Mirame

Capítulo 3

Ethan Connor:

 

Trataba de consolar a Alex pero ella no dejaba de llorar por su trabajo, yo no sabía qué hacer con ella. Angélica nunca lloraba por algo, solamente si se quedaba sin dinero, pero Alex llora por algo que realmente valga la pena y me guste que luche por su trabajo pero yo no me meto en problemas por ella.

Después de unos minutos sentía como Alex se estaba empezando a quedar dormida nuevamente, cuando lo noté la acosté suavemente en mi cama. Yo tenía que dormir con ella ya que sufría algo de pesadillas por la noche, puedo admitir que tengo fobia a estar solo en la oscuridad. Por eso necesito que alguien se quede a dormir conmigo.

Las pesadillas empezaron cuando sucedió mi accidente y Angélica me dejo. He tratado de ir al psicólogo pero no me agrada ir y que me dan pastillas.

Me acosté a lado de Alex abrazándola, a veces necesito tener a quien abrazar y que no me tenga miedo solo por mi cicatriz. Ella siempre me ha mirado y jamás me ha tenido por mi cicatriz, no sé qué tiene ella pero hay algo de ella que hace que me interese en ella y que hace que no la despida.

(...)

Ya había amanecido, Alex todavía no se despertaba ya que había quitado su alarma. Ahora estaba en mi oficina decidiendo si despedir a Alex o no, ella es bastante buena en su trabajo, me gusta mucho su pan de elote, nadie lo prepara igual que ella o su pastel de café, pero es muy joven para soportar este frío, no me perdonaría si algo le llegara a pasar.

En ese momento entró Jeft, mi chofer y mi mayordomo, tiene 27 años, ha trabajado para mí 3 años. A mí no me ha gustado meter tanta gente extraña a mi casa, así que contrato a una persona para que desempeñe varios labores.

—Señor ¿Puedo hablar con usted? —preguntó Jeft entrando a la habitación.

—Claro Jeft ¿Qué sucede? —dije ordenando unos papeles.

—¿Cómo se encuentra Alex? Oí que había sufrido un accidente —dijo acercándose a mi.

—Tuvo una pequeña hipotermia, ya está bien, pero estoy decidiendo si la despido o no, sabes que no me gusta que me fallen —comenté.

—Pero ella no tiene a donde ir señor, si quiere yo puedo hacer algunas tareas por ella —se apuntó.

Así que Jeft tiene algo que ver con Alex. Tampoco no permito que los sirvientes se involucren entre ellos ya que no trabajan por estar viviendo una telenovela. Si ellos dos tienen una aventura espero que me lo digan antes de que los descubra.

—Claro, se te incrementará tu sueldo pero el de ella disminuirá —sonreí.

—¿Y si el de ella subiera y el mío disminuyera? —cuestionó.

—La acabas de conocer de conocer y ¿Le quieres dar tu sueldo a ella? —pregunté.

—Si, ella lo necesita más que yo —murmuró.

—¿Qué te hace pensar eso? —lo miré dudoso.

—Ella me ha comentado que ella mantiene a sus padres, yo estoy solo no me hace daño dándole un poco de mi dinero, además usted me da alojó y a veces alimento —opinó.

Así que Alice mantiene a sus padres, por eso también no puede perder el empleo, con mayor razón no la puedo despedir, no puedo hacerlo.

Pero tampoco puedo descontarles a los dos empleados ya que tanto como Alex y Jeft son buenos empleados, son los mejores que he tenido.

En ese momento tocaron el timbre de la puerta, en ese momento Jeft se levantó de su asiento para abrir la puerta. Al momento de Jeft salir entraba Alex, ellos dos se saludaron con la mirada.

Alex se acercó a mí para después bajar la cabeza. Le había dicho que tomará asiento y eso fue lo que hizo. Se veía tan inocente y tan indefensa que solo quería protegerla de todo lo malo de este mundo. Alex no es como Angélica pero hay algo en ella que hace que ponga mi mirada en ella.

—¿Me va a despedir? —cuestionó con los ojos cristalizados.

—No, ya lo he decidido y no te voy a despedir pero te disminuiré algunas tareas externas, Jeft partirá el pasto y lo regara, no no tendrás que encargarte de eso y mañana iremos a comprar ropa de invierno para ti —expliqué.

—Lo siento señor pero no tengo dinero para darme ese lujo —susurró.

—Eso tómalo como un regalo, a Jeft también le compré ropa y varias cosas para él, no es caridad, así trabajarán ustedes mejor y no te desmayaras —sonreí.

En ese momento tocaron la puerta, Jeft entró. Primero miró a Alex quien estaba dándole la espalda y después me miró a mi. Ahora entendía algo a Jeft le gusta Alex pero ella no sabe de esto.



Violett

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En el texto hay: romances, cicatriz

Editado: 10.09.2018

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