Mis días con el señor Perfecto

Capítulo 22

Al regresar a casa, Kit estaba cansada, así que cuando llegaron, ella estaba dormida. La llevó a su habitación y decidió darse una ducha. Entró al baño y se relajó.

Dos días después, era sábado, hoy no le tocaba trabajo, se quedaba en casa con su hija, hoy no había planeado visitar a sus padres, hoy era un día solo para ellas dos. Se levantó, se bañó, se cepilló y se arregló. Eran las 8 de la mañana, Kit seguía dormida, así que decidió escoger todos los juguetes de la nena.

El timbre de su casa suena, muy extraño... toma su gas pimienta y abre.

— Hola Andrea.

¡No era cierto, no era posible...! ¿Qué hace él ahí? El gas pimienta se cae de sus manos, y él entra a la casa, cierra la puerta.

— Lindo desorden. — Dice.

— ¿Qué haces aquí?

Egmont la mira, la mira con desprecio, camina hacia el sofá y mira la foto de Kit.

— Ella es hermosa, ¿Quién es?

Andrea le arrebata la foto.

— Debes irte. No tienes nada que hacer aquí.

— Tal vez estás en lo incorrecto. — Se miran desafiantes. — Ha pasado un año sin saber de ti.

— Pasarán más cuando te vayas.

Egmont se levanta enfadado.

— ¡¿Por qué no me dijiste?!— Grita.

— No quería que supieras, ¿Qué querías que hiciera? ¿Qué fuera y te dijera: "Ay Egmont, estoy embarazada"?

— ¡Debiste hacerlo!

— Cállate, está durmiendo.

— ¡Qué despierte! Su papá quiere verla.

— No eres su padre, ahora vete. — Le dice Andrea.

— Antes no era su padre porque no sabía de su existencia, ahora ni tú ni nadie me va a negar a mi hija.

— Te recuerdo que también es mía.

— ¡Es de los dos! No tienes derecho a decir que no puedo verla. Tú fuiste la que se fue y me dejó, la que no quiso que me comunicara contigo, la que le prohibió a todos que pida información sobre ti.

— Sólo vete, Egmont.

— ¿O me permites ver a mi hija, o pediré la custodia?

— No te atreverías...

— ¿Quieres probarme?— Le reta.

Kitzia camina y ve a su Mamá, cuando ve al hombre que está parado frente a ella corre y grita:

— ¡Papi!

Andrea se siente traicionada, sabe que en un juicio perdería, Egmont no sabía de ella porque ella se lo ocultó. Mira como Egmont la besa y la abraza, Kit es una pequeñita muy sabia, abraza a su papá.

***

Ana y Tom, quien había venido con Egmont, se quedan con la pequeña a lo que Andrea y Egmont hablan.

— Te fuiste y me ignoraste. ¿A caso solo fui un juego?

— Nunca jugaría contigo.

— ¿Por qué te fuiste?

— Ya no importa Egmont, tú tienes una prometida, ¿No?

Ambos se miran. ¿Cómo y cuándo volverán a estar juntos si los dos no dan el paso? Ambos están dolidos.

— Quiero darle mi apellido.

— Ella está bien con el mío.

— Soy su padre.

— Y yo la madre. — Se miran, en serio no cederán, ninguno de los dos dirá nada para alegrar al otro, son egoístas.

— ¿Qué tal tu vida?

— Era perfecta hasta que tú llegaste.

— Fue mi hija la que me llamo y me alegro que lo hiciera porque de ser por ti, ni me entero. — Se callan y se sientan, uno frente al otro.

— ¿Qué tal la tuya?— Egmont la mira.

— Antes de conocerte, todo perfecto, ahora todo es un desastre.

Se miran a los ojos.

— ¡Eres un narcisista!— Andrea trataba de ofenderlo pero Egmont se ríe.

— Te recuerdo que lo soy.

Andrea maldice en lo bajito.

— ¿Cuándo... es tu boda?— Pregunta ella.

Egmont la mira.

— Parece que no sabes que eso era promoción para una película llamada: Marry me, Cristal.

Se miran.

— No quería que tu mamá te dejara sin dinero, la hoja en blanco significa que no se escribir en Inglés. — Egmont se ríe y ella también.

— ¿Escuchaste la conversación?

— Si. — Admite ella.

Egmont se levanta y se sienta a su lado. Ella lo mira.

— Quería que me casara con mi amiga de la infancia, le dije que yo estaba enamorado de ti, Andrea. — Él busca en sus bolsillos. Y pone en sus manos un anillo. — Este iba a ser tu regalo de cumpleaños.

Lo pone en sus manos y mira el techo, Andrea lo mira a él con lágrimas en los ojos.

— Te envié por helado... — Dice ella mientras llora.



Nicole DB

Editado: 26.10.2020

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