Mi primer amor (completa)

Capítulo 18: Volveré

Los días habían pasado más rápido de lo deseado, Damon trataba de disfrutar los pocos días que le quedaban con Lucy, pero cuando llegaba su casa se deprimía al acordarse de su abuela, y su mamá lo regañaba por salir estando de luto.

Habían decidido no celebrar sus 4 años y quien sabe cuántos meses de novios, ni el cumpleaños de Lucy —que era un día antes del vuelo de Damon —pero Damon no quería que su tristeza impidiera la felicidad de Lucy y decidió hacerle una sorpresa.

— ¿A dónde vamos? — Dijo Lucy.

—A un lugar mágico — Respondió Damon.

— ¿Por qué me vendaste los ojos?

—Tú me has pegando esa manía/

Damon parqueó e; carro porque tenían que caminar hasta el lugar, Lucy seguía con los ojos vendados.

—Damon te dije que no quería sorpresa de cumpleaños, ya bastante tengo con la cena de cumpleaños que está organizando mi mamá.

—Pero amor, cumples 17 deberías estar feliz — Dijo Damon

—Estoy feliz, siempre estoy feliz si estoy contigo.

—Ten cuidado — Dijo Damon, ya que habían piedras en el camino.

*

—Bien ya llegamos

— ¿Ya me puedo quitar las vendas de los ojos ?— Preguntó Lucy

—No, espera 5 minutos, siéntate por aquí — Dijo Damon mientras ayudaba a Lucy a sentarse lentamente en el suelo.

 

Lucy

No entendía porque tanto misterios, se supone que la misteriosa soy yo no él, pero siendo sincera estoy ansiosa por saber que trama Damon.

*

Cuando me senté, sentí la textura del suelo era césped, ¿Acaso estaríamos en el parque? , lo dudó, sé llegar a nuestro lugar hasta con los ojos cerrados, sentí una brisa fresca azotando mi cabello, y provocándome un escalofrío, también oía a Damon moviéndose de un lado a otro.

—Lista... Ya puedes quitarte la venda — Dijo Damon

Al quitármela lo primero que veo es la hermosa sonrisa de mi novio y luego el lugar, al mirar al frente me di cuenta de porque Damon me había traído aquí.

Damon me ayudo a levantarme.

 Delante de nosotros estaba todo la ciudad, y allá a los lejos en la montañas pude ver el atardecer más lindo de mi vida, en los brazos de la persona que amo, nada es mejor que eso.

—Te amo lo sabes — Le dije a Damon —Gracias.

—Yo también te amo Lucy.

Estaba tan cómoda en los brazos de Damon viendo el atardecer que no me di cuenta cuando cerré los ojos y me quede dormida, al despertar también me encuentro con otra maravillosa vista, desde aquí arriba se ponían ver todas las luces de la ciudad, eran como un pequeño cielo invertido, que en vez de estar arriba esta debajo de nosotros aunque el verdadero cielo estaba hermoso cubierto de estrellas.

—Me siento como la dueña del mundo — Dije de repente

—Es que lo eres, al menos de mi mundo—respondió Damon tomándome desprevenida, me dio un beso en la mejilla y me abrazó —Por cierto te preparé algo.

Al darme la vuelta, vi el lugar iluminado por velas y en el centro había una manta en el suelo, donde encima había dos platos, dos copas, y un gran plato tapado con un cuchillo y dos cubiertos.

Damon se puso de pie—Su cena está servida señorita tome asiento, bueno como no teníamos sillas disponibles para subirlas hasta aquí os pido que te sentes como gustes en el lindo césped verde.

—Muchas gracias—Me acerqué al pequeño espacio—es la primera vez que vengó ¿Que tienen en el menú?, pero antes de eso, ¿Quien cocino la cena?

—La comida que hoy degustará  su paladar fue cocinada por el famosísimo chef Damon, es todo un profesional.

Saqué mi celular y escribí la fecha de ese día en notas.

— ¿Qué haces? — preguntó Damon

—Si hoy me muero por intoxicación, ya sabrán a quien culpar.

—ja, ja, chistosita, no cocino tan mal.

—Cocinar no es uno de tus dones mi amor.

—Tienes razón, prosigamos, el menú que tenemos para hoy es espaguetis y pedazos de pan tostados, acompañado de vino rosado su favorito.

—Suena bien, mi lindo acompañante ya me puede acompañar a comer.

—Claro, siempre será una placer comer a tu lado, ¿Que música quieres de fondo?

—No sé, algo relajante.

Fall de Justin Bieber comenzó a sonar.

Damon me sirvió los espaguetis en el plato

—Bueno aquí voy — dije llevando el primer bocado a la boca y... estaba muy rico — ¿Seguro que lo cocinaste tu?

Damon se rió — Si Lucy, te lo juro.

—Sabes, esto me recuerda a la escena de los perritos cuando están como en una cita, comiendo espaguetis con albóndigas y él le da la última que le queda.

—No te preocupes mi amor, yo no te daría mi última albóndiga —Dijo Damon.

—Idiota — Dije riéndome.




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