Ni yo se en que acabara

Capitulo 1°

Los últimos días he estado sentimental, unos segundos estoy feliz disfrutando la vida, a los segundos enojada porque una mosca se paró sobre mi comida y unos segundos más tarde llorando por crisis existenciales, creo que me vendría muy bien un apapacho, lástima que no tengo novio o algún mejor amigo con quien acudir en estas situaciones.

El trabajo ha sido tedioso hoy, amo la lluvia, pero es más difícil tomar el transporte con este tipo de clima, el tiempo que hago del trabajo a mi casa usualmente es de treinta minutos, pero en esta ocasión han sido un poco más de una hora y media. Me siento molesta, estresada y cansada emociones que olvido casi de inmediato cuando veo a mi prima Vale. Vale es una pequeña beba de seis meses la cual adoro con todo mi corazón al igual que ella a mí, somos tan unidas, que en cuanto me ve, estira los brazos, lo que es señal que quiere que la abrace. Sin importar que el cansancio y las ganas de dormir este por todo mi cuerpo la abrazo, llenándola de besos por toda la cara, ella solo ríe moviéndose de un lado para otro.

Después de cenar un plato de arroz con leche que nuestra abuela nos ha hecho, vale ha quedado profundamente dormida mientras la arrullaba, se la he dado a mi tía, para yo también poder sucumbir en el sueño y descansar después de un día tan pesado. Decido bañarme mañana, antes de irme a trabajar, no madrugo así que podre bañarme cuando ya esté el sol, lastimosamente creo ser la persona más friolenta del mundo, que viéndole el lado positivo los tiempos de calor no me afectan tanto como a los demás. Me pongo un insípido short corto, color azul verdoso y una camisa blanca de tirantes, recojo mi cabello en una trenza, no prendo la televiso solo me acuesto en mi cama y quedo totalmente dormida.

Escucho como los jicarazos de agua chocan con el concreto del suelo, después de unos jicarazos más le continua el sonido de la escoba el mismo concreto, hay un poco de luz, aunque no lo suficiente para pensare que he dormido hasta tarde, tomo mi teléfono el cual como siempre se encuentra al lado mí, soy toda una milenial, no puedo despegarme de este aparato. Checo la hora y son un poco más de la sienta, caigo en cuenta que los ruidos los provoca mi abuela, quien es muy buena para madrugar y realizar los quehaceres de la casa desde muy temprano. En esta ocasión por más que quiero levantarme ayudar a mi abuela mi cuerpo no responde, diario ayudo con los deberes, pero en esta ocasión creo que seguiré dormida.

“Say you love me to my face I need it more than your embrace Just say you want me, that's all it takes Heart's getting torn from your mistakes”

Suena mi celular con mi canción favorita, a pesar de que el género de banda es lo mío esta canción me fascina. La alarma me indica que son las diez de la mañana y aunque quisiera seguir dormida, prometí no ser tan perezosa y despertar como mínimo a esta hora. Es sábado y desearía tener planes para salir a distraerme, pero en lugar de eso tengo que darme prisa a lavar mi ropa porque iré a trabajar, diablos ¿Por qué no fui rica?

Comienzo por lavar mi ropa interior, después blusas, suéteres, pantalones y por último zapatos, he quedado agotada y como dije en lugar de descansar, debo trabajar. Después de tres termine todo ya me he bañado y arreglado para irme a trabajar y lo único que espero es que el trabajo sea menos tedioso que el día de ayer. Ya le he calculado el tiempo y hora en la que pasan mis camiones, pocos minutos después de haber llegado a la parada tome el primer camión, y sin ningún inconveniente y justo a tiempo llegue a tomar el segundo. Ya en el camino reviso mi teléfono buscando con quien platicar para distraerme durante mi trayecto, son pocos mis contactos así que tengo poco de dónde escoger, quisiera ser más simpática y amiguera para tener con quien platicar. A la mitad de mi camino me convenzo de que no tengo con quien hablar, abro la aplicación de Litnet y comienzo a leer una de las novelas que tengo guardadas.

Al llegar a mi trabajo me doy cuenta que será igual que todos los días, solo hacer llamadas para convencer a las personas que su compañía telefónica no es la mejor, que el cambio de compañía que le ofrezco les dará un ahorro a su bolsillo además de que será de mejor calidad, algunas personas se tragan el cuento, otras más se hacen difíciles y las peores terminan por insultarme al creer que los quiero estafar, no los culpo en estos tiempos no se puede confiar en nadie pero aun así me molesta. Los encargados de nuestra área nos han llamado a una junta antes de la hora de comida, no tengo la menor idea para que solicitan, pero me da lo mismo, lo único que quero en estos momentos es irme a mi casa o ya mínimo estar en mi hora de comida.

El supervisor comienza preguntándonos que nos hace falta, esto debido a que los cambios han bajado, pues claro como no contratan a cada pendejo que solo viene a perder el tiempo como hagan cambios o no les pagan ellos solo viene a bajarnos el porcentaje de cambios. Al ver que nadie contesta su pregunta el supervisor comienza por darnos su sermón acerca del trabajo en equipo, de los beneficios que nos traerá el trabajar juntos y más cosas que no escucho ya que mi mente se va al limbo, no es que no me importe mi trabajo, es cierto que no me fascina venir, pero aun así le hecho ganas y soy de las mejores incluso gracias a eso gano casi el veinticinco porciento que los demás. Vuelvo a escuchar lo que dice el supervisor y esta vez son las consecuencias que nos han traído los flojos, nos indican que la hora de comida se reducirá a quince minutos ¿Qué? ¿pero qué carajos les pasa? Si media hora se me hacía poquito, quince minutos es una mierda de tiempo. No pienso soportar que por unos idiotas nos den quince miserables minutos para comer. Levanto mi mano para que el supervisor me dé la palabra.



Izzy BC

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En el texto hay: violencia emocional, amor, relatos de drama

Editado: 09.08.2019

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