No trates de cuidarme

Capítulo 8

Se acercó muy lentamente hacia mí.

-¿Qué haces?- Pregunté retrocediendo para alejarme de él.- ¿No te dije que tenias prohibido subir a mi habitación?

-¿Tu qué crees?- Preguntó, y volvió a acercarse, estába vez demasiado, podía sentir su aliento golpeando mis labios. Estábamos tan cerca. Acunó con sus grandes manos mi rostro, unió nuestras frentes, conectó una última vez nuestras miradas... y me besó.

Desperté sobresaltada, sentía el sudor en mis manos y en mi frente, no podía creer el hecho de haber tenido un sueño tan... tan asqueroso. Todo había parecido tan real, hasta había sentido su respiración momentos previos al beso. La simple ida de mis labios junto a los de Scott me causaba náuseas. Ese maldito cretino, no le bastó con arruinarme la vida, ahora también queria hacerlo con mis sueños.

<<Que exagerada eres Megan, sólo fue un sueño y ya, no le des importancia.>> Intenté tranquilizarme.

Tomé mi celular (que había dejado antes de dormir sobre mi mesa de noche) para mirar la hora, y apenas eran las 4:00 AM. Era demasiado temprano como para levantarme, y no había dormido casi nada, así que volvería a intentar hacerlo. No me costaba ni un poco conciliar el sueño, mi padre decía que era lo que mejor me salía en el mundo, y, a decir verdad, no estaba ni un poco equivocando, al menos en algo era buena. Volví a dejar el celular de donde lo había tomado, y nuevamente me acomodé en mi cama. En menos de diez minutos ya me había quedado completamente dormida. 









 

 

 

 







 

Era martes en la mañana, mi padre se había marchado muy temprano,  debido a uno de sus tantos viajes de negocios que realizaba a menudo, nada nuevo en verdad. Odiaba demasiado su trabajo (siempre lo había hecho) y antes me molestaba que siempre se tuviera que marchar, aunque jamás se lo había dicho. Desde que mi madre había muerto, cualquier escusa era buena para marcharse de casa, al parecer, se había olvidado que yo al igual que él, también sufría. Papá era un completo egoísta, solo se interesaba en su propio bienestar, y en conseguir ser el alcalde de la ciudad, y aunque sonara mal, yo prefería mil veces que perdiera las elecciones, aunque ya sabia que eso era bastante imposible. No me había despertado para despedirlo, porque la verdad es, que había olvidado que hoy se marcharía, y si me hubiese acordado, tampoco me hubiese levantado a hacerlo, estos ultimos días lo habia evitado por completo. Estiré mi mano para tomar mi móvil y me percaté de que había un pequeño papel blanco sobre él, lo tomé y comencé a leerlo en voz alta.

Meg. Estabas tan dormida que no quise despertarte, lo siento, tengo que marcharme, no sé cuando voy a poder volver a casa. Si llegas a necesitar algo, sabes que Ricardo o Clara van a estar ahí, y ahora también Scott. Cuando pueda voy a estar llamándote, contesta el celular por favor. Te amo. Cuidate mucho, y no te metas en problemas.

Pd: ¿Sabes qué babeas cuando duermes?

Él siempre creía que con una simple nota arreglaría todo, debo admitir que antes me alegraba un poco al ver que al menos venia a despedirse de mí, pero después ya deje de hacerlo, siempre eran los mismos papelitos de siempre, con lo mismo de siempre escrito, pero ya no, con solo hacer eso no iba a poder reparar todo el daño que había causado en mí estos últimos años, ya no era la misma nena de antes, a la que con un simple papel lograban hacerla feliz. Me quedé varios minutos recostada en mi cama pensando que haría el día de hoy, quería seguir encerrada en mi habitación con mis libros, donde nadie podia molestarme, como lo había hecho todos estos días anteriores, pero mi pelo ya daba miedo de lo feo que se encontraba, tenía que ir urgentemente a un salón de belleza, y de paso respirar un poco de aire fresco. Tuvé que realizar una fuerza sobrehumana para poder levantarme de mí cama, una parte de mi, aún no quería despegarse de ella. Cuando por fin lo logré, me dirigí hacia mí baño, tomé una ducha bastante rápida y comencé a alistarme para salir, parecía que hoy seria un día bastante caluroso, así que por lo tanto opté por unos short negros y un crop top del mismo color, antes de bajar a desayunar, tomé una campera de mezclilla, solo por si más tarde llegaba a refrescar, últimamente el clima en mi ciudad te podia sorprender con cualquier cosa.

-Uno, no contestes el teléfono, sabes que solo llama porque está ebrio. Dos, no lo dejes entrar, tendrás que patearlo de nuevo.- Entré a la cocina cantando a todo pulmón y bailando exageradamente.- Tres, no seas su amiga, sabes que despertarás en su cama por la mañana, y si estás debajo de él, no lo olvidarás.- Los ojos de Scott se clavaron inmediatamente en mí, su mirada era de curiosidad, pero lo ignore, ni siquiera él y sus estupideces iban a poder arruinar el maravilloso día que me había propuesto tener.  

-Buen día Clara.- Saludé depositando un beso en la mejilla de esta, e ignorando completamente a Scott.

-Buen día mi niña ¿Como has dormido?- Preguntó esta, atrapándome en un cálido abrazo.

-Muy bien la verdad.- Respondí e inmediatamente el sueño donde Scott y yo nos besábamos vino a mi mente.- Sabes qué dormir es lo que mejor me sale en el mundo.- Añadí y ella sonrió.

-En eso tienes razón.- Dijo.- Que lindo es verte así de contenta mi niña, y que linda estas hoy ¿Vas a salir?

-Si, hoy voy a salir así que seguro no llego a almorzar, tengo un par de cosas para hacer, nada importante.- Respondí. La vi a punto de hablar pero Scott lo hizo primero.

-Señorita, quiero recordarle que si quieres salir tiene que avisarme antes, le prometí a su padre que la acompañaría a todas partes.- Ya me imaginaba que el muy imbécil diría eso. No me agradaba la idea de que me acompañará, pero hasta que lograra deshacerme de él, iba a tener que soportarlo.



Salome Alles

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En el texto hay: amor adolescente, amor y amistar

Editado: 07.07.2020

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