No quiero solo un verano

49

•|Eduardo|•

— Seguramente algunos no saben, pero yo conozco muy bien a Yolanda desde hace más de 20 años. Pues como lo mencioné, fuimos esposos por un corto tiempo. Nos casamos muy jóvenes y a pesar del tiempo que ha transcurrido de nuestro divorcio…— La miró haciendo una pausa — Quedamos como buenos amigos, por el bienestar de nuestro hijo Eduardo.

“¡Carajo! No es el momento para hablar de esto” me dije; quise impedir que continuará pero Bruno me detuvo. 

—Sé que van a ser muy felices como hasta ahora lo he visto, porque no Solo se aman, sino que se respetan, se entienden y se apoyan el uno al otro.

¡Yolanda! — Mirándola— Tendrás por esposo no Solo al mejor hombre que puedas conocer, Supongo que cualquiera puede ser mejor que yo. Este hombre te ha demostrado que no solo puede ser tu mejor amigo, es quien te conquistó y te conservó a su lado hasta este día. Como lo mencioné ayer; deseo que seas muy feliz. La vida no siempre regala dos oportunidades en la vida.

¡Dereck! —Mirándolo — Tendrás por esposa a una mujer maravillosa, una amiga excepcional, que estoy seguro nunca dejará de apoyarte y te amará hasta el último día de su vida. Pero no le falles porque te borrará de su vida —Sonrió — Les deseo toda la felicidad del mundo. Estarán pensando que no soy el indicado para decirlo, pero se equivocan. Los ex esposos también pueden parase frente a un micrófono y desearle lo mejor a la mujer que no supieron cuidar. Porque está mujer me amó, pero cuando el amor no se cuida, muere ¡Ni modo! Hay que dar un paso al costado y dejar que sea feliz. Si la amaste, la dejaras volar con alas propias lejos de ti.

Devolvió el micrófono, luego de unos segundos en silencio uno de los invitados aplaudió dando inicio a una cadena interminable de ovación. Lo vi alejarse en dirección a su carro negro, tan tranquilo como cuando llegó. Le entregué la cámara a Bruno y lo seguí; no era el momento de la charla que algún día vendría, pero era necesario hablarle, ya no como a un extraño como aquella vez.

 

—Espera —le grito, se detine metros antes de su auto negro — ¿Podemos hablar?

— ¿Crees que es el momento? —Expresa sin mirarme girando un poco la cabeza.

—Solo quiero hacerte una pregunta.

— ¿Para saber quién soy en realidad? — vuelve a decir, esta vez gira y se quita los lentes negros que ya se había colocado.

—No es necesario hacer un interrogatorio para saber cómo es una persona.

— Te escucho, pero vayamos más allá; el bullicio de la fiesta me desconcentra.

Tranquilamente caminó hacia la playa. Un poco lejos donde la música se perdía, pero aún se podía observar la ceremonia. Se detuvo y volvió a mirarme.

— ¿Qué pretendiste con esto? — Digo un poco enojado y al mismo tiempo con ganas de saber las razones de su actuar.

— Cerrar un capítulo de mi vida — Expresó dibujando una ligera sonrisa. Volvió a colocar sus lentes y caminó de vuelta a su auto. Sin decir más de lo que le había preguntado. 

— ¿Te vas ahora? — Le reclamo.

— No es el lugar adecuado para una charla — Se detiene —No quieres hablarme, además tienes que atender una boda y a una invitada especial.

— ¿De qué hablas?

— No soy el mostró que piensas—Volvió a quitarse los lentes — He cometido grandes errores de los cuales me arrepiento, pero lamentablemente el tiempo sigue su curso. Una vez fui un joven como tú, tomé malas decisiones en mi vida y tratar de enmendar no fue suficiente. Los caminos no siempre son los correctos, como veras el mío está lejos de ustedes.

Metió la mano a sus bolsillos y deslizó la vista a la playa; se veía pensativo. Pasado unos segundos sacó algo de uno de ellos, una pequeña cajita. La observó unos instantes sin pronunciar palabra. Se aproximó a mí y colocó la pequeña cajita en mis manos, ante mi mirar perdido y confuso.

—Se la compré a tu madre hace muchos años. Pensaba entregársela antes que tú nacieras, pero pasaron ciertas cosas y…ya el resto es historia, en fin… Vas a necesitarlo muy pronto.

 

Colocó su mano en mi hombro y siguió rumbo al auto luego de colocarse los lentes. Lo vi alejarse sin mirar atrás, tan misterioso como antes ¿Qué puedo obtener de sus respuestas confusas? Observé la cajita misteriosa ¿Qué podría contener? Una medallita, pendientes, broches o un anillo. 

Este último Solo se me ocurrió, no sería posible que... entonces al abrirla, mis ojos se deslumbraron con la belleza de un anillo de brillantes. Levanté la vista; Luis Fernando se estaba subiendo al auto.

Nunca tuve la necesidad de saber de él; su presencia en mi vida fue perfectamente reemplazada por mamá. Ahora aparece y el torbellino de dudas crece, es verdad que estuvo ahí cuando más necesitaba ayuda, pero fue porque estaba siguiéndonos. Mató a 3 hombres a sangre fría para demostrar superioridad. Ante mis ojos quedó como un sanguinario a sangre fría. Hoy esa imagen se desvanece frente al gesto más inesperado en la boda. Deja que mi madre sea feliz cerrando una triste página en nuestras vidas. Mi padre ¡Vaya! Jamás pensé conocer a mi padre.



Deysi Juarez (Dama de Hierro)

Editado: 05.10.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar