Mi roto San Valentín

Capítulo 42

Capítulo 42: Hotel

Siento una gota caer en mi nariz y le siguen otras más.

—Hace frío para recrear un beso bajo la lluvia, pero en verano lo haremos si quieres —asegura Ashton dándome otro beso corto en los labios y tomando las maletas con rapidez para entrar al hotel. Sonrío y tomo una de las mías -porque él lleva la otra- y lo sigo dentro. El lugar es hermoso y muy lujoso. Es un cinco estrellas—. Aquí hablan inglés, así que no te preocupes por intentar hablar danés.

Asiento y me adelanto para acercarme a la recepción. Un joven que no debe tener más de veinte años nos mira con una sonrisa. Es bastante alto, tiene el cabello rubio oscuro con ondas suaves y ojos castaños. Me recuerda a alguien, pero no sé a quién. Porque está claro que no lo había visto en mi vida. Su sonrisa es amable y no puedo evitar sonreírle de nuevo. Es guapo y parece simpático. No tiene un semblante serio como acostumbran a tener algunos recepcionistas.

—Buenos días, ¿cómo estás? —Su sonrisa se ensancha. Supongo que no muchos clientes saludan amablemente.

—Buenos días. Me encuentro bien, ¿y tú? —Su acento es muy marcado, pero su inglés es fluido.

—Cansada, no tienes idea del largo viaje que tuvimos desde Los Angeles —Asiente, este chico me cae bien. Me apoyo en el mostrador y siento que los demás ya se encuentran junto a mí porque los mira también con una sonrisa—. Supongo que tú también tuviste una mañana movida por aquí —Doy un vistazo al lugar y no puedo evitar detallar en candelabro que cuelga del techo y el piso marmolado—. Es un cinco estrellas, ¿verdad?

—Tu chica sí que reconoce las cosas de calidad —dice mirando a mi novio que sonríe—. ¿Cómo te llamas?

—Ariadne Pines, pero se supone que tenemos unas reservaciones al nombre de Ashton Akselsen —Tomo un bombón del mostrador y le doy un mordisco—. Son cuatro habitaciones si no recuerdo mal —Él me mira con una sonrisa, pero no se mueve ni busca las llaves.

—Eres bonita —Alzo las cejas sorprendida. ¿Acaso malinterpretó mi simpatía como coqueteo? Espero que no, porque incluso parece saber que Ashton es mi novio. Doy otro mordisco al bombón y le doy puntos extras por ofrecer chocolates a los clientes.

—Algo de eso me han dicho —bromeo acariciando el mostrador, brilla tanto que podría dejarme ciega—. Me pongo mejor cerca del mediodía, las mañanas no son mi fuerte.

—Creo que no son el fuerte de nadie.

—Tú te ves impecable, aunque seguro es porque no dormiste en un avión soportando los ronquidos de mi primo —murmuro mirando a Kyle que frunce el ceño—. Por favor dime que nuestra habitación queda lejos de la suya.

Ríe por lo bajo y sale detrás del mostrador hasta estar frente a mí. Este chico me cae muy bien, es amable y cálido. Pero no puedo dejar de pensar en que me recuerda tanto a alguien.

—Eres agradable —dice dando un par de pasos hacia mí.

—No tanto, Ashton es más simpático que yo —Señalo a mi novio porque quizás no sabe quién es—. Supongo que así son los daneses.

—Me gusta tu chica.

—Ella le gusta a todos —declara mi novio pasando su brazo por mi cintura. Lo golpeo porque eso no es para nada cierto—. ¿Qué? Es cierto, siempre le caes bien a todos. Tu cuñado acaba de confirmarlo.

—Yo no le... —Me detengo al registrar sus últimas palabras. Miro al chico que sonríe divertido y cubro mi boca con vergüenza. ¡Su hermano! Le estuve hablando a su hermano como si fuera un empleado cualquiera. ¡Qué vergüenza! Me escuchó divagar sobre tonterías—. ¿Eres su hermano? —pregunto al chico señalando a mi novio y sonríe asintiendo lentamente. Golpeo a Ashton que ríe—. ¿Por qué no me avisas? ¡Acabo de hacer el ridículo!

