Moonlight 2 (versión de Moonlight I)

Capítulo 41

La pequeña mordía delicadamente el pan seco, sus labios temblaban ante el frio del lugar y sus pequeñas manos se aferraban suavemente al pan. Como si tuviera miedo a perderlo.

Lucia la observo detenidamente.

Aquella niña mostraba valentía a su corta edad, pero escondía su voz con timidez, en las noches se aferraba al cuerpo de Mariana o Lucia buscando consuelo ante sus pesadillas y era inevitable no acariciar aquellos misteriosos cabellos blancos.

- ¿Tienes sed Cristal? – la pequeña asintió, Mariana acerco a la pequeña un vaso donde agua cristalina se posaba y ella con gusto bebió de esta

Sonrieron ante las muecas que la pequeña formaba.

-Esta frio, pero deliciosa – Mariana asintió mostrándole una sonrisa a la pequeña - ¿Tú no tienes sed? – Mariana negó, Cristal giro su rostro para observar a Lucia – y ¿Tú?

-No, gracias Cristal – los labios de la pequeña formaron una sonrisa

Mariana soltó un suspiro.

Habían pasado cuatro días, sus sueños eran ocupados por Magnolia. Quería abrazarla y escuchar su dulce voz, pero temía por su amada.

Ellas permanecían en la oscuridad de aquel lugar, solo pequeños agujeros permitían el ingreso de luz al lugar, pero lo peor era escuchar los gritos en las noches.

Gritos llenos de burla.

No sabían bien si eran provocados por aquella mujer o más seres atrapados en aquel lugar.

La mujer no había vuelto, pero solo aquel hombre llamado Marcus. Observaba con detenimiento a Lucia, lamia sus labios y luego con una mueca de molestia volvía a encerrarlas.

- ¿Cuánto tiempo estaremos aquí Magnolia? - pregunto suavemente Cristal, limpio sus manos con los pliegues de su vestido y observo atentamente a la joven loba

-Pronto Cristal, yo te voy a proteger ¿Si? – con una sonrisa la pequeña asintió

-Mi mami me cantaba canciones en las noches – agacho la cabeza y la melancolía invadió el inocente corazón de Cristal – papi una vez dijo que la dulce voz de mi mami cautivo su corazón

- ¿Cómo se llaman tus padres Cristal? – pregunto la joven loba

-Mi mami se llama Sofía y mi papi Gabriel, pero él está muerto – lo último lo pronuncio llena de dolor y tristeza – por mi culpa

Mariana consciente de aquellos sentimientos abrazo el cuerpo de la dulce niña brindándole consuelo.

-No te culpes – susurro suavemente Lucia, poso su mano en el hombro de la pequeña dándole un suave apretón – debes recordarlo con una sonrisa, porque tu padre te ama

Cristal dejo que algunas lágrimas recorrían sus mejillas reflejando su tristeza.

Cerro sus ojos y recordó, el rostro de su padre y aquella suave voz diciéndole.

-Volveré pronto mi dulce Cristal

Ella huyo junto a sus doncellas, pero fue al final de aquel pasadizo que tres hombres de mirada fría y terrorífica las atacaron. Vio a sus doncellas morir injustamente y luego como la oscuridad se apoderaba de ella.

Quería estar junto a su madre, sentir sus cálidos brazos y ver sus hermosos ojos.

Asustadas se pusieron de pie apegándose a la pared cuando unas voces, gritos y pasos resonaron a las afueras de aquel lugar.

Luego el silencio se hizo presente.

Las puertas se abrieron soltando un chillido estremecedor, Cristal escondió su rostro entre las faldas de Magnolia temblando de miedo y apretando sus labios.

El polvo se alzó ante la fuerza que se ejerció al abrir la puerta y entonces casi visible se fue formando una figura.

Se adentró más al lugar con pasos lentos.

Y entonces el hombre freno, su mirada reflejaba tristeza. Observo primero a Mariana y luego lentamente llego a Lucia.

Apretó sus manos sintiendo su corazón palpitar y como sus piernas temblaban.

-Liliana – en un débil y triste susurro pronuncio aquel nombre

Lucia tembló al escuchar aquel nombre y sin poder evitarlo dejo que algunas lágrimas surcaran sus mejillas.

- ¿Qué dijiste? – pregunto suavemente la muchacha

Lentamente el hombre se fue acercando y ante la mirada estupefacta de la joven loba abrazo fuertemente a Lucia. Se permitió esconder su rostro en el hombro de la muchacha y cerro sus ojos dejando que la melancolía invada su cuerpo.

Augusto sentía la felicidad nuevamente apoderarse de su débil corazón, pero triste seria la realidad cuando descubriera que Liliana estaba muerta.

O eso les hicieron creer.

 

 

 

 

(…)

 

 

 

 

 

El mapa fue extendido. Los presentes rodeaban la mesa atentos a los movimientos de la reina quien marcaba lugares en completo silencio.

Soltó un suspiro para recién poder hablar.

Señalo un circo que marcaba tierras sureñas cercanas a un largo rio.

-Este es mi reino – arrastro su mano hasta un segundo círculo cercano al primero – y aquí está el escondite de esas criaturas

Kant frunció el ceño confundido.

-Pero si están cerca ¿Por qué no te defendiste? – la reina agacho la cabeza para recién responder

-Porque se llevaron a mi hija

-Lo lamento reina Sofía – se disculpó Kant ante la respuesta de la mujer

Ella negó.

-No te disculpes – ella alzo la mirada apretando sus labios, mostraba en su rostro la tristeza, pero también fuerza para contener sus lágrimas – decidí cerrar las puertas de mi reino, pero envié a algunos guardias a custodiar los límites de aquellas tierras. Tengo información, pero creo que será difícil entrar y atacar

- ¿Por qué difícil? – la suave voz de Magnolia resonó en el lugar captando la atención de la reina

-Porque he visto a esas criaturas, son bellos a primera vista, pero cuando se transforman su belleza desaparece y es reemplazada por una terrorífica. No solo son capaces de beber sangre y asesinarte, poseen magia en sus manos

- ¿Magia? Entonces son semejantes a los brujos ¿No? – Magnolia se cruzó de brazos mientras preguntaba



Eva Correa (Lucia Moonlight)

Editado: 14.01.2021

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