Musa

Si.

Víktor compro algo para que Mia comiera mientras esperaban, ellos no tenían hambre y estaban mas preocupados por el bienestar del bebé, después de cuatro horas una enfermera los llamo y los llevo donde tenían a todos los bebes, Mia se quedo dormida en los brazos de Yuuri ya que ella había estado activa todo el día y ya pasaban de las nueve de la noche. 

 

- Lo trajeron a tiempo, es un niño y va a estar bien.- señalo la cuna donde estaba dormido. 

 

- Que alivio.- Víktor soltó un suspiro. 

 

- Si, le hicimos muchos estudios para ver su salud y todos están bien, tendrá dos o tres días de haber venido a este mundo.- comento el medico viendo el expediente. 

 

- ¿Que pasara con el?- pregunto Yuuri cargando a Mia. 

 

- Ira a una casa cuna...- interrumpió una mujer de servicios infantiles- O podemos hacer unas cuantas firmas, una investigación y darle un hermanito a este bello angel.- le acaricio la mejilla a la niña. 

 

Ambos se vieron y sonrieron, esa misma noche firmaron unos documentos para poderse llevar a casa al bebé, como en Japón iba a haber una investigación de ambos sin embargo ya tenían como respaldo la adopción de Mia y el ejemplo andante de que eran buenos padres, al llegar a casa Víktor se disculpo con Beka por no poder ir a recoger a makkachin esa misma noche ya que era demasiado tarde, tuvieron que pagar en el hospital una canasta para recién nacido ya que no tenían nada en casa, unos biberones, pañales para recién nacido y un par de conjuntos. 

 

- Creo que empezamos nuestra familia al revés.- dijo Yuuri alimentando al pequeño. 

 

- El orden de los factores no afecta el producto.- Víktor le dio un beso en los labios. 

 

- Tienes un punto y Nikolai se va a morir cuando se entere que tiene dos bisnietos.- se rió. 

 

- O los tenemos todo el día en casa jugando con ellos.- dijo Víktor cargando al niño. 

 

Sentía miedo al hacerlo, era pequeño y muy frágil, tenia el cabello de color negro y unas redondas mejillas que aun le faltaba llenar, no sabían cual iba a ser la verdadera reacción de Mia cuando despertara y lo viera pero como pareja estaban mas que felices de tenerlo. 

 

Por la mañana Víktor fue a recoger al pobre makka que seguramente los había extrañado, el bebé lloraba poco y a pesar de que le habían tenido que dar biberon casi seis veces valía la pena el desvelo y mas cuando lo estaban harrullando este sonrió al escuchar la voz de Víktor. Yuuri lo dejo en un porta bebé que compraron la noche anterior mientras preparaba el desayuno, avena para Mia y huevos revueltos con tocino para ellos. 

 

- Mamá tengo hambre.- dijo Mia llegando a la cocina. 

 

- Ya puse a enfriar tu desayuno...- la cargo para mostrarle lo que estaba sobre la isla- Mira lo que trajimos a casa.- señalo al bebé. 

 

- ¿Se va a quedar?- pregunto Mia con sus ojos azules brillando de emoción. 

 

- Si, Liam se va a quedar con nosotros y ahora tu eres la hermanita mayor.- sonrió al escuchar los gritos de emoción de la niña. 

 

Víktor no tardo en regresar con el caniche, Otabek pregunto sin embargo solo se limito a decirle que estaba bien y que quedaba en buenas manos, Yuuri se sentó en el sillón con Liam en sus piernas y Víktor acerco a makkachin deteniendolo de la pechera, no era agresivo sin embargo se emocionaba mucho y podía llegar a saltar sobre ellos y lastimarlo, lo olfateo por unos segundos, su mirada fue de Yuuri a Víktor y de nuevo cayo en Liam, dos ladridos y salto de emoción moviendo su cola de un lado a otro, ya tenia alguien con quien jugar. 

 

Salieron de compras para abastecerse de ropa para Liam y le compraron cosas también a Mia, ambos tenían presente que no podían llenar a uno y olvidar al otro, ambos tenían que ser por igual. 

 

- Quédate con ellos mientras yo lavo la ropa que compramos.- dijo Yuuri dándole un beso a Víktor en los labios y de paso un apretón en el trasero. 

 

Mia estaba viendo televisión y ambos estaban en la cocina, el menor ante ese acto lo tomo y lo llevo al baño principal para darle algo mas apasionado que un simple piquito, ellos también debían mantener la pasión encendida, aunque de verdad que no necesitaban de mucho para encenderse como un volcan, un rapidito en el baño y con los gemidos bajos basto para calmarlos y así poder esperar hasta que sus hijos estuvieran dormidos. 

 

- Papá ¿Tu sabes tocar el piano?- pregunto Mia sentada frente al instrumento. 

 

- Si, no soy tan bueno como mamá pero si puedo tocarlo.- sonrió y la vio bajar. 

 

- ¿Podrías tocar para nosotros?- pregunto con una sonrisa. 

 

- Iré por Liam y les daré un concierto a los dos.- no se pudo resistir. 

 

Mia corrió a buscar su oso motero y al cual le había puesto de nombre Beka por lo que el pelipmata le dijo la primera vez que se conocieron, makka llego para acostarse tras la niña y ella se acostó en su barriga, dejo a Liam aun lado de ellos que se estaba quejando ya que quería dormir y comenzó a tocar, primero la melodia que le toco a Yuuri y después se fue con algo mas, una canción de cuna rusa que solía cantarle a Yurio cuando este nació, a esas alturas el rubio debía acordarse ya que con seis años se la siguió cantando cuando se quedaban a dormir juntos. 

 

- Spi mladyenets, moi prekrasný, bayushki bayu, tikho smotrit myesyats yasný f kolýbyel tvayu, stanu skazývat' ya skazki pyesenk spayu, tý-zh dremli, zakrývshi glazki, bayuski bayu... bayuski bayu...- Víktor tenia una bonita voz a la hora de cantar. 

 

Yuuri salio a ver cuando escucho las teclas sonar y se había quedado frio cuando Víktor comenzó a cantar, desconocía completamente esa habilidad y entre mas escuchaba no pudo contener las lagrimas ya que el menor la cantaba con cariño y dulzura la cual se reflejaban claramente en su voz masculina, cuando termino volteo y vio a los tres profundamente dormidos, alzo la vista y Yuuri estaba llorando. 



Melisseth Valladares

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Editado: 24.10.2020

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