Moonlight 2 (versión de Moonlight I)

Capítulo 33

Sintió una suave caricia sobre su mejilla.

Su cuerpo entero tembló y a su mente solo llego un nombre con rapidez.

Kant.

Abrió sus ojos con lentitud mientras la luz de la mañana entumecía sus adormilados ojos.

-Tranquila Lucia – una suave voz resonó a su alrededor, giro su rostro captando la figura del joven rey quien la observaba con detenimiento y una sonrisa plasmada en sus labios

-Su majestad – susurro débilmente Lucia, intento sentarse asustada, pero solo obtuvo que un mareo recorriera su cabeza

-Te dije que tranquila – nuevamente advirtió el joven rey, recostó con delicadeza a su amada Lucia mientras sentía como ella apartaba la mirada avergonzada. Sonrió ante aquella acción - ¿Te duele la cabeza?

Lucia con lentitud respondió.

-Un poco

Se sintió avergonzada.

Había anhelado ver el rostro del joven rey, pero ahora sentía como sus mejillas se teñían de un suave color carmesí y su corazón latía con fuerza.

- ¿Magnolia? – pregunto suavemente la joven

Kant sonrió ante aquello, el aroma exquisito y dulzón de su amada inundo sus fosas nasales dejando que su lobo aullara en su interior feliz de al fin estar tan cerca de su compañera. Sus fuerzas habían regresado, el veneno poco a poco desaparecía y el dolor también.

-Con tu padre – respondió suavemente el lobo

Lucia aún se mantenía sorprendida, guardo silencio y aparto la mirada entristecida.

Suavemente el joven rey acaricio la mejilla de su amada mientras ella cerraba sus ojos y dejaba que una lágrima surcara sus mejillas.

-Debe ser difícil enterarte de todo esto, Xavier ha sufrido mucho al estar lejos de ustedes y ahora más que nadie quiere cuidarlas. Tu padre siempre se ha mostrado fuerte y frio, pero nadie sabía que ocultaba un corazón entristecido – Lucia imagino a su madre con la misma sonrisa cálida que alegraba sus días e hizo una pregunta mentalmente esperando a ver su imagen frente a ella respondiendo con ternura ante su tristeza

Madre te extraño ¿Podrías volver?

El dolor se instaló en su corazón con más profundidad. De sus labios escaparon sollozos mientras Kant observaba a su amada compañera atónico.

-No llores – aclamo el joven rey entristecido

Lucia tomo asiento y observo fijamente al rey.

Este alzo su mano acariciando la mejilla de su amada compañera.

Los segundos pasaban y solo se observaban fijamente.

Quito cualquier rastro de lágrimas en las mejillas enrojecidas de Lucia y sonrió.

-Tienes unos bellos ojos mi ángel – ella agacho la cabeza avergonzada – haberte encontrado fue algo tan hermoso, pensé en distanciarme y solo obtuve dolor. Creo que nunca voy a poder dejar de pensar en ti porque ya tienes mi corazón – los labios de Lucia temblaron mientras estos eran mojados por sus lágrimas

Con delicadeza Kant sostuvo el mentón de su amada alzándola suavemente.

Nuevamente la mirada entristecida de Lucia observo fijamente al joven rey.

-No llores, rompes mi corazón

- ¿Su corazón? – los labios de Kant formaron una pequeña sonrisa

Sostuvo la mano de Lucia llevándola hasta su pecho, la pequeña sintió los suaves latidos del corazón del joven rey. Anonadada y dejando de llorar cerro sus ojos para poder escuchar aquellos latidos suaves como delicados.

-Mi corazón late fuertemente cada vez que estoy cerca de ti, cada vez que tu aroma llega a mis fosas nasales y enloquece mi alma. Lucia – la llamo en un suave susurro, ella abrió sus ojos y sorprendida observo al rey – te amo

No espero más, tomo entre sus manos el rostro de su amada compañera y planto sus labios sobre los de Lucia. Iniciando un cálido beso.

Un beso que ambos anhelaban tanto.

Se abrazaron con tanta fuerza sin dejar de besarse.

Sus corazones latieron al compás mientras que la noche iba llegando.

Recostó suavemente a la joven sin despegar sus labios con los de ella, las manos temblorosas y suaves de Lucia abrazaron tímidamente el cuello de Kant apegando aún más el cuerpo del joven rey.

La luna brillaba con tanta fuerza.

Las estrellas seguían ahí, intactas y deslumbrantes.

Solo se dejaban llevar por lo que sentían.

Kant acariciaba la piel desnuda de su amada compañera sin poder creer que aquella noche se unían en cuerpo porque en alma hace mucho lo hicieron cuando sus miradas se cruzaron y sus corazones latieron al compás.

Ellos aquella noche se amaban.

Xavier miraba la luna entristecido sin poder creer que Liliana era un ángel en los cielos, que su sonrisa se impregno en alguna estrella y su alma rondaba su corazón.

Magnolia hacia lo mismo, observar la luna junto a su amada Mariana.

Ambas abrazadas dejando que la suave brisa acaricie sus rostros.

- ¿Todo estará bien Magnolia? – pregunto suavemente Mariana, sentía miedo, miedo de perder a su amada Magnolia y sentir como su corazón se destrozaba

-Sí – contesto Magnolia – no dejare que nadie nos separe, nuestro amor puede vencer cualquier adversidad – ambas se observaron fijamente – te amo

-Te amo – unieron sus labios y luego sus frentes, se mantuvieron en silencio dejando que el viento sea el único que susurre suaves canticos

Pero había alguien que solo quería mantenerse en la oscuridad, solo y destrozado.

Augusto mirada sus manos sin poder creer lo que había provocado.

¿Liliana podrá perdonarme?

Alguien controlaba su cuerpo, alguien manejaba sus emociones y causaba que el odio ronde a su alrededor. El felino ya ni siquiera quería llorar.

Sus lágrimas se habían secado mientras que su corazón se mantenía entristecido.

Las puertas de su alcoba se abrieron dejando a la vista a su hermano.

-Vete – pidió bruscamente Augusto

El joven felino negó acercándose a su hermano.

-No te dejare solo, porque no estás solo – se colocó de rodillas y observo fijamente el rostro desencajado de su hermano – somos familia ¿Lo recuerdas?



Eva Correa (Lucia Moonlight)

Editado: 14.01.2021

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