Moonlight

Capítulo 21

Reino Witther

 

 

 

 

A cada minuto la pequeña humana sentía su corazón estrujarse de dolor.

Sus ojos se llenaban de pequeñas lágrimas que rápidamente eran borradas con timidez.

Verlo a él sonreír amenamente con Amanda era doloroso, como si nada hubiera pasado.

Aquella mañana con valentía Esmeralda decidió colocarse su traje y continuar con su trabajo, aunque ahora se arrepentía de aquello.

Ni siquiera sabía cómo seguía de pie viéndolos sonreír.

Entonces ¿Por qué te amo?

Se preguntó Esmeralda agachando su cabeza aún más para tal vez distraer su mente observando el pasto bajo sus pies.

Pudo observar la diferencia entre ella y Amanda. Ella era fina, de elegante figura, ropas que se amoldan y resaltan su piel blanca. Mientras que Esmeralda nunca había portado un vestido tan hermoso como el que aquella mujer poseía.

Pero la vida era así, nacer en familia sin recursos te hacía soñar día y noche.

Esmeralda soñaba con sus padres y su abuela.

Con su familia.

Con sentirse a salvo.

Ahora solo le quedaba luchar por sobrevivir en un mundo con crueldades.

Minutos más tarde el joven rey le tendió amablemente la mano a su amiga quien con una sonrisa la acepto gustosa.

Ambos caminaron en el jardín admirando las flores, una hermosa vista.

Amanda se sentía en las nubes con aquella agradable compañía, el amor de su vida estaba a su lado completamente calmado y con una sonrisa en sus labios.

Lo admiraba y amaba.

Sabía que pronto estarían juntos.

Le devolvió una sonrisa y juntos siguieron charlando como si las horas no pasaran y el tiempo se hubiera detenido.

-Son hermosas - susurró Amanda viendo las rosas blancas, únicas en el mundo

Eran tan especiales como misteriosos, una antigua creencia decía que las rosas rojas contenían la sangre de cada licántropo y que cuando uno de ellos moría una rosa blanca se teñía de rojo aguardando el alma de aquel ser.

Por eso eran muy bien cuidadas en todo el reino.

-Nunca perdonarás a tu tío ¿Verdad? - Amanda rompió el incómodo silencio

El joven rey se quedó callado buscando una respuesta.

-Si no quieres decirlo está bien Max, no tienes por qué esconder ni reprimir tus sentimientos. Yo estoy aquí para entenderte - susurro Amanda posando su mano en el hombro del rey, este la observó con una mirada de agradecimiento

-Gracias por preocuparte - le sonrió amablemente - ¿Cuánto tiempo deseas quedarte? Puedes quedarte el tiempo que desees, me haces compañía

Amanda se alejó un poco del rey para ocultar su sonrojo y fingir que mirada las rosas.

-Me gustaría quedarme un tiempo más ¿No te incomoda? - el rey negó, Amanda en ese instante sintió como su corazón se detenía por unos segundos. La penetrante mirada de Max era deslumbrante y acogedora, la mirada que a cada minuto la enamoraba

-Gracias por quedarte, así podremos pasear por el pueblo - ambos se sonrieron y continuaron con su charla.

Recordaron su niñez cuando corrían de María escondiéndose en los rosales y luego se subían a un árbol admirando el paisaje.

Tiempos bellos y guardados en su memoria.

Pero mientras ellos sonreían había alguien que no dejaba de apretar sus manos fuertemente ocultando el dolor.

Su corazón se llenaba de dolor, celos y tristeza.

Tal vez estaba equivocada y eso era un amor imposible.

Tal vez su destino era verlo desde lejos, sin volver a probar sus labios y ser la causa de su felicidad.

Pero eso no pasaría.

La noche cayó lentamente mientras la luna tomaba su lugar apreciaba a una pequeña humana que sollozaba escondida en el jardín.

No quería que nadie la viera.

Ni que sintieran pena.

Solo quería estar sola, sufriendo y haciéndose miles de preguntas.

Pero la principal aún no obtenía respuesta.

Maximiliano podía sentir aquello, un dolor se instalaba en su corazón. Ella estaba llorando, pero no podía hacerlo.

Su único deber era protegerla.

No podía perderla.

Se quedó en silencio siendo observado por su nana, quien solo podía mantenerse callada y no quejarse.

La biblioteca aún conservaba el aroma de su compañera y cada vez que entraba era como si reviviera su primer encuentro nuevamente.

-Una princesa llorando mientras siente un dolor agobiante - una voz la hizo sobresaltar, ella se puso de pie con la cabeza agachada y avergonzada - permítame que sea descortés, pero ¿Por qué lloras?

Esmeralda se mantuvo en silencio sintiendo la mirada del hombre sobre ella.

Sentía sus nervios crecer.

-No tengas miedo, soy solo un guardia personal - susurró el hombre suavemente, ella alzó su rostro con timidez y observó al hombre frente suyo

Una cabellera rubia hasta los hombros, unos ojos marrones claros, una piel morena sin ningún rastro de cicatrices y una sonrisa cálida.

- ¿Cómo te llamas? - pregunto suavemente el hombre

-Esmeralda - contesto suavemente la mujer

-Hermoso nombre, me gusta - sintió que él nerviosismo desaparecía. No sentía miedo - Y ¿Por qué llorabas?

Esmeralda negó.

- ¿Segura que no pasa nada?

Ella asintió.

-Señorita Esmeralda usted está mintiendo y es fácil detectar que en cualquier momento romperá en un inmenso llanto. Puede abrazarme si quiere - Esmeralda lo observó asustada, este soltó una carcajada - solo bromeó señorita, no se asuste

Esmeralda le devolvió la sonrisa.

- ¿Usted cómo se llama? - pregunto Esmeralda suavemente

Al hombre le cautivo la voz de la mujer que tenía en frente.

Suave y delicada.

Sin ningún toque de brusquedad.

-Mi nombre señorita es un misterio - movió sus manos en el aire formando un círculo, como si estuviera a punto de hacer magia - es broma - susurró sonriendo - me llamo Vasco, Vasco Demon



Eva Correa (Lucia Moonlight)

Editado: 13.01.2021

Añadir a la biblioteca


Reportar