No existen los cuentos de hadas

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Sang sabe que no puede culpar a alguien por lo que hicieron en alguna de sus vidas pasadas. Algunos podían ser asesinos a sangre fría en una y en la siguiente era personas que jamás se atreverían a lastimar a algún ser vivo. Lo sabía, pero eso no evitaba que se sintiera traicionada por ver a Eleonore ahí

Esa no era su Eleonore, no la que ella conoció, esa era la misma alma con los recuerdos de otra vida, no conocía a Sang, su alma no tenía memoria de sus vidas pasadas y Sang lo entendía, lo entendía, pero aun así dolía. Por eso espero pacientemente a que la conferencia terminara, no dijo ninguna palabra y espero que Valad finalmente se fuera para que ella pudiera irse libremente sin la necesidad de faltarle el respeto al amo al que servía, una vez ella se fue, la mitad de los seres demoniacos se fueron por sus lados también. No es que a la mayoría le gustara pasar tiempo con la facción divina

— ¡Sang! —Se detuvo y sonrió, se dio vuelta para encontrarse a Wong, un ángel, de la facción divina, que hasta hace unos 500 años Wong había estado al servicio de un dios, hasta que Sang lo asesino y desde entonces no había tenido alguna afiliación a algún dios y se encontraba laborando por su cuenta, tenía un pequeño santuario al sur de la India. Wong era un hombre de piel oscura, con un ojo azul y el otro café, era delgado y apenas tenía algo de musculatura, pero si era alto, además, sus orejas eran grandes.

—Wong, ¿Cuánto tiempo ha pasado? —Saludo cortésmente sonriendo— ¿Cómo has estado?

—Bien, ya sabes, haciendo milagros por aquí y por allá— Sonrió mirando a la mujer, habían sido amigos desde hace poco más de 500 años, no era mas viejo que ella, Sang era una de las reliquias con mas edad que aun existían. Después de todo dependían mucho de los humanos, de los sacrificios que les hacían, de las historias que hablaban de ellos. Pero Sang había asegurado su existencia por mas de 900 años, a pesar de que El creador no albergaba buenos sentimientos hacia ella— Hace poco una familia acaba de tener una hija, me han llevado algo de vino al santuario

—Hugh, me alegro escuchar eso— Sang asintió con una sonrisa, mientras caminaba a la par de Wong, con las manos entre sus mangas

— ¿Quieres ir a beber un día de estos? Podríamos fingir ser humanos— Sang se rio por eso, pero negó

—Lo siento ¿Qué te parece en 100 años? Tengo un maestro ahora— Wong se detuvo sorprendido

— ¿Tienes un maestro? ¿En serio? —Pregunto incrédulo, algunos escucharon y pusieron atención— Creí que no aceptabas maestros, después de la última a la que serviste

—Es un caso especial esta vez— confeso y Wong asintió ante esas palabras, no pidió explicaciones cuando ella no las ofreció. La miro sonriendo mientras caminaban por los jardines de Xiuxi chengsi —No debo tardar en regresar, mi maestro no es mas que un adolescente con problemas emocionales y escolares, uno que otro familiar

—Creo que me preocupo porque estés sirviendo a un maestro con esas características, A-Sang. Solo espero que no te pida destruir el mundo

—Siempre puedo darle algo de sentido común, no te preocupes— Asintió levemente— Bueno, me tengo que ir

— ¿Puedo visitarte después? Por ahora no puedo hacer muchos milagros

—Siéntete libre de hacerlo, solo avísame con antelación— Pidió antes de desaparecer en la nube de humo negra y purpura. Wong desapareció un segundo después entre una nube azul y verde. Los demonios que quedaron estallaron en susurros con la nueva noticia. La reliquia demoniaca Xiao Sang tenía un nuevo maestro, el chisme no tardaría en llegar a Cenva ahora.

 

Xian mantuvo su rutina escolar como era normal, hablo con algunos maestros por sus faltas a clase, logro convencer a uno que otro que le permitiera tomar un examen que falto ‘Supongo que le pediré a Sang ayuda con uno de los maestros’ salió del aula de maestros, que era donde estaba intentando convencer al profesor de permitirle presentar el examen. Tenía que adelantar lo mas posible sus materias, el siguiente año tendría 20 y quería entrar a su servicio militar lo más pronto posible para salir lo mas pronto posible. Porque iba a tardar 2 años ahí… se pregunto si podía estar menos tiempo con ayuda de Sang

Saludo a unos compañeros mientras se atravesaba su maletín con la computadora dentro, normalmente iría a la biblioteca para recuperar el tiempo que estuvo afuera, pero Lin todavía estaba delicado, no podía dejarlo mucho tiempo con Yeong tampoco, así que regreso lo mas pronto que pudo, pensó en tomar el camión, pero prefería estar en casa en la brevedad posible. Así que entro a un salón vacío para llamar a Sang y pedirle que lo llevara a casa

— ¿Sa-? —Cerro la boca al ver que alguien mas entro, giro la cabeza y se encontró a un compañero de clases, Park Kuyng —Oh, ¡Hola Kuyng! —Saluda agitando la mano, como si estuviera muy lejos a pesar de que estaban como a tres metros, también grita, por supuesto, porque Xian siempre es un escandaloso, y sabe que su compañero no le gusta lo ruidoso

—Chen Xian— Saluda de regreso con un asentimiento, mientras va al escritorio del profesor y buscar algo… Xian estaba seguro de que eso no estaba permitido, pero no le dijo nada- Escuche… que tu prima estaba mal de salud— Dijo vacilante

Ay, pobre cosita’ Pensó la entidad demoniaca que cuidaba a Xian, viendo a Kyung ponerse nervioso, aunque Xian no se diera cuenta ‘A mi señora le va a encantar escuchar esto’

—Oh, sí. Pero ya está mejor— Aseguro sonriendo— ¿Cómo has estado? No te vi en todo el día, y eso que siempre coincidimos con nuestros horarios

—Estuve ayudando al director todo el día— Dijo— Mucho papeleo, soy el presidente estudiantil

—Si, lo se mejor que nadie ¿Recuerdas? Siempre me mandan contigo por algún castigo— Sonrió mostrando sus dientes, Kuyng casi se sintió cegado por su brillante sonrisa y estuvo tentando a cubrirse los ojos, pero no lo hizo al final



Elizabeth Ponce

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En el texto hay: humor, sobrenatural, vidaspasadas

Editado: 04.09.2020

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