Para cuando muera

07

Jacob se movía entre la oscuridad, pasaba sobre las hojas secas y el barro; deslizándose entre la espesura de la noche y escondiendo su silueta entre la inmensidad de los árboles.


 

Se movía con agilidad pero sin nada de prisa. Miró su reloj en el celular, ocho en punto. Iba bien de tiempo.


 

Una sonrisa retorcida se fue formando cuando escuchó la suave y ligera voz de una chica.


 

A unos metros de él, