Mi Vida en Virtual

15- Un beso, una disputa

Estoy actuando mal, no se si estoy exagerando o algo, pero lo que sé es que no debería estar parada aquí en medio del aparcamiento de este Starbucks, con un chico a unos pasos de querer besarme.

Sin olvidar que cuyo chico se acercó a mí con engaños, incluyendo a mi amiga con la que ahora estoy molesta.

Cuando veo que se acerca más no me queda de otra que detenerlo.

—¿Que crees que haces? — pongo la mano en su pecho.

— Si si lo siento  — levanta las manos en son de paz.

— Eso creí, debo irme — Comienzo avanzar hacia mi auto pero me sigue.

— ¿Tu crees que puedes odiarme más? — lo siento preguntarme cuando ya voy abrir la puerta del auto.

No podría decir que lo odio, pero en éste preciso momento no es que adore estar acá con él, lo tengo cerca y siento que me confundo.

— ¿Por qué dices eso? — pregunto sin darme vuelta y abriendo la puerta.

— Que si ya me odias, pues un paso en falso no hara la diferencia ¿Cierto? — volteo y frunzo el ceño un poco confundida, y lo veo acercarse cada vez más.

<<Confundida tú, yo lo veo todo claro>> Veo que mi conciencia piensa mejor que yo.

— Nathan ¿De que hablas? — aún pregunto toda tonta.

— Es mejor pedir perdón, que pedir permiso ¿No? — antes de que tan siquiera pudiera frenarlo ya tengo sus labios pegados a los míos.

Mis ojos se mantuvieron abiertos por la sorpresa, pero sentía unos labios muy suaves pegados a los míos, se mantenían quietos esperando a que yo reaccionara, pero de tonta aún no lo hacía.

Sus labios se despegan y lo oigo hablar — Por favor respóndeme sino ésto para mí sería en vano — vuelve a pegar sus labios y ésta vez si reacciono y cierro los ojos.

Intento mover los labios y eso le da pie a mover los suyos, sus manos me toman de la nuca y yo guío mis manos a las suyas, el beso es lento, pero lo siento tan intenso que me quema los labios, de repente comienza a avanzar y me hace retroceder haciéndome chocar contra el auto, y la puerta que había dejado abierta se cierra haciéndonos separarnos del susto.

Pero no me suelta, pega su frente a la mía, y traslada sus manos de mi nuca a mis cadera, tiene los ojos cerrados, lo miraba como tonta y me daba coraje, así que no me quedó de otra que hacerlo soltarme.

Le doy un pequeño empujoncito para que se separe.

— Nathan…— me corta.

— ¿Perdón? — mete sus manos en sus bolsillos delanteros, muerde uno de sus labios y cierra uno de sus ojos echando su cabeza hacia un lado.

Merde, no puede ser que viera ese gesto tan sexy.

Sacudo un poco mi cabeza para espabilar — No pidas perdón si no lo sientes — suspiro un poco con los ojos cerrados para poder recuperarme.

— Está bien, está bien — levanta las manos y comienza a caminar hacia atrás — No lo siento, y no lo voy a sentir nunca, Porque quedé mucho más maravillado.

— Aaagghh — me quejé abriendo nuevamente la puerta del carro y me subí sin pensarlo.

Mi auto disque seguro para mi, resulta cada vez más peligroso, la primera vez fue igual, lo bueno es que ese día me salve, ahora me he condenado.

Volteo a mirar por donde se ha ido y lo veo aún caminando de espalda despidiéndose de mi con una enorme sonrisa en su rostro.

— Que tonta Daija, que tonta — me golpeó la frente y arranco el auto.

Y ahora que necesito una amiga, resulta y acontece que estoy molesta con ella, y con todo esto que pasó ya siento todo esto tan estúpido.

Conduje lo más rápido que pude a casa, con todo lo que pasó la última vez con mi madre, es mejor no arriesgarme ahora.

°°°°

 


Al llegar a casa lo primero que encontré fue a mi madre sentada en el sillón de la sala. Como si esperara a alguien.

¿No todo puede ser perfecto cierto?

— ¿Donde estabas? — termino de guindar las llaves de mi auto, y mis cosas en la entrada y sigo mi camino para poder verla bien.

— ¿Donde más iba a estar?

— No te quieras pasar de lista Daija, Sabes muy bien que saliste hace horas de las clases — se para y me mira molesta.

¿Hasta cuando con esto? 
¿Que es lo que pretende mi madre?
No la entiendo y nunca voy a lograr a hacerlo.

— Estaba con Vanessa — respondo sin pensar.

— Debiste venir directo a la casa, ni una más Daija Castillo ni una más— no entendía a que se refería.

— ¿De que estás hablando? — pregunté tan confundida como creía que me veía

— No vas hacer con tu vida lo que te de la gana, no echarás tu futuro a la basura, vas a acatar mis órdenes te guste o no — me brama.

Mi madre siempre ha sido muy mandona, y creía que a su manera me quería, que solo buscan lo mejor para mí, pero cada vez actuaba más distinto.

Cuando apenas tenía quince años pasó algo parecido al encontrarme haciendo mis mezclas en la computadora, como dije tachandome de irresponsable, y me advirtió que no quería que se repitiera, siempre le he tenido miedo por eso no rechisté, siempre soy tan precavida a costa de eso.

— No tengo porqué acatar tus órdenes, tengo la suficientemente edad para decidir que hacer con mi vida — eso iba a traerme problemas.

— Muy bien, ¿Que es lo quieres hacer con tu vida? — Ni loca respondo a esa pregunta — A ver dime.

Si yo respondía a eso creía capaz que mi madre enloqueceria más, la creía capaz de encerrarme y no dejarme salir jamás, hasta la creería capaz de llevarme de la mano a mis clases, porque siempre loca, pero nunca irresponsable y echar mi "futuro" a la basura, como ella misma lo dice, pues jamás.

— Pues Bailar no lo es — no se de donde saqué esa valentía, pero en cuanto lo dije salí corriendo escaleras arriba.

— ¿QUÉ? — gritó — DAIJA CASTILLO VEN ACÁ EN ESTE INSTANTE — Aún ella seguía parada al pie de la escalera.

Pero apreciaba mucho mi cabello como para perderlo a manos de mi madre así que seguí subiendo, y aunque se escuche mal, apreciaba también mi miserable vida. No me mal interpreten adoraba la vida, pero tenía cierto rencor hacia la que me había tocado.



Gelyqv

#11165 en Novela romántica

En el texto hay: secreto, amor, baile y musica

Editado: 03.07.2020

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