—Y lo tengo grabado —asegura Dylan riéndose antes de acercarse al chico y darle un abrazo—. ¿Cómo estás, primo? —Revuelve su cabello y el chico resopla—. Sorina está en el restaurante, ¿verdad?

—Sí, pero hoy sale a las tres porque quería recibir a las visitas —responde mirándome de nuevo con una sonrisa—. Encantado de conocerte, cuñada.

Estrecho su mano cuando me la ofrece y sonrío de forma tímida.

—Igual...

—Arvid. Me llamo Arvid —rectifica antes de que mi novio lo abrace y se palmeen las espaldas—. Comenzaba a creer que no vendrías hasta las fiestas.

—Pasaron cosas que luego te contaré —dice con una sonrisa. Ashton luce tan feliz mientras observa a su hermano de pies a cabeza. Es unos centímetros más bajo, pero guardan cierto parecido en la forma de los ojos y los labios.

—¡Estamos en los carteles, primo! —exclama Kyle acercándose para abrazarlo y revolviendo su cabello—. Así que cuando quieras autógrafos me dices, porque ya deben valer millones —El rubio rueda los ojos mientras el castaño pasa un brazo por sus hombros y mira a la pelirroja—. Ven, Conejita.

—Soy Drew, su ardiente novia —Estira su mano con una sonrisa y Arvid ríe estrechándola y asintiendo—. Sonrían —pide antes de tomarles una foto. Mi cuñado parece sorprendido, pero sonríe de igual forma.

—La mejor fotógrafa de Los Angeles —asegura el primo antes de besar la mejilla de su novia—. La rubia es Amber, amiga de la prima y nuestra —Saludan estrechando manos—. El de pinta hippie es Julian Stone, el cantante. Ya sabes...

—¿El bohemio?

Ríe asintiendo mientras el susodicho saluda.

—La morena sexy es Selene, amiga de la familia y Ari. Le decimos Gatita.

—Encantado.

—Kate es la que parece se está durmiendo de pie. Amiga de todos, chef y ex novia de mi hermano —presenta, la castaña sonríe levemente. Está muy cansada, lleva prácticamente un día sin dormir.

—Un placer conocerlos a todos —dice con una gran sonrisa, es realmente amable y eso me hace sonreír—. Mamá me llamó tres veces para saber si ya habían llegado.

Mientras ellos hablan detallo el lugar un poco más y me parece excelente, aunque cambiaría las alfombras. Parece un poco anticuado y los colores no van muy de acuerdo con el resto del lugar. También el tapizado de las paredes, parece un poco viejo y está fuera de tono.

—Deberían cambiar el tono de las paredes —murmuro imaginando que un amarillo suave iría perfecto. Ni siquiera les hablo a ellos. Sólo pienso en voz alta cada cosa que yo habría combinado—. Un color amarillo opaco y suave resaltaría los muebles que son de un color más oscuro.

—Lo he sugerido, pero no parecen gustarles los cambios —responde Arvid llamándome la atención. No esperaba que me escucharan.

—Seguro que los dueños son de esos vejestorios que quieren conservar todo intacto y se niegan a hacer remodelaciones —Miro el techo que parece tener un suave bordeado amarillo indicándome que es un poco viejo—. Deberían cuidar más esos querubines, parecen tener más de cien años y pronto la pintura se quebrará.

—Parece que sabes de arte.

—Me gusta pintar —Me encojo de hombros antes de volver mis ojos a él—. ¿Tu jefe no te reprenderá por hablar con nosotros?

Ríe con fuerza y me doy cuenta que su voz es un poco más aguda que la de Ashton, pero sigue teniendo una risa profunda. Niega con su cabeza y mira a mi novio con una sonrisa en su rostro.

—No le dijiste que este era nuestro hotel, ¿verdad? —¡Oh Dios! ¡No puede ser! Creo que palidezco y quisiera tanto que la tierra me tragara en este momento, bueno, el mármol. ¿Qué me costaba quedarme callada un poco más? Ashton ríe a mi lado y lo empujo.

—¿Por qué no me dices las cosas? —reclamo cruzándome de brazos abochornada antes de mirar al rubio—. No quise decir...

—No hay problema —asegura con una sonrisa amable—. Después de todo tienes razón —Vuelve detrás del mostrador y parece buscar algo en la computadora—. Es el hotel de la familia. Lo manejan mi padre y mis tíos. Yo también lo haré, pero por el momento me encuentro aquí, aunque realizo algunas tareas ejecutivas también —Sonríe hacia la computadora—. Es nuestro hace cinco generaciones, por eso la pintura del techo comienza a tener bordes viejos. Pero no se lo menciones a papá, a él no le gusta mucho innovar las cosas.

—¿Viven aquí? —pregunto interesada. Arvid es amable y paciente. Me cae muy bien y parece que yo le divierto porque sonríe bastante.

—No, pero ustedes se quedarán aquí por esta tarde —Me mira divertido—. Para reponer las horas de sueño que tu primo interrumpió con sus ronquidos.

Río. Oh, mi cuñado parece ser alguien encantador. Me gusta. Definitivamente me agrada.

—¿Y luego dónde iremos?

—A casa, hay habitaciones suficientes para todos. Pero Ashton pidió que primero les dejaran tener un descanso porque el viaje es largo y tú enloquecerías.

—¿Acaso les has dicho a todos que voy a enloquecer por conocerlos? —Mi novio mira hacia otro lado con una sonrisa—. ¡Ashton! —reclamo dándole un codazo y él sonríe besando mi mejilla.

—Sólo quería que los conocieras estando cómoda y descansada.

—Estas son sus tarjetas y no olviden que mamá los espera para la cena. Les enviaré el almuerzo a la habitación.

—Gracias —Sonrío y él asiente.

Los chicos nos conducen por las escaleras y Kyle ríe antes de pasar su brazo por mis hombros.

—¿Lo ves, prima? Tienes a tu cuñado de tu parte junto a tu suegra —asegura revolviendo mi cabello—. Y mi maldito sueño erótico le cayó tan bien a su primo —dice abrazando a Drew por detrás y besando su cuello. Ella ríe mientras caminan abrazados.

—Tengo que contarte lo que he soñado en el avión —murmura besándolo y el castaño la toma en brazos haciendo que grite antes de salir corriendo.

—¡Dylan te encargo las maletas!

El primo suspira y toma una de las maletas junto con Selene y Kate. Ellos comparten habitación, creí que Kate querría más intimidad, pero parece que no le molesta estar con Dylan. Igual tampoco es como si fueran a hacer la gran cosa. Sólo dormirán una siesta y se cambiarán para ir a cenar.

—¿Por qué no me dijiste que tenían un hotel de cinco estrellas?

—No era importante —dice entrelazando nuestros dedos y encogiéndose de hombros—, además sólo soy un huésped aquí. Rechacé ocuparme de él igual que los chicos, no somos parte de él.

Esto me huele a conflicto. ¿Ashton está peleado con alguien de su familia? ¿Es por eso que dice que no es importante? Lo miro de reojo, pero él sólo mira al frente sin parecer muy preocupado.




—Me gusta la vista —digo mandándole un mensaje a Drew diciéndole que necesito fotos de esta vista, definitivamente me encantaría recrearla en pinturas—. ¿Cómo vas con eso? 

Volteo a verlo, sigue dibujando en el cuaderno del avión. Pese a que le dije que sería mejor probar con objetos inanimados, él insistió en dibujarme a mí. No voy a negarlo, el dibujo es horrible, no se le da para nada bien. Pero puedo enseñarle como él me enseña danés. Me siento a su lado en la cama y vuelvo a observarlo con detenimiento. Las líneas de las facciones son muy exageradas...

—Luce como una caricatura —comento y él se detiene y la mira—. Me gusta que a mi nariz le dieras una curva tan adorable.

—¿Piensas que califica como caricatura?

—Los rasgos están algo alterados, así que sí —Le muestro la barbilla puntiaguda, los ojos redondos y las cejas gruesas—. Se parece bastante a mí, podrías ser caricaturista.

—En todos estos meses te escuché decirme que podría hacer muchas carreras —Río y él voltea a verme con una sonrisa—. Sé que quieres motivarme, pero deja de buscarme otros trabajos en los que no encajo.

—Yo creo que encajas en cualquier trabajo que esté relacionado con el arte —digo y alza las cejas con incredulidad. Sonrío y lo empujo—. Es cierto, eres muy volátil.

—¿Volátil?

