No quiero solo un verano

7

Tenía razón en aclararme ese punto. Me sonrió y esos hoyitos que se dibujaban en su rostro me volvieron a hechizar. Eso y su acento gracioso que provocaba en mí una ligera sonrisa.

Me miró y extendiéndome su mano, me pidió que lo acompañase de vuelta a casa. Por un momento me sentí feliz al caminar de su mano, sintiendo que mi corazón bailaba al ritmo del temblor de mi veinte. Entramos con la clara convicción de llevar la fiesta en paz. Nos dirigimos al comedor, donde nuestros padres esperaban con el desayuno puesto en la mesa. Papá se veía súper feliz al lado de Yolanda, pero no pude evitar tener  esa rabia incontenible, ver ese cuadro romántico me hacían creer  que papá había echado al olvidado el recuerdo de mi madre.

— ¿Así que se conocieron ayer? — Dijo Yolanda tratando de romper el hielo que existía entre las dos. No quise mirarla, solo levante la vista en dirección de Eduardo que al mirarme interpretó que debía contestar.

—Así es, un desagradable suceso que no llegó a mayores — Manifestó Eduardo sin apartar el tenedor de los tamales.

—Siempre estaré muy agradecido con él — Refirió papá sonriendo.

Seguía con la mirada esquiva observando mi desayuno. Levanté la vista hacia papá, se veía incómodo y Yolanda igual. Eduardo seguía comiendo, ¡sí que tenía hambre! Así que intente darle una oportunidad por mi padre, después de todo había planeado este viaje con el fin de que la conocerla. No era justo comportarme como una chica inmadura.

— ¿Hace cuánto se conocen?—dije mirándolos dibujando una ligera sonrisa en mi rostro.

—Hace dos años y medio — Manifestó Yolanda emocionada.

— Dos años y medio —Recalqué — ¿Por qué no me dijiste nada papá?

—Quería que se conocieran primero, además tú siempre has dicho que sea feliz.

Eso fue un golpe bajo, así lo sentí. Es fácil decirlo, pero ahora que lo veo, es horrible, es una pesadilla ver a tu padre con alguien más que no sea tu madre.

—Pero me hubieras dicho antes el propósito de este viaje, me hubiese ahorrado unos buenos sustos —Sonreí.

—Le expresé a Derek ese detalle, pero insistió que sea una sorpresa.

—Vaya sorpresa madre — dijo Eduardo sonriendo —por poco me da un infarto.

—Espero que no te de un infarto el día de la boda —sonrió Yolanda.

— ¿Boda? —gritamos al mismo tiempo.

Eduardo se ahogó con el tamal y yo con la leche. Cuando finalmente pude decir algo grité “¡Esperen! ¿Van a casarse?” Eduardo estaba rojo tosiendo, lo que pudo decir dio a entender que no tenía idea de los planes de su madre.

—Tranquilos chicos, estas vacaciones son precisamente para eso. Sé que es difícil ahora, son adultos y ver a sus padres tomar la decisión de formar otra familia, los asusta. Pero espero que como adultos que somos todos, llevemos esta convivencia en armonía. Los amamos y esta boda no va a cambiar ese amor. Deseo que formemos una gran familia feliz. Sé que ahora eso es imposible de pedir. Pero tratemos —manifestó papá tomando la mano de su amada.

Con Eduardo nos miramos resignados a nuestro destino.

— ¿Y para cuándo es la boda? — Cuestioné mientras me recostaba en la silla.

—A fines de marzo — dijo Yolanda con una enorme sonrisa en la cara.

— ¿Qué? —Grité —Lo siento es que aún no puedo asimilar esta noticia —tratando de calmarme.

—Te parece apresurado princesa — Manifestó papá con tristeza

Quiero que sea feliz, que deje atrás el pasado doloroso, si ella lo llena de dicha no puedo negarme. Me levanté y caminé hasta su asiento.

—Que seas muy feliz papito. Sabes que te deseo lo mejor del mundo —Lo abracé fuerteDisculpa por mi reacción, es que han sido muchas emociones juntas.

—Te entiendo princesa —Me dio un beso en la frente.

Eduardo me miró feliz, ¡Se ve tan tierno! Luego nos dimos un abrazó para felicidad de nuestros padres, sellando de esa manera la paz, por así decirlo.

Después se instalarse en la casa salimos a caminar por la playa. Yolanda nos llevó a un restaurante cercano, para degustar un almuerzo marino. Un delicioso arroz con mariscos, cebiche, chicharrones  y un calientito chilcano de entrada y unos grandes vasos de refrescante Chicha morada.

 



Deysi Juarez (Dama de Hierro)

Editado: 05.10.2020

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