Neblina Púrpura | Trilogía Inmortal I

Capítulo 14 | Un egoísta con poder

La consciencia me recibió con un sabor amargo. Aún con los ojos cerrados, pasé la lengua por los rincones del interior de mi boca. Me aseguré de que mi paladar estuviera intacto y de que cada uno de mis dientes estuviese en su lugar. Presioné mis labios, acabando de constatar que la sangre del Kaan no me había dejado deforme.

—Abre los ojos ya, Vanessita.

No lo hice porque Josh lo ordenó, sino porque ya estaba lista para obtener mi parte del trato: ser libre.

El castaño estaba en una silla junto a la cama, con una carpeta abierta sobre su regazo. No lucía como si acabara de enfrentar a casi un clan entero de vampiros. Tenía puesta un pijama y su cabello estaba húmedo.

Definitivamente no era quien esperaba encontrar cuidando mi sueño.

—¿Cuánto ha pasado? —pregunté.

—Seis días. El rescate fue un éxito.

Solté un suspiro. Samuel Harcos estaba bien y podría obtener información sobre Hannah. Y Drake estaba a salvo.

Me senté con cuidado. Todavía sentía el cuerpo pesado. Me hallaba en una de las recamaras de la enfermería. Noté el vaso de agua en la mesita junto a la cama y bebí un sorbo, buscando desaparecer el sabor desagradable en mi boca.

—Tuviste suerte con esa sangre de Kaan. No muchos deciden merendar uno de esos demonios y sigue con mandíbula para contarlo.

—Lamento destruir tus esperanzas, pero no pienso repetirlo por lo que me queda de vida.

Hice las sábanas a un lado y me puse de pie. Vestía una franela holgada, un mono de algodón y unas medias de arcoíris. Tuvo que ser obra de la hermana de Ian, Lisa.

—¿Cuál es la prisa? Espera que te traigan algo de comer primero.

—Ya tienen a Drake, Josh. Yo ya he esperado bastante y no pienso perder un minuto más aquí. Cumplí con el trato, así que ahora recogeré mis cosas y me iré.

No iba a tener que encararlo. No fue necesario verlo para salvarlo y lo mantendría así. No tendría que exponerme a la incertidumbre de su reacción, de mi reacción. Ya podía pasar la página en serio.

—Quiere verte, Vanessa.

El metro que avancé, lo volví a retroceder por inercia. Tuve que haber corrido a la salida para no escuchar la frase que me aflojó las piernas. No quería encontrarme con Drake, pero escuchar la petición comenzó una disputa entre lo que mi cordura requería y lo que cada célula de mí exigía. Ahí estaba la sombra del lazo supuestamente marchito entre mi transformador y yo.

—Tienes que ir.

—No. Eso no estaba en el trato.

La negación salió con las palabras arrastrándose. Se estaba tornando más fuerte que yo.

Expulsó aire de sus pulmones con brusquedad.

—Lo sé, pero él es el alfa y en estos muros su palabra es la ley.

—No me interesa.

Me recompuse y dispuse a terminar de marcharme.

El asiento de Josh hizo ruido cuando se levantó.

—Alan está en una celda y piensan ejecutarlo —informó.

Aunque pudiera tratarse de una artimaña para demorar mi partida, la noticia me preocupó. Me acompañó a la misión para ganarse un puesto en la manada, no para recibir como recompensa su propia muerte.

Me di la vuelta.

—¿Por qué?

—Lo encontraron torturando a un Kaan como un desquiciado. Disfrutaba lo que hacía.

—Se hacía cargo de él mientras yo iba por Drake.

—También tenía sangre en su ropa. De humanos, de vampiros y de hombres lobo. Torturó y bebió de Samuel Harcos. Los Arcturus quieren su cabeza.

Nadie más que yo podía entender a Alan. El rubio se involucró demasiado y se había salido de control. No tuvo otra opción que cruzar la línea para sobrevivir. Yo había hecho lo mismo.

—Hizo lo necesario para cumplir con la misión, para salvar a su alfa. Entrar encubierto a una guarida de chupasangres no es cualquier cosa y tú eras consciente de los riesgos. ¿A ti no te colgarán por entregar información que le costó la vida a varios miembros de manadas ajenas?

—Yo no soy el bastardo que tiene sed de sangre.

—Si no lo hubieran forzado a transformarse, no tendría por qué beberla, Josh. También eres responsable de su situación.

—Yo no le dije que esperara al equipo de rescate terminando de devorar a la virgen del Kaan.

Demonios. Era mi culpa por permitir que se enredara tanto en el juego. Si llevaba seis días enjaulado, debía estar sintiéndose miserable por todo lo que había hecho e incluso estar de acuerdo con su ejecución.

—Quiero verlo.

—Solo podrás hacerlo si Drake te da permiso. Tienes que pedírselo a él.

Al final de cuentas el castaño iba a salirse con la suya. Iba a tener la oportunidad de volver a engatusarme y de confundirme con su arsenal de mentiras, sin embargo, yo ya no era la misma de hace años.

La atmósfera en los pasillos era diferente. No predominaban los señalamientos con los que fui recibida semanas atrás, sino que los recientes acontecimientos habían tomado el protagonismo. Parloteaban sobre el secuestro y rescate de Drake, de la alianza con los Arcturus, y, por supuesto, de mi participación en todo aquello. Algunos estaban indignados porque se les ocultó la información; mientras el otro lado de la moneda eran ciertas impuras que susurraban cómo todo parecía salido de una película romántica. Yo había vuelto para salvar a mi príncipe azul y pronto sería el momento de cabalgar con él hacia el atardecer y por fin vivir nuestro cuento de hadas.



DianaMN

Editado: 01.09.2020

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