Moonlight 2 (versión de Moonlight I)

Capítulo 50

La luna brillaba y la tristeza yacía presente en los ojos de todos.

Grandes antorchas se colocaron rodeando aquel portal.

Todos se arrodillaron y rezaron por el alma de los caídos.

Segundos después se pusieron nuevamente de pie, reverenciaron ante el paso de su ahora reina. Lucia portaba un largo vestido negro, sus cabellos yacían sueltos, la corona dorada brillaba bajo la luna y su mirada contenía aquellas lágrimas de tristeza.

Apretó con fuerza el ramo de flores blancas que yacían entre sus manos y suavemente lo deposito en el suelo.

-Kant – un doloroso murmullo broto de sus labios

Las ganas de llorar incrementaron y su corazón adolorido palpito con fuerza.

Giro sobre sus talones siendo observada por todos, mantuvo su cabeza agachada unos segundos y luego apretando sus manos alzo el rostro mostrando fuerza.

-Sé que es un momento difícil, lamento su pérdida – cayo al sentir como un nudo se forma en su garganta – para mí también es difícil, mi amado Kant murió defendiendo su reino y solo pudo permanecer a mi lado tan poco tiempo. Duele, lo sé, pero ahora debemos mantenernos fuertes y seguir luchando. Como reina estaré junto a ustedes, luchare a su lado y no me rendiré. Solo pido apoyo y comprensión. No puedo devolverles a sus seres queridos, ni entender que significa este inmenso portal, pero de algo estoy segura es que tarde o temprano lo sabremos. Debemos seguir luchando

Algunas madres sollozaban abrazando con fuerza prendas correspondientes a sus seres queridos donde su aroma yacía impregnado. Aquel aroma que ahora dejaba un vacío en el corazón de muchos.

Lucia pudo observar miradas perdidas, rostro tristes y desconsuelo en los presentes.

Sin duda la muerte había dejado un gran vacío y entristecido el corazón de muchos.

Ahora solo quedaba luchar.

Ya no quiso decir más, dejo que sus lágrimas surcaran sus mejillas lentamente mientras el corazón le dolía fuertemente.

¿Qué pasara ante tu ausencia? ¿Voy a ser fuerte? – Lucia miro aquella noche la luna y sollozo en silencio

El tiempo fue pasando, los días se volvieron tristes y melancólicos, pero aun así la joven reina se mantuvo de pie.

Fue difícil no ocultarle la verdad a Mariana, ella cayo de rodillas y dejo que sus sollozos invadan la alcoba. Javiera consoló su dolor toda la noche, pero nadie quitaría el dolor de su corazón. Le gustaba mirar desde su ventana el cielo mientras acariciaba su vientre plano y lágrimas surcaban sus mejillas.

Anhelaba volver a ver a su amada Magnolia.

Sonrió cuando sin pensarlo había pronunciado aquel nombre en voz alta.

Observo su vientre y susurro.

-Te llamaras como ella, mi amada Magnolia

Se volvió rutina mirar la luna en las noches y llorar en silencio adolorida.

Las batallas seguían, jóvenes lobos luchaban por su vida y el de su familia. Lucia yacía con ellos, Liliana y Jimena cuidaban de Mariana ante el peligro que constituía su embarazo.

Igual que la joven reina Lucia, en el reino de los brujos Lía había tomado el puesto de su padre y así obtuvo una gran responsabilidad de cuidar no solo sus tierras y su gente también la memoria de su padre.

Era doloroso querer seguir de pie, pero una guerra yacía allá afuera y nadie podía bajar la guardia.

Y Jackie, ella era como un fantasma. Luego de aquel acontecimiento no volvió a batallar junto a su gente, ella se escondía, ella vigilaba desde las sombras y disfrutaba de aquello.

Disfrutaba ver la muerte rondar aquellas batallas.

Una nueva batalla yacía siendo dada, tres semanas sin que aquellos seres de piel pálida se rindan y solo quieran luchar o en simples palabras seguir causando la muerte.

La batalla acabo y los seres escaparon dejando a sus muertos en aquella tierra de batalla. Lucia soltó un suspiro dejando caer al suelo la espada, se tambaleo cuando el aroma a sangre inundo con fuerza sus fosas nasales y sin controlarlo cayó al suelo en un golpe brusco.

Sostenía su cabeza sin abrir sus ojos.

Dolía.

No solo su corazón ahora su cuerpo también dolía.

Y escuchando a la lejanía el llamado de su ejército se dejó llevar por la oscuridad.

Horas más tarde despertó en su alcoba, su madre yacía a su lado con una pequeña sonrisa en sus labios y en su mirada reflejaba la preocupación.

Ayudada por su madre tomo asiento entre las cálidas mantas y bebió un poco de agua para calmar su sed.

-¿Qué me paso madre? – pregunto confundida

Liliana se mantuvo en silencio unos minutos y luego sin poder seguir callada respondió.

-Estas embarazada – Lucia agacho la cabeza, su corazón palpito con fuerza y sus labios temblaron

Sin saberlo lloraba en silencio.

-Lucia – su madre la llamo suavemente

Ella cerro sus ojos y llevo sus manos hasta su vientre plano. Una pequeña parte de su corazón se ilumino de alegría ante aquella confesión, sonrió y soltó un sollozo.

Lloraba de alegría.

Abrió sus ojos y observo a su madre quien llena de ternura la observaba.

-Kant estaría feliz madre – más lágrimas siguieron surcando sus mejillas, lentamente abrazo a su madre y dejo que las caricias de su madre calmaran su llanto

Cuando las fuerzas volvieron a su cuerpo fue hasta aquel extraño portal y se arrodillo, hizo un rezo en silencio y haciendo una promesa se puso de pie alejándose de aquel lugar.

Luchare Kant, por tu memoria, por nuestro hijo y tu reino. Luchare por los caídos. Luchare por almas inocentes. Luchare por un futuro para este niño que yace en mis entrañas y anhelaba tu presencia.

Te amo.

Te amare hasta en mis sueños.

 

 

 

 

(…)

 

 

 

 

Los meses fueron pasando y con ello el nacimiento de la pequeña Magnolia. Una niña de ojos azules, cabellos dorados y mejillas rosadas. Mariana sollozo aquel día cuando sostuvo por primera vez a su hija y el recuerdo de su amada golpeo su mente llenándola de melancolía.



Eva Correa (Lucia Moonlight)

Editado: 14.01.2021

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