Nuestra pequeña

8

A la semana después, no había vuelto hablar con Ben y ninguno de los chicos, había vuelto hacer la que era, la chica apartada y tímida.

Cada vez que se me acercan, los esquivo o simplemente escapo como una cobarde, pero es lo mejor.

Ayer conocí a la hermana de Will es bastante hiperactiva pero simpática, está feliz de su sobrina y al parecer también le agrade mucho, me dijo que sus padres lo más probable es que no me acepten ni a mi hija pero tengo todo el apoyo de ella.

—Basta Emma —Katy se interpone en mi camino.

—Debo ir a clases —digo nerviosa.

—Ben me contó lo que sucedió. Él está muy mal. Solo quiere hablar contigo.

—No podemos —digo bajito.

—Entiendo tu postura, tu posición, pero a él no le importa y a mí tampoco, yo te quiero mucho a pesar de que nos conocemos apenas hace unas semanas.... Pero a Ben a él siempre le has gustado, desde el primer día de universidad, pero nunca se atrevió hablarte hasta ahora, él no quiere perderte y sé que tú tampoco a él, dale una oportunidad.

—¿Que dicen tus padres?

—Ellos quieren verte, mis padres son de mente abierta, están dispuestos a aceptarte

—¿Por qué harían algo así?

—Jamás habían visto a mi hermano tan seguro de sí mismo, les costó asimilarlo pero quieren intentarlo ¿Y tú?

—No lo haré Katy, no puedo.

Me voy sin mirar atrás.

—¿No te dije que te alejaras de el?

Lo que me faltaba , Tiffani.

—Ahora no, por favor.

Intente seguir mi camino, pero ella y sus amigas me taparon el camino.

—Suéltenme.

—Aprenderás hacerme caso.

Me llevaron a no sé dónde, lo que si se, es que está muy lejos de donde cualquiera pudiera vernos, una de las chicas me lanzo al piso, donde con suerte logre cubrirme el vientre. 

—Iba a tener consideración contigo porque estas embarazada, pero ahora, no me interesa.
—Sonríe siendo capaz de cualquier cosa.

—Yo no me he acercado a él, el vino a mí el otro día —digo asustada.

—Si claro...Chicas — pasa su mirada a ellas y  luego fijar su vista en mi.

Todas me acorralaron contra la pared y me golpearon sin piedad alguna.

BEN

Desde aquel día en el departamento Emma, no he logrado volver hablar con ella, cada vez que intento acercarme se aparta de mí.

Pero al menos me conformo con verla cada día aunque no me rendiré.

—¿Has visto a Emma? —le pregunto a mi hermana

—No, ayer tampoco la vi — dice decaída.

—Estoy preocupado.

—¿Pero qué podemos hacer? tampoco contesta nuestras llamadas.

—Pues no me quedare aquí sentado — me levanto— Iré a verla, no me interesa si me abre la puerta o no, con verla me basta.

Prácticamente corro a mi auto y conduzco hasta su departamento.

 EMMA

El timbre no para de sonar, a pesar haberle pedido a Ben que se fuera, no se rinde.

—Anda abre, por favor — suplica.

Abro un poco, ni siquiera asomo la cabeza.

—Ve a casa Ben.

—Quiero verte —intenta abrir más la puerta.

—Ya lo hiciste vete por favor — mi voz estaba temblando.

—Sé que estas mal, si quieres, no te pregunto nada. Pero por favor déjame verte y abrazarte.

Es lo único que más deseo.

Dejo la puerta y volteo para darle la espalda.

—¿Emma?

Escucho la puerta cerrarse y siento una mano sobre mi hombro.

—¿Em...

Con la cabeza agachada lo abrazo enterrando mi cara en su pecho llorando.

—Tranquila, tranquila, estoy aquí —me dice y me abraza más fuerte.

—Casi pierdo a Emily —todo su cuerpo se tensa.

—¿Qué?, ¿Cuando?, ¿Cómo? —me aparto de él y alzo mi rostro.



Maria.A

Editado: 04.12.2019

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