Moonlight

Capítulo 30

Reino Witther

 

 

 

 

Camino adentrándose al bosque que lucía oscuro, algunos grillos cantaban escondidos y los búhos la observaban desde lo más alto de los árboles.

Sintió más frío.

Se regañó mentalmente al no haber traído una manta, pero ahora no importaba. Solo el bienestar de su majestad.

Sus pasos eran lentos y su mirada desesperada, buscaba por todos lados, aunque la poca luz que la luna emitía no la ayudaba mucho.

Pero aun así no se rendiría.

Se llevó una mano a la cabeza cuando un leve mareo apareció provocando que caiga con brusquedad al frío suelo.

Gimió del dolor cuando sus rodillas desnudas chocaron con la tierra.

Cerró sus ojos mientras trataba de calmar el mareo.

Hasta que asustada los volvió abrir, una rama crujió cerca de ella. Alzó la mirada asustada y de la oscuridad iba saliendo un lobo negro.

Este había sentido el aroma de su compañera y corrido hacia ella.

Ambos se observaban fijamente mientras él se acercaba con cautela hacia ella.

De pronto se detuvo y mostró sus dientes, Esmeralda soltó un jadeo y trato de pararse, pero fue inútil el lobo soltó un gruñido obligándola a olvidar aquello.

Sintió su corazón oprimirse.

Sus lágrimas amenazar con salir.

Y sus labios temblar suavemente.

-Su majestad - susurró débilmente y con miedo - soy yo Esmeralda, por favor cálmese - este escuchaba la voz de su compañera, un suave y relajante sonido

Erizaba sus vellos y provocaba que su respiración se alterará.

-Por favor, todos estamos preocupados. Vuelva su majestad, vuelva - el lobo cerró sus ojos oliendo el aroma que ella emanaba, amaba ese aroma. Lo enloquecía

Pero se asustó cuando un aroma metálico estaba mezclado con el dulce aroma de su compañera.

Sangre.

Los ojos del lobo volvieron a su color normal y en unos segundos volvió a su cuerpo humano.

Esmeralda observó aquello perpleja, sus mejillas se tiñeron de rojo al ver a su rey desnudo frente a ella. Apartó la mirada avergonzada.

-Lo lamento - murmuró suavemente y con la voz titubeante

Maximiliano se colocó en cuclillas y examinó el cuerpo de su compañera.

Hasta que halló la herida.

Sus rodillas sangraban.

La tomo entre sus brazos sin importarle su desnudez y corrió adentrándose más al bosque donde una pequeña laguna era iluminada por la luna.

Esmeralda abrió sus ojos sorprendida y anonadada.

Era una hermosa imagen.

Un lago brillando en la noche, aguas cristalinas y puras.

El paraíso.

Con suavidad depósito a la joven en el suelo a las orillas de la laguna y con cuidado fue vertiendo agua en las rodillas heridas de su compañera limpiando la sangre.

Esmeralda solo pudo apartar la mirada para no ver el cuerpo desnudo del joven rey, su piel blanca brillando ante la noche. Algunas cicatrices decorando su torso desnudo.

El corazón de Esmeralda empezó acelerarse.

-Debe tener cuidado aún estás débil - la voz ronca y firme del rey mezclada con aquella mirada penetrante paralizaron el corazón de Esmeralda. Ella solo se limitó a asentir suavemente

- ¿Va a volver su majestad? - el rey apartó su mirada de ella y se sentó a su lado en completo silencio. No quería decir nada

No era el momento.

-Su majestad es malo estar de noche aquí, hace frío - ella susurró por lo bajo lo último avergonzada, pero el rey había escuchado aquello

Volvió a obsérvala.

Ella se abrazaba a si misma tratando de calmar el frío.

Era su compañera.

Su pequeña humana.

Observó sus labios y con disimulo lamió los suyos tratando de calmar las ganas de besarlos.

Esmeralda giró su rostro conectando la mirada con su amado rey, ambos mirándose fijamente y con miles de sentimientos desbordando.

-Su majestad ¿Soy su compañera? - el rey abrió sus labios suavemente para responder, pero luego los volvió a cerrar

¿Era el momento de decirle la verdad?

No estaba seguro.

Aún tenía miedo.

Miedo de perderla.

Apartó su mirada de ella, Esmeralda sintió la tristeza inundar su corazón y una lágrima recorrer su mejilla.

Alzó su mano hasta tocar el hombro desnudo del joven rey.

Este sintió el tacto como una suave corriente eléctrica.

Giró su rostro para nuevamente conectar mirada con ella.

-Yo lo amo

Lo amaba.

El rey tenía el amor de su compañera.

Por inercia se acercó a ella apresurado y beso sus labios mientras sostenía las mejillas de ella tratando de profundizar el beso.

La recostó en el pasto y siguió disfrutando de aquel suave beso.

Estaba encima de ella tratando de que su peso no lastimara el delicado cuerpo de su compañera.

Sus aromas se mezclaban.

Sus corazones latían a la misma velocidad.

Dejó de besar los labios de su compañera y fue bajando hasta su cuello donde depositaba suaves besos. Ella apretó el brazo del rey con delicadeza.

Y así prosiguió, fue bajando hasta el inicio de los apetecibles pechos que alimentarían a sus futuros cachorros, pero se detuvo.

Sintió nuevamente miedo.

-No quiero lastimarte - observó fijamente a su compañera - ¿Tú lo deseas? - Esmeralda asintió con una pequeña sonrisa

-Es lo que más deseo - ambos volvieron a rozar sus labios y fundirse en un beso

El joven rey no se detenía, acariciaba y besaba el cuerpo de su compañera con deleite mientras ella se retorcía ante su toque.

Ella pudo sentir como su piel quemaba ante aquel contacto y como luego yacía desnuda dejaba de su amado rey.

Él beso la frente, nariz, mejillas y barbilla antes de besar aquellos carnosos labios.

Sostuvo las manos de su compañera encima de su cabeza mientras se adentraba en ella, sintió la calidez y lo excitada que ella se encontraba.



Eva Correa (Lucia Moonlight)

Editado: 13.01.2021

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