No trates de cuidarme

Capítulo 36

Terminamos de cenar, y sin dar muchas explicaciones nos despedimos, la noche estaba un poco fría, así que después de vestirme, tomé un abrigo, y salimos de la casa para montarnos en mi coche e ir al parque en el que mi padre estaría esperándonos, no quedaba muy lejos, solo a veinte minutos desde la casa de Lina.

-No sé si esto sea una buena idea realmente.- Comenté, arrepentida de estar yendo.

-Claro que lo es, todo va a estar bien.- Sentí como acariciaba mi pierna.- Yo voy a estar contigo.

-Esta bien, pero no prometo comportarme.- Comenzó a reír.- De verdad, hay tantas cosas que quisiera gritarle en la cara.

-Y hazlo, yo no voy a impedírtelo, esta es la oportunidad para que saques todo lo que llevas dentro.

-Lo siento, siempre te hago pasar este tipo de situaciones.

-De eso se trata una relación supongo, de apoyarnos tanto en los momentos difíciles como en los buenos.

Llegamos al parque y estacioné mi coche, mi padre no se veía desde el automóvil, así que bajamos y comenzamos a buscarlo, llevábamos apenas cinco minutos caminando, cuando lo vimos sentado en un banquito, debajo de un árbol.

-Bien, aquí estoy.- Dije, cuando llegué a su lado, se asustó un poco, así que supuse que estaba tan perdido en sus pensamientos que no había escuchado nuestros pasos acercándonos a él.

-Megan, Scott ¿Cómo están?- No respondí, pero Scott se acercó a él y le tendió la mano.

-Bien señor, gracias ¿Usted cómo se encuentra?

-Bien muchacho, bien.- Los dos me miraron, y me vi obligada a hablar.

-¿Qué quieres?- Pregunté.

-Hablar contigo, que solucionemos las cosas, no quiero seguir así.

-A mí me da igual realmente, no te necesito.

-Eso lo sé.- Respondió.- Pero como te dije, a tu madre no le hubiese gustado que estuviéramos así.

-No hables de ella, jamás te importo ¿A caso sabias realmente lo que ella quería?

-Si Megan.- Miró al cielo unos segundos y siguió hablando.- Hay demasiadas cosas que tu no sabes.

-Lo único que sé, es que me dejaste, me dejaste horas después de enterrar a mi madre, y te fuiste a los brazos de una cualquiera, no te importó si te necesitaba, no te importó mi madre, nada.- La voz se me había quebrado, y sentía todo mi cuerpo temblar, Scott estaba parado detrás de mí, como esperando ver que mis piernas fallaran para poder atraparme.

-No es así.- Habló calmado.

-No quieras venir a mentirme, porque si para eso me llamaste, no tengo más nada que hacer aquí.

-Con tu madre sabíamos desde mucho tiempo antes de que te lo contáramos que estaba enferma.- Dolía, cada palabra que él decía dolía.- No quiso que sepas, sino hasta que ya no había solución alguna, no quería verte sufrir, yo creí que ella mejoraría, que se pondría bien, no quería que se fuera, no quería que me dejara solo.- Apenas se lo podía escuchar hablar.

-Pero eso no te importo, no te importo cuando corriste a la cama de otra.- No iba a perdonarlo, no podía.

-Tu madre me pidió que sea feliz, ella no quería que me quedara solo, me pidió que encontrara a una persona para amar.- Podía creer que mi madre pidiera eso, pero ¿Irse la misma noche que ella murió a ser feliz con otra?

-Podrías haberte esperado un tiempo.- Grité, y Scott apretó muy despacio mi hombro, tal vez para pedirme que me calmara, pero no podía.

-No es así, no me fui con Cristina, la conocí como un año después de que tu madre nos dejara.

-¿Entonces que excusa tienes para haberme dejado?

-Me dolía, dolía estar en ese casa, y esa noche me fui, bebí todo lo que puede hasta quedar inconsciente, y por meses fue así, me daba vergüenza mirarme en el espejo, no era bueno que estuviera contigo, no así, tu madre acababa de morir, y no podía sumarte otro sufrimiento.- No podía creer lo que mi padre decía.- Una noche, que me hospedaba en un hotel la conocí, ella me salvó, estaba bebiendo, el alcohol se me había terminado y salí de mi habitación para buscar más, no sé que pasó en verdad, pero desperté en la habitación de Cristina, me dio una aspirina, y después de regañarme por haber tomado tanto, nos hicimos amigos, hasta que me di cuenta de que estaba enamorado.

-Eso no cambia nada.- Yo también había sufrido.

-Lo sé, no tendría que haber hecho nada de lo que hice, no tendría que haber bebido, ni haberme ido de casa, tendría que haber estado ahí para ti, pero hija, no puedo cambiar nada de lo que hice.

-No creo poder perdonarte todavía.- Hablé, y miré a Scott, el pobre tenía su mirada perdida en los arboles, me arrepentí de haberlo llevado, él no tenía que pasar por ese tipo de situaciones.

-Y lo entiendo.- Se paró del banco.- Solo quería que supieras mis razones, que nada justifica lo que hice, pero tenía que contarte la verdad.

-Esta bien.- Dije, mirando hacía otro lado, no quería mirarlo a la cara.- Voy a irme si eso es todo. 

-Esta bien.- Respondió.- Voy a quedarme unos días en casa, por si quieres venir, luego voy a viajar, y no voy a mentirte más, iré a casa de Cristina, por su cumpleaños.

-Voy a vivir con Lina y sus padres lo que queda del año.- No pensaba volver con él.

-Se que van a cuidarte, luego, cuando el año termine, voy a llevarte al apartamento de tu madre, tengo gente trabajando en él, llevaba años abandonado.

-Bueno.- Respondí.

-Nos vemos cariño.- No dije nada.- Scott, cuídate, y mándale mis saludos a tu padre.

-Nos vemos señor.- Respondió mi novio tendiéndole la mano.- Se los daré.- Me miró por unos segundos más, y se marchó.- Ven amor, vamos.- Scott me dio su mano y la acepté.

-Ella me mintió.- Solté.- ¿Por qué no me dijo lo que realmente pasaba?

-Todos tenemos secretos mi vida.- Él me envolvió en sus brazos.- Solo querían protegerte, ambos, no seas tan dura con tu padre. 

























 



Salome Alles

#2001 en Novela romántica
#2001 en Chick lit

En el texto hay: amor adolescente, amor y amistar

Editado: 07.07.2020

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