Ni por un adonis griego

Capítulo 1

Travis

 

 

 

—Bien, ya estoy aquí. — Dejé sobre la gran mesa mi maletín, y las carpetas que mi secretaria me había dado apenas había llegado a la empresa. — Disculpen que me haya retrasado un poco, pero el trafico esta terrible el día de hoy. — Mis hermanos y mi madre ya se encontraban en la sala de juntas.

 

—No te preocupes Travis, papá todavía no ha llegado. — Respondió mi hermana, para luego pasarme una carpeta llena de hojas, esta, aún más grande que las que yo tenía. —Ahí tienes los informes de este mes y el mes pasado, como pediste. —Cada dos meses, nos reunimos los cinco para evaluar el avance de la empresa, y uno que otro asunto más que debíamos resolver en familia. Éramos conscientes de que podíamos hacerlo más seguido si así lo queríamos, pero mi hermano se negaba a viajar todos los meses a Los Ángeles, ya que hacía un año se había mudado a San Gervasio (Italia).

 

— ¿Cómo estás mamá? — Pregunté, mirando hacia donde ella se encontraba, en uno de los sillones dentro de la sala, un poco apartada de nosotros. Leía tan concentrada los papeles que tenía en la mano, que no había notado mi llegada, y mucho menos lo que hablábamos con mis hermanos.

 

—Oh Travis, hijo. — Se acercó a mí, dejó los papeles que leía sobre la mesa, y besó mi frente. — Lo siento, estaba terminando de revisar unos contratos que me pidió tu padre ¿Cómo estás?

 

—Bien mamá, gracias. — Respondí, tomando lo que ella había dejado y comenzando a leer. Me gustaba mantenerme al tanto de todo lo que pasaba en la empresa. Mientras más sabía, mejor era para mí.

 

— ¿Dónde estará papá? — Preguntó Matteo, mi hermano mayor. Para nadie era un secreto que a él no le gustaba ni un poco tener que venir a la empresa, y menos, si era para trabajar.

 

—A mí me dijo anoche que hoy tenía que visitar un par de lugares antes de venir aquí, pero no me pregunten cuales, porque no lo sé. — Respondió Uma. Era la más chica de los tres, y tampoco le gustaba demasiado trabajar en la empresa. Cada vez que hacía algún trabajo ella sola, tenía que ir yo a revisarlo, para comprobar que no nos metiera en ningún lío, era doble trabajo para mí, pero mi madre nos seguía pidiendo que le diéramos una oportunidad. 

 

Me senté en mi lugar y abrí la carpeta que mi hermana me había alcanzado. No tenía muchas ganas de seguir leyendo, pero no me quedaba ninguna otra opción.

 

—Travis. — Mi hermano dijo mi nombre, interrumpiendo mi lectura.

 

— ¿Qué quieres? — Pregunté, de mala manera. Me molestaba cuando ambos se ponían a conversar de cosas que no tenían nada que ver con el trabajo, y no me permitían terminar de hacer rápido las cosas.

 

— ¿A dónde se está yendo Savannah? —Preguntó, y no entendí a qué se refería. — Ni siquiera alcancé a verla.

 

—Sí, es verdad. — Uma se unió a la conversación. — Estoy un poco molesta con ella, no me dijo que viajaría.

 

—Que yo sepa a ninguna parte. — Respondí, sin prestarle demasiada atención, pero al ver que ellos seguían mirando, hablé nuevamente. —No sé, salí hoy temprano de casa, no tengo ni idea de lo que Sav esté haciendo en este momento. — Hice un ademán con la mano, para restarle importancia, y seguí leyendo los informes.

 

— ¿Cómo que no sabes? Es tu novia. — Soltó mi hermano, comenzando a reír, pero hizo silencio en cuanto Uma le clavó una mirada de pocos amigos.

 

—No sé qué es lo que haya pasado entre ustedes dos, pero Travis, Sav está tomando un avión. — Mi hermana me alcanzó su teléfono celular, en él, se podía ver un estado de mi novia. Era una fotografía de ella, sentada en un avión.

 

—Uma, está queriendo llamar mi atención. — Intenté restarle importancia al asunto, no la creía capaz de irse. —Tú la conoces mejor que nadie, y sabes que es así, además ¿Te piensas que si mi novia se estuviera yendo yo no lo sabría? —Conocía demasiado a la persona que vivía junto a mí. Habíamos peleado las últimas noches, y ella estaba realmente enojada conmigo, y cuando lo estaba, intentaba llamar mi atención.

 

—La llamo y no contesta Travis ¿Qué le hiciste? —Preguntó Uma, mirándome furiosa. Todo el tiempo defendía a Savannah, incluso si yo tenía la razón.

 

—Nada. No le hice absolutamente nada. — Repetí, cansado. — Te estoy diciendo que salí temprano en la mañana y no volví a verla. — Antes de que pudiéramos seguir con nuestra pequeña discusión, mi padre entró en la sala, y todos hicimos silencio.

 

Toda la reunión mi hermana no paró de lanzarme miradas asesinas cada vez que tenía la oportunidad de hacerlo, y podía ver que seguía insistiendo con comunicarse con Savannah. Pero no quise seguir prestándole atención al asunto.

 

 

****

 

 

Llevábamos casi cuarenta minutos de reunión, y no había podido dejar de pensar en lo que mis hermanos me habían dicho, aunque había intentado no pensar en ello, simplemente no había podido. Estaba muy enojado con Savannah, entendía que quisiera llamar mi atención, pero no me gustaba que se comportará como una niña pequeña.

 

Tomé mi celular y revisé los estados que mis hermanos me habían dicho, el primero era la foto de un avión, y hacia una hora que lo había subido, el segundo, era ella ya sentada en este. De repente los nervios comenzaron a crecer dentro de mí ¿Y si de verdad se había ido? Pero, la pregunta era ¿A dónde? ¿Había pasado algo en su familia? Una emergencia tal vez, ella no se iría así porque sí, y menos sin avisarme.

 

—Travis, deja el celular, estoy hablando. — Mi padre me regañó, pero no me importó en absoluto lo que él decía, tal vez era verdad, y Sav se había ido, pero... ¿Por qué? Habíamos peleado las últimas noches, pero siempre lográbamos solucionarlo. No entendía absolutamente nada.  



Salome Alles

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En el texto hay: amor adolescente, amor desamor, amor romance

Editado: 27.08.2020

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