Ordalia De La Muerte (sds#4)

Capitulo 15: Jabalíes Vampirizados

Pov Becca 

 

El cuarto Rito: los Jabalíes Vampirizados.

 

Daba la impresión de que la mitad de los Vampiros se hallaba presente para ver como me enfrentaba a dos Jabalíes salvajes. Supe, mientras esperaba que diera comienzo el Rito, que ese interés en mi era un hito sin precedentes. Muchos vampiros habían esperado que fracasara muhho antes de llegar aquí. Estaban asombrados de que hubiera sobrevivido a la Cámara de las Llamas. Los narradores de la Montaña de los Vampiros ya se estaban ocupando de convertir mis promesas en material para una leyenda moderna. Oí a uno de ellos describir mi Rito del Sendero de las Agujas, y según él, soporte diez avalanchas, y una estalactita me atravesó limpiamente el estómago, ¡la cual tuvieron que extiparme después del Rito!

 

Era divertido escuchar las historias que entre murmullos se extendían entre aquella multitud de vampiros, aunque la mayoría carecían de sentido. Me hacían sentir como el Rey Arturo o Alejandro el Grande, claro que ellos eran hombres.

 

- Que no se te suba a la cabeza -rió Garrett, notando con cuanta atención seguía yo esas historias. Él me hacía compañía mientras Vanez elegía mis armas- La exageración es la clave de todas las leyendas. Si fracasas ahora o en tu último Rito, contarán que eras una vaga, estúpida, inútil y te pondrán como ejemplo para futuros vampiros "Trabaja duro, hijo mío" dirán "o acabarás como aquella calamidad de Becca Shan" -

 

- Al menos no podrán decir que ronco como un oso -replique. Garrett hizo una mueca.

 

- Has pasado demasiado tiempo con Larten -gruñó.

 

Vanez regresó y me tendió un pequeño garrote de madera erizado de púas y una lanza corta.

 

- Esto es lo mejor que he podido conseguirte -dijo, rascándose la piel debajo de su desaparecido ojo izquierdo con la punta de la lanza- No son gran cosa, pero tendrán que servir -

 

- Estas me vendrán bien -respondí, aunque había esperado algo más mortífero. 

 

- ¿Sabes lo que va a pasar? -preguntó.

 

- Soltarán a los Jabalíes al mismo tiempo. Al principio puede que se embistan entre ellos, pero en cuanto me huelan, vendrán a por mí -

 

Vanez asintió.

 

- Ais fue como te localizó el oso cuando venias aquí, y el motivo por el que te atacó. La sangre vampiro a aumenta los sentidos de un animal, especialmente el de olfato. Irán a por cualquiera que tenga un olor más fuerte. Tendrás que acercarte a los Jabalíes para poder matarlos. Utiliza la lanza y apunta a los ojos. Reserva el garrote para sus cráneos y hocicos. No te molestes en golpearles el cuerpo. Agotarias tus energías. Probablemente, los Jabalíes no coordinarán sus ataques. Generalmente, cuando se lanza a matar, el otro se queda rezagado. Si viene hacia ti los dos juntos, podrían obstaculizar se mutuamente. Aprovecha su confusión si puedes. Esquiva sus colmillos. Si alguno te engancha, separate enseguida, aunque tengas que arrojar tus armas para soltarte. Mientras eludas sus colmillos, no serán ni la mitad de peligrosos -

 

Un clarín anunció la llegada de Mika Ver Leth, que presidiría el Rito. El Príncipe ataviado de negro me dio las buenas trrdes, y me preguntó si estaba lista para empezar. Le respondí que sí. Me deseo suerte y me hizo el signo del toque de la muerte, y tras comprobar que no portaba armas ocultas, tomó asiento, mientras yo entraba en la arena. 

 

Esta era un gran foso circular en el suelo, rodeado por una sólida valla de madera cuyo fin era evitar la huida de los jabalies. Los vampiros agolpado alrededor de la valla me a clamaban como una multitud de romanos en el Coliseo. 

 

Estiré los brazos por encima de mi respingué de dolor. Gran parte de mi carne estaba tierna, y algunas de mis heridas ya supuraban bajo las vendas. Los pies no me dolían demasiado (se me habían quemado bastante terminaciones nerviosas, y pasaron semanas, quizás meses, antes de que se regenerasen), pero sentía un intento escozor por todo el cuerpo. 

 

Las puertas del foso se abrieron, y los guardias empujaron al interior dos jabalíes enjaulados. El silencio se adueñó de los atentos vampiros. Una vez que los guardias se hubieran retirado y cerrado las puertas, unos vcsbles elevados tiraron de los cerrojos de las jaulas, abriéndolas, y luego fueron retiradas del foso con unas cuerdas. Al verse libres, los jabalies gruñeron rabiosamente, y de inmediato cargaron el uno contra el otro,entrechocando los colmillos. Eran criaturas feroces, de unos cinco pies de largo, y pues eque tres de altura.

 

Cusndo mi olor llegó hasta la pareja, dejaron de pelear y se apartaron. Uno me descubrió y chilló. El otro, al observar en que dirección miraba el primero, me avistó y cargó. Levante la lanza en posición defensiva. El jabali se dio la vuelta a diez pies de donde yo estaba parada, y giro a un lado, brama do salvajemente. 



SiVeLa123

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En el texto hay: vampiros y romance, vampiros, paranormal

Editado: 23.03.2019

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