No soy un Gigoló

Dos

Horas antes.

―En serio James si tanto lo deseas ve solo a la discoteca. Personalmente no tengo ganas de salir y sabes de sobra que detesto desorientarme, ―murmuró una joven piel oliva, cabello ondulado y enormes ojos pardos. 

A primera vista tal vez no lo pareciera.

Pero aquella jovencita era parcialmente sorda debido a una infección que no pudo ser tratada a tiempo cuando era pequeña.

Y una de las cosas que más odiaba al no ser capaz de escuchar por su oído derecho era que según ella no podía bailar puesto que al no escuchar la música del todo no era capaz de seguir el ritmo sin hacer el ridículo, o al menos eso era lo que ella pensaba.

― ¡Harley! ¡No seas aguafiestas! ¡Yo también iré! ―gritó su mejor amiga Mara o al menos eso fue lo que ella percibió por la forma que modulo sus labios.

La aludida seguía sin ánimos de ir a alguna fiesta porque sabía que terminaría siendo niñera de alguno de los presentes.

Luego de varios minutos ante la insistencia de su mejor amiga decidió rendirse y dar un paso al costado.

― ¿Ya qué? ―comentó levemente fastidiada.

― ¡Asombroso! ―exclamó Mara dándole un fuerte abrazo.

Harley por su lado se sentía orgullosa de sí misma ya que había llegado a perfeccionar su habilidad de leer lo labios, y ya no tenía la necesidad de utilizar el audífono tan incomodo que le habían comprado, además a veces era capaz de comprender lo que las personas susurraban.

* * *

Una hora después.

Mara eligió su ropa como era la costumbre, y a pesar de que el conjunto que estaba usando aquella noche le agradaba bastante y era bastante de su estilo, el maquillaje que su mejor amiga le había aplicado era para su gusto muy exagerado.

Se observó al espejo y admiró la falda y el top negro que estaba portando, junto con los labios color carmín que estaba portando.

Y se sintió extraña...

―Se ven hermosas señoritas, ―murmuró su hermano adoptivo James, mientras le daba un pequeño beso a Mara en la comisura de los labios

Harley dirigió su mirada hacia otro lado.

Envidiando de alguna manera su felicidad.

"Se ven tan perfectos juntos." Pensó de inmediato. "Malditos suertudos."

Giro su cabeza para encontrarse con Marcel quién como siempre tenía la vista fija en el suelo, esperando a que James lo dirigiera hacia algún lugar.

Nunca hablaba de su vida privada, en realidad rara vez les llegaba a hablar.

Pero es muy bueno escuchando, eso sí.

O al menos eso parece.

Algo muy irónico pero cierto.

― ¿Lista? ―preguntó Mara sonriéndole.

Harley a duras penas fue capaz de asentir con la cabeza.

― ¡Arriba esos ánimos! ¡Ya verás que esta noche te conseguimos un buen tío para jugar! ―comentó logrando que ella rodará teatralmente los ojos.

Mara siempre decía eso.

"Ya verás que esta noche te conseguimos un buen tío para jugar"

Y en efecto siempre los conseguían.

Pero al darse cuenta que era un poco diferente a los demás siempre huían despavoridos como si de leprosa se tratará.

* * *

Finalmente habían llegado al Lexus Club.

Era temprano o al menos eso "escuchó" decir a Marcel.

Lo curioso era que ya había una enorme fila para entrar, lo cual significaba que el informante de James había dicho la verdad y el sitio era realmente exclusivo.

¿Cómo fue que James consiguió la dirección?, se preguntó más de uno de los presentes al tiempo que observaba los alrededores.

En eso todo el grupo fue capaz de percibir pisadas fuertes y firmes acercándose.

Harley volteó por mera curiosidad al darse cuenta que nunca antes había notado tanta seguridad en el andar de alguna persona.

Eran un par de chicos, bueno, ¿hombres?

Ella no supo con exactitud cómo describirlos pero definitivamente eran mayores que aquel grupo.

Uno de ellos tenía muchos tatuajes, uno en el cuello cerca a la oreja y otro en el antebrazo.

Adivino que su camiseta oscura lograban cubrir varias imágenes que de seguro él no se sentía cómodo mostrando a desconocidos. 

Harley lo siguió con la mirada y estaba completamente segura de que no era la única.

De pronto sintió que alguien la empujaba y tambaleó.

Era James.

―Deja de babear, ―murmuró logrando sacar una sonrisa entre sus labios.

―No es ilegal mirar, además un chico como ese... ―comentó observándolo directamente ya que ahora se encontraba volteado. ―Jamás se fijaría en una chica como yo. ―Aseguró encogiéndose de hombros.



justsoray

Editado: 03.11.2020

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