—Sí, yo te veo como el tipo de hombre que se puede adaptar a cualquier tipo de situación sin mucho problema —murmuro recostando mi cabeza en su regazo y mirando esos ojos verdes que tanto amo—. Sé que eres capaz de cualquier cosa que te propongas.

Deja el cuaderno y lápiz en la mesa de luz. Luego acaricia mi cabello sin dejar de mirarme a los ojos.

—Amo que confíes tanto en mí y en mis capacidades —Sonrío tomando su otra mano y llevándola a mi pecho para acariciarla—. Me encanta todo lo que he logrado hasta ahora, pero desde que te conocí tengo enfoques diferentes. Mis ideas son diferentes, mis proyectos también —dice entrelazando nuestros dedos—. Me haces creer que puedo hacer más, llegar aún más alto. Me inspiras como no tienes idea. Eres como mi musa. Pero decirte musa se queda corto porque tú eres inspiración absoluta. Porque me has hecho conocer partes de mí que no tenía idea que existían. Me haces soñar despierto.

Sonrío totalmente conmovida por sus palabras. Ashton siempre tiene las palabras perfectas para hacerte sentir especial, parte de su mundo, parte de su vida.

—Tú me inspiras con todo ese talento que tienes. Con todos esos sueños por cumplir. Eres como un diamante en bruto. Un tesoro sin descubrir —Me incorporo y lo beso cortamente en los labios—. No dejes de soñar nunca, por favor.

—Inspírame toda la vida.

—¡Eso fue cursi! —acuso y él se ríe antes de besarme de nuevo—. En serio, novio poeta. Fue demasiado cursi.

—¿A quién le importa? —murmura besando mi cuello—. A ti parecen gustarte las declaraciones románticas.

—Pero las empalagosas no —Sus manos desabrochan mi jean con rapidez—. Y a ti no te gustan.

Hace un sonido de afirmación mientras besa mi cuello y me quito el suéter junto a la camiseta. Me mira fijamente y sus manos tocan por todas partes.

—Quizás debería hacer dibujos eróticos. Tu cuerpo inspira a practicar cualquier tipo de arte.

—Cállate y ten sexo conmigo.

Ríe, pero no vuelve a hablar y nos concentramos en los besos, en las caricias. En decirnos te amo de la forma física más antigua que existe.




El frío es helado. Un amable botones baja nuestro equipaje por el ascensor y Ashton me coloca la capucha antes de abrazarme. No es un frío de nieve, pero sí uno otoñal. Las puertas metálicas se abren y estamos en la planta baja. Veo a Arvid vestido con ropa más casual dando indicaciones a otro joven antes de despedirse y acercarse a nosotros con una sonrisa. Ha anochecido y estoy lo suficientemente descansada y preparada como para conocer a lo que resta de la familia.

—¿Dormiste bien? —pregunta amable y asiento sonriendo—. ¿Alguna sugerencia para las habitaciones? —bromea y Ashton ríe a mi lado.

—La vista es preciosa.

—La de casa te gustará más. Puedes ver toda la ciudad y monumentos, de noche con las luces se ven muy bien —dice caminando a nuestro lado, parece que vamos al estacionamiento—. Los demás se fueron hace unos minutos, pero los esperé porque Ashton dijo que seguro estarías más relajada si hablabas con alguien más que no sea él o los chicos.

Ashton me conoce tan bien. Más que yo misma.

—¡Qué chismoso eres! —Él ríe y nos detenemos frente a una gran camioneta negra. Arvid abre el baúl y coloca nuestras maletas. Cuando subimos al auto, me siento atrás y dejo que los hermanos vayan al frente—. ¿Siempre eres así de simpático con todo el mundo? —pregunto colocándome el cinturón.

—Sólo con los que me caen bien —dice poniendo el auto en marcha—. No sé si Ash te habló de sus anteriores novias, pero había una que no soportaba. Se llamaba Elise.

—Esa mujer es insoportable —declaro haciendo que ría—. Y muy manipuladora. ¿Puedes creer que me golpeó de la nada?

—¿Y por qué no tienes moretones? 

—Eso, Ari. Cuéntale a tu cuñado por qué no tienes ni un solo moretón.

—Porque sé dar palizas —respondo mirando por la ventana. Las edificaciones son tan hermosas. Jordan amaría esto—. Luego llegaron Kyle con Drew... La pelirroja, viste... Y nos separaron, pero luego volví a golpearla junto con ella.

