Moonlight 2 (versión de Moonlight I)

Capítulo 15

Javiera asintió ante las palabras de su hijo.

Ambos después de tomarse unos segundos entraron a la alcoba del joven rey encontrándolo sentado observando con tristeza hacia la ventana.

-Mi pequeño ¿Cómo te sientes? – Kant formo una pequeña sonrisa en sus labios

-Bien – susurro con voz átona - ¿Cómo esta Lucia?

Javiera sostuvo las manos de su pequeño mientras lágrimas surcaban sus mejillas suavemente.

-No llores – suplico el joven rey, alzo su mano limpiando los rastros de lágrimas – estoy bien

Javiera negó.

-Me duele verte así, no mereces sufrir – los labios de Kant formaron una sonrisa

-Nana ya no llores – la mujer agacho la cabeza - ¿Cómo esta Lucia?

-Ella se encuentra bien, está descansando y siendo cuidada por Liz, su majestad – Kant asintió ante las palabras del general

-Necesito arreglar todo de una vez, si mi muerte está cerca debo dejar todo arreglado para la coronación de Mariana – susurro débilmente cerrando sus ojos

-No hables de muerte – reclamo Javiera

-De todas formas, voy a morir, este veneno mata mi cuerpo día tras día – con melancolía sonrió – cuando me vaya tendrás que cuidar de tu pequeña Mariana y de Lucia ¿Lo prometes nana? – Javiera asintió con tristeza – gracias – murmuro en voz baja Kant

Javiera se tomó el tiempo de observar al joven rey.

Su corazón dolía y no quería que aquella palabra tan horrible retumbara su mente con el pasar de los días “Muerte”, nunca pensó que la muerte estaría tan cerca de su pequeño Kant y que algún día observaría sus ojos cerrarse lentamente.

¿Acaso no merecía vivir?

Para los humanos aquellas terroríficas bestias no merecían vivir, pero todos buscaban sobrevivir.

Algunos se encargaban de dominar por completo a los humanos, un ejemplo claro eran los felinos, crueles enemigos de los lobos. Atacaban cada vez que querían y solo deseaban obtener tierras fértiles.

Porque sus tierras estaban cubiertas por una supuesta maldición, se decía que cada persona que pise aquellas tierras estaría condenado a sufrir eternamente.

Pero nadie sabía si aquello era verdad o solo eran simples rumores.

- ¿Enviaste una carta a Mariana? – Javiera agacho la cabeza nerviosa, Kant soltó una pequeña carcajada – lo sabia

-Ella es una princesa que vive día a día con una escoria, ¿Acaso no tienes miedo? – respondió Javiera enojada – Kant responde

-Ya te dije que Mariana debe acostumbrarse, será reina en poco tiempo - contesto Kant sin abrir sus ojos – sé que será buena reina, pero no estará sentada sobre su trono todo el tiempo. Su deber es luchar junto a su ejército, recuerda que tenemos enemigos y no podemos bajar la guardia. No la hagas sentir débil nana

-No hago eso – respondió rápidamente Javiera

- ¿Entonces? – la mujer no respondió, se mantuvo en silencio – ella puede ser capaz de pelear nana y si tanto te preocupa que este junto a Magnolia debes estar tranquila, si Lucia es hermana de esa mujer no tendrá por qué atacar a mi hermana. Tranquila

- ¿Y si lo hace? ¿Qué harás? – Javiera se puso de pie esperando una respuesta del joven rey – sé que no atacaras a Lucia, pero ¿Qué harás?

Kant soltó un suspiro cruzándose de brazos.

-Deseo descansar, por favor déjenme a solas – Javiera iba a pronunciar algo cuando unas suaves manos sostuvieron sus hombros

-Como orden, su majestad – susurro Maximus para luego guiar a su madre hasta la salida

¿Por qué no quiso responder?

Solo en la mente perturbada del joven rey se hallaba la respuesta.

 

 

 


(…)

 

 

 

 

 

Lucia soltó un suspiro.

Una extrañeza se instalaba en su interior.

- ¿Por qué sentí tanto dolor al verlo así? – llevo su mano hasta su pecho sintiendo los latidos de su corazón retumbar en su interior

Lentos y dolorosos.

-Lucia – observo a Liz quien entraba al lugar con una pequeña sonrisa en sus labios - ¿Cómo estás?

-Bien – contesto en voz baja Lucia

-Nos asustaste, debes comer bien y descansar ¿Entendido?

-No, yo debo seguir con mis labores – Liz observo a la pequeña humana para luego soltar un suspiro, se acercó a ella tendiéndole un vaso de agua

-Terca – susurro Liz, tomo asiento frente a su amiga y la observo detenidamente

Lucia bebía aquel liquido dejando que su garganta sintiera satisfacción.

Soltó un gemido al sentir como la sed abandonaba su cuerpo.

-Veo que anhelabas beber agua - Lucia asintió ante las palabras de Liz - ¿Quieres decirme algo?

Lucia agacho la cabeza avergonzada.

-Lucia, tranquila ¿Si? – susurro Liz – Dime ¿Qué ocurre?

Por las mejillas de la muchacha lágrimas bajaban con rapidez, sentía el dolor y la angustia instalarse en su corazón.

-Me siento triste – contesto entre sollozos – no sé qué me pasa, pero siento algo totalmente extraño en mi corazón

-Tu hermana ¿No? – pregunto Liz a su compañera obteniendo como respuesta un asentimiento de cabeza – pero ¿Dónde está ella?

-Ella fue captura y encerrada. Solo supe eso por parte de los sobrevivientes que regresaron a la aldea – Liz observo a Lucia confundida

- ¿Sobrevivientes?

-Sí, mi hermana era la primera mujer cazadora en la aldea. Todos la admiraban, tenía una gran forma de pelear y se ganó el respeto de todos. Ella me enseñó a pelear y a no rendirme. Aquella vez salió junto a los demás cazadores, se despidió de mí con una sonrisa y esa fue la última vez que la vi. Días después regresaron solo unos pocos y uno de ellos me dijo que mi hermana fue capturada y traída a este reino. Yo solo quería encontrarla, así que decidí venir. Solo quiero encontrarla y saber que ella está bien – más lágrimas empezaron a surcar sus mejillas



Eva Correa (Lucia Moonlight)

Editado: 14.01.2021

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