Moonlight 2 (versión de Moonlight I)

Capítulo 18

AÑOS ATRAS

 

 

 

El sol se iba ocultando detrás de nubes grises quienes predecían una cruel llovizna.

El viento soplaba fríamente rozando la piel desnuda de la mujer, su cuerpo yacía adolorido y sus lágrimas surcaban sus mejillas reflejando su tristeza.

No sabía cuánto tiempo yacía huyendo de aquella aldea.

Solo quería huir.

Alejarse de toda la tristeza que invadía su vida.

-Y todo por ser diferente – susurro melancólicamente

Ella desde muy niña demostró ser totalmente distinta a las muchachas de su aldea. Mientras que ellas se preparaban para convertirse en esposas, ella solo soñaba con algún día sostener entre sus manos un arco y sentir aquella adrenalina recorrer su cuerpo.

Pero ante los ojos de todos eso era repugnante.

“¿Cómo una mujer puede desear eso?”
“¿Qué tipo de padres tiene?”

Solo podía agachar la cabeza cuando los incandescentes ojos de su madre la observaban con asco y luego se alejaba dejándola en la oscuridad.

Porque ella sentía que estaba en la oscuridad, sin recibir ningún apoyo o afecto de sus padres.

Pero eso no la detuvo.

Compuso un arco y entreno a escondidas sintiéndose libre.

Sonreía más.

Vivía más.

Ya no sentía que la oscuridad y la tristeza la invadían.

Hasta que aquella tarde llego.

Fue obligada a desposarse, aquel hombre poseía una mirada fría y una sonrisa que te helaba la sangre.

Mientras yacía perdida en sus pensamientos su madre le susurraba que debía comportarse bien, obedecer a su marido y no defraudar a la familia.

Liliana guardo silencio hasta que aquel hombre llego.

Observo a la mujer unos segundos antes de sonreír triunfante.

-Me contaron que eras la típica muchacha rebelde ¿Es cierto? – Liliana se mantuvo en silencio – como tu marido conmigo no harás estupideces, espero que lo entiendas o te hare entender a las malas – ante aquellas palabras Liliana se puso de pie para observar a su esposo

Sus ojos reflejaban furia y sus manos se mantenían apretadas en puños.

-No pienso obedecerte maldito – susurro la mujer furiosa

- ¿Crees que puedes ganarme? – pregunto este con burla

Los labios de Liliana se mantenían en una perfecta línea.

-Sí

- ¿Qué? – el hombre empezó a reír con descaro burlándose de aquella respuesta y sin pensarlo Liliana saco de su manga una daga. Con rapidez acorralo al hombre contra la pared pegando aquel objeto en su cuello

-No pienso obedecerte. Nadie manda en mi vida, así que cierra la boca – susurro la mujer

-Deshonras a tu familia – siseo el hombre con burla

-Ellos creen eso – de un fuerte golpe el hombre cayó al suelo tocando sus labios que ahora lucían cubiertos de sangre

Y sin decir nada más Liliana abandono aquel lugar con el único objetivo de huir.

Ella quería buscar su propio destino.

Porque sabía que lejos de aquella aldea se encontraban tierras nuevas y solo podía luchar.

Pero ahora el cansancio inundaba su cuerpo, el frio se volvía su cruel enemigo y sus piernas temblaban amenazando con doblegarse en cualquier momento.

Sus labios lucían de un color pálido y apagado.

Se abrazó a sí misma sintiendo como sus pasos eran cada vez más lentos.

A la lejanía un aullido resonó.

Su cuerpo cayó al suelo cansado, sus párpados pesaban y su cuerpo temblaba por el frio.

-Este es mi final – sonrió débilmente – al menos logre huir de esa vida

Mientras ella se dejaba llevar por oscuridad un joven brujo caminaba por aquel bosque con el enojo plasmado en su rostro.

Estaba harto.

Harto de escuchar las mismas palabras tan frías y dolorosas.

Su abuelo era un hombre frio.

Nunca mostraba su afecto hacia nadie y normalmente sus palabras eran como filosas espinas.

No quería ser como él, aunque todo el mundo pensara aquello.

Y nuevamente hoy escucho las palabras frías de su abuelo que solo enojaron más al joven brujo.

Ya no podía tener una tarde libre ni una mañana tranquila, ahora debía estar ocupado como rey.

Freno bruscamente cuando escucho un gimoteo cercano a él.

Busco con la mirada hasta que visualizo un cuerpo inerte en el suelo.

Se acercó asustado y con delicadeza retiro los cabellos rebeldes del rostro de la mujer. Su corazón palpito con fuerza y sus labios temblaron.

-Oye – llamo suavemente a la mujer

Apresurado tomo el cuerpo de la mujer entre sus brazos y apresurado se dirigió a su castillo.

Los guardias observaron a su rey pasmados.

-Su majestad ¿Quién es ella? – el joven brujo negó

-La encontré en el bosque, llamen a Roxana – uno de los guardias asintió mientras se alejaba del lugar

Minutos más tarde mientras la noche yacía presente ella abrió sus ojos asustada.

Observo el lugar con detenimiento hasta que se topó con aquel hombre.

-Tranquila – susurro él con voz amigable, ella tomo asiento sin despegar sus ojos de aquel misterio hombre

- ¿Quién eres? – pregunto Liliana

- ¿Tienes miedo? – ella agacho la cabeza avergonzada – soy Xavier

Ella alzo el rostro sorprendida.

-Qué extraño nombre tienes señor – él sonrió al escuchar aquello

-Lo sé – afirmo Xavier, pudo observar como la mujer apretaba sus manos con fuerza como si quisiera decir algo y sus labios lo retuvieran - ¿Qué ocurre? – ambos se observaron fijamente, Xavier se acercó hasta la muchacha quedando frente a frente

-Me llamo Liliana – con suavidad la mujer le extendió la mano en forma de saludo

Xavier recibió aquel gesto sonriente.

-Mucho gusto Liliana

Se quedaron varios minutos en aquella posición, sintiendo como sus cuerpos eran consumidos por el nerviosismo y sus miradas no se despegaban.



Eva Correa (Lucia Moonlight)

Editado: 14.01.2021

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