—Kyle grabó cuando Drew le pegaba a Elise —dice Ashton a su hermano que asiente sin despegar los ojos de la carretera—. Y como era de esperarse las felicitó.

—Kyle ama las peleas —confirma Arvid doblando a la izquierda—. ¿Y a qué te dedicas?

—Estoy trabajando de productora en una película.

El rubio silba asombrado y sonrío. Es tan fácil hablar con él. Tiene esa seguridad y calidez que te hace sentir cómodo.

—¿El director es reconocido?

—Steven Spielberg.

—¡Wow! Tu chica sí que llega alto —asegura mirando a mi novio—. Y cuéntame, ¿cómo se conocieron con mi hermano?

—Me tiró café caliente encima.

Ríe y Ashton bufa.

—¿Por qué no lo haces sonar un poco más romántico?

—Bien, luego de eso me siguió al auto y me pidió disculpas cuando estaba en sostén cambiando mi ropa.

—También dile que rechazaste salir conmigo esa vez.

—No me invitaste a salir esa vez —aclaro asomándome entre ambos asientos para mirarlo. Ashton voltea y asiente—. ¿En qué momento?

—Cuando te dije si podría compensártelo y tú me dijiste que tenías todo bajo control y que debías ir a trabajar.

—Quizás si en mitad de tu propuesta no me hubieras mirado los pechos y dejado de hablar, hubiera aceptado.

—¿Entonces cómo se pidieron salir? —pregunta Arvid mientras entramos por un camino más rústico.

—Dos semanas después coincidimos en un boliche. Nos embriagamos y acabamos juntos —responde Ashton mirando por la ventana—. Ari estaba como loca cuando despertó.

—Por supuesto, ni siquiera sabía quién eras y había estado contigo —Arvid ríe encantado con la conversación—. Y me convenció de quedarme a comer antes de irme. Tenía mis dudas, pero no me había aparecido mal chico. Tuve que soportar un interrogatorio por parte de los primos y sus insinuaciones de que podía ser o su novia o una chica de la calle.

El rubio vuelve a reír junto a mi novio.

—Ella cuando estuvo ebria me hizo su pareja para una fiesta que estaba organizando para San Valentín.

—Porque mi ex me rompió el corazón en San Valentín y yo decidí hacer una fiesta para celebrar la ruptura todos los años.

—¿Fiestas para celebrar una ruptura? Es una buena idea —reconoce Arvid con una sonrisa. Este chico me cae tan bien—. ¿Y luego qué pasó?

—Quedamos en vernos en el mismo Starbucks otra vez y me pidió una cita.

—No, tú me la pediste —Ashton sube un poco más el cierre de su abrigo—. Fue tan divertido porque eras un desastre.

—Eras mi primer intento luego de cuatro años.

—Su historia parece de película —Arvid se detiene frente a una verja alta y de aspecto antiguo, pero bien cuidado—. ¿Cuánto llevan juntos?

—Casi ocho meses —respondemos al mismo tiempo y sonrío mirando a mi novio.

—Vaya... Mamá va a enojarse por no haberla traído antes.

—¿Crees que le agrade? —pregunto removiéndome en el asiento. Ahora soy consciente de lo cerca que estoy de conocer a la familia de Ashton. El camino se me hizo tan corto hablando con ellos. Mi novio tenía razón, ya no estoy tan nerviosa y creo que ni siquiera he tirado de mi cabello.

—¿Bromeas? Mamá te adora. Ella siempre te menciona en las conversaciones y está muy entusiasta con ese desafío de lectura que tienen —dice estacionando el auto frente a una gran mansión de dos pisos. ¡Wow! La familia de Ashton tiene mucho dinero—. Nosotros no compartimos sus gustos por la lectura. Ash sí, pero es más del género terror y mamá adora las novelas románticas.

Bajamos del auto y Arvid abre el baúl, estoy por ir a ayudar a bajar mis maletas, pero él niega saludando a dos sirvientes que se acercan y las sacan del auto.

—¿Preparada para conocer a la familia? —pregunta haciendo ruido con las llaves.

Respiro hondo mientras Ashton me toma de la mano. Bueno, aquí voy.



Poupée

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En el texto hay: diversion, corazonroto, fiestas

Editado: 07.07.2019

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