Moonlight

Capítulo 32

Reino Witther

 

 

 

Abrió sus ojos lentamente sintiéndose observada.

Giró su rostro y se encontró con su amado rey, este la observaba con amor y ternura.

-Buenos días mi pequeña humana - ella sonrió ante aquel apodo, se acercó hacia ella hasta sentarse a su lado y permitirse acariciar su mejilla con delicadeza

- ¿Te ocurre algo su majestad? - el rey observó con ternura ante la pregunta de su compañera

-No - mintió, no quería preocuparla. Su deber era protegerla - te traje una deliciosa comida y en la cena habrá postre de moras ¿Te parece bien? - ella asintió

-Nunca había probado un postre de moras - murmuró avergonzada, sus mejillas se tiñeron de un suave color carmesí

-Entonces lo disfrutarás mi reina - el joven rey quería permanecer así por siempre, feliz y en paz junto a su pequeña compañera. Ella transmitía tranquilidad con su sonrisa y esa mirada llena de inocencia

¿Podría acaso lograr esa paz?

Lucharía por eso.

La tarde fue más tranquila, conversaron de cosas únicas y especiales.

El joven rey se dedicó a escuchar la dulce voz de su compañera y como mencionó con tristeza a su fallecida familia.

Esmeralda aún podía recordarlos y tenía miedo de que sus rostros desaparezcan de su memoria convirtiéndose luego en cenizas.

Pero en la cocina los murmullos entre las cocineras no eran de esperarse, lucían sorprendidas al enterarse por el anuncio de María que la pequeña Esmeralda era la compañera del rey.

La futura reina.

Algunas sentían celos y otras, como Luciana, sentían felicidad por ella.

Esmeralda poseía un corazón bondadoso y único, sería una gran reina, aunque ahora se avecinaba una posible guerra.

Poco a poco en mantas eran guardadas provisiones para los días que pasaran escondidas en el sótano del palacio.

Solo debían mantenerse alejadas del peligro.

¿Pero qué peligro?

Aún no sabían sobre aquello.

La tarde se iba alejando poco a poco y la sonrisa del joven rey aún seguía intacta. Besaba los carnosos labios de su compañera con delicadeza y se permitía disfrutar de su piel.

Amaba como el cuerpo de su compañera reaccionaba a sus besos.

Beso cada centímetro de su cuerpo grabando en su memoria aquel camino exótico.

Empezó desde su cuello fue bajando hasta sus apetecibles pechos, su vientre fértil y luego hasta su monte de venus donde disfruto aún más.

Su lobo aullaba de alegría.

Al fin podía sentir la calidez de su compañera, besar sus labios y disfrutar de esos pequeños pero especiales momentos junto con ella.

En otra parte del castillo Felipe sostenía el cuerpo dormido de su hija mientras que Paloma limpiaba con un pañuelo pequeños rastros de comida en los labios de la pequeña.

Ambos sonreían.

Habían tenido una cálida cena en su alcoba mientras que se contaban tantas cosas ocurridas durante su separación y la pequeña Ángel sonreía con dulzura mientras su madre acariciaba su mejilla.

Mientras que Daniel observaba la luna desde su alcoba, su corazón dolía mucho y era porque aún no encontraba a su compañera.

¿Dónde se encontraría aquella mujer que alegría su corazón y llenaría su vida?

Aún no lo sabía.

Tal vez el tiempo le daría a su compañera.

 

 

 

 

 

(…)

 

 

 

 

Reino Mítico

 

 

 

 

Francesco se detuvo frente a las celdas mientras intentaba no desmayarse por el fuerte aroma que emanaba dentro de las celdas.

-Hay 17 mujeres y 5 niñas ¿Qué hacemos con ellas? - el general Peter observó cómo su rey se mantenía rígido

-Hay que liberarlas y llevarlas a los cuartos de huéspedes del castillo. Avísale a una de las mucamas para que llame a un doctor y que las demás se encarguen de atenderlas. Cuando estén recuperadas volverán a sus hogares - el general asintió - abre las rejas

El general se acercó y fue abriendo las celdas una a una mientras escuchaban los suaves sollozos provenientes de estas.

El rey se acercó con cautela hasta una de las celdas, pudo visualizar a una chica de enmarañada cabellera naranja que caía hasta sus hombros mientras que ocultaba su rostro.

Camino adentrándose a la celda hasta que se detuvo cuando sintió la mirada cargada de enojo de la muchacha, ella abrazaba a una pequeña bebé.

- ¡Aléjate! - siseó con odio y dolor

-Tranquila, no te haremos daño - la joven se escondió aún más mientras hacía sonar la cadena que amarraba su tobillo

-Ese maldito rey si me lastimara, vete por favor - soltó un sollozó - no me quites a mi bebé

-Nadie te quitará a tu bebé, mi padre ya fue encarcelado. No te lastimara nunca más - la joven alzó el rostro sorprendida, algunas manchas de tierra se mezclaban con sus lágrimas y sus labios lucían resecos

- ¿Qué? – pregunto anonadada

-Mi padre ya está pagando por todo lo que causó, por eso vine para sacarlas de aquí y que sean revisadas por un médico. Las sacaran de aquí pronto ¿Si? - los labios de la muchacha formaron una sonrisa

-Gracias su alteza - susurró mientras lloraba, meció un poco a la pequeña bebé entre los mantos rosados con algo de suciedad

El príncipe se acercó a ella hasta colocarse de cuclillas.

- ¿Cuánto tiempo tiene? - señaló a la bebé mientras la observaba, tenía un rostro suave y delicado. Unos pequeños labios rosados y algunas pecas decorando sus mejillas



Eva Correa (Lucia Moonlight)

Editado: 13.01.2021

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