todo listo Margaret?- asiente mientras sale de la sala de reuniones, me siento en la cabecera, luego de unos minutos Margaret entra nuevamente con una botellas de agua, las deja en mesa y sale de nuevo para después de cinco minutos aproximadamente entras otra vez pero con Alfredo Almonte mirando su trasero, inmediatamente frunzo el ceño. Margaret apenada deja la oficina en cuanto tiene oportunidad.


 

-¿Qué te he dicho sobre coquetear con mis empleadas?- gruño.


 

-Aaah no seas aburrido la chica está buena- dice palmeando mi hombro a modo de saludo para después sentarse en la silla que está al lado mío- dime ¿ya encontraste a alguien que haya logrado amarrarte?- se perfectamente que habla de mujeres, contengo las ganas de rodar los ojos. esto va para largo.


 

                         . . .


 

Llego a casa cansado de haber pasado la tarde completa lleno de reuniones, videos conferencias y nuevos contratos, no soy una persona que le guste mucho tomar pero un trago al año no hace daño, así que tomo una ducha y me pongo una ropa mas cómoda, voy a salir a darme un par de tragos, solo ya que el único amigo real que tengo es Jack y el pasará la noche metido entre las sábanas de mi secretaria. cuando salgo del complejo de departamentos lujosos de donde vivo, me monto en mi Range Rover que compre hace un año y no me arrepiento, es bastante cómoda.


 

Conduzco con tranquilidad hacia una de las discotecas mas famosas del país, cuando llego hay mucha gente haciendo fila para que los dejen pasar, esas filas avanzan tan lento que algunas veces las personas logran entrar al  local ya entrada la noche, por eso algunas personas vienen más temprano para lograr entrar no muy tarde. suspiro mientras me encamino directo hacia la entrada del lugar, el tipo gigante que se encuentra en la entra solo mira mi ropa para dejarme entrar, típico estas personas siempre reconocen quién tiene dinero, le doy un sentimiento cuando paso por su lado, Cuando ya estoy dentro voy directo hacia en lado izquierdo de la barra tomo asiento y le pido un whisky al bartender quien no demora ni cinco minutos en pasarme mi trago, después de una media hora tomando y sintiendo miradas de algunas mujeres sobre mí paseo mi mirada por todo en lugar hasta que mi mirada queda fija en una mujer de vestido rojo, alta, con sus curvas bien proporcionadas, y su cabello rubio que desde donde estoy no parece para nada químico, sus tacones le quedan algo grandes pero de ve bien, me quedo mirándola mucho tiempo fijamente, quizas unos diez minutos, veo que también toma whisky y bebe unos cuatro vasos antes de pararse y caminar hacia la pista de baile donde comienza a contornear sus caderas al ritmo de la música, luego de una veinte minutos viéndola moverse con descaro, camino hacia ella y pongo mis manos en su cintura desde su espalda y me atrevo a darle un beso en el cuello, se da la vuelta y se queda mirándome, analizando mi rostro cuando veo que va hablar no la dejo y beso sus tentadores labios rojos la arrastro hacia un reservado y luego hacia una de las espaciosas habitaciones, ella no se resiste así que la sigo besando, tengo demasiados tragos como para pensar en lo que estoy haciendo, en un abrir y cerrar de ojos nuestra ropa desaparece, le beso todo el cuerpo antes de hundirme en ella.



Lisa Dolly

#153 en Novela romántica

En el texto hay: secuestro, pobreza, romance

Editado: 23.04.2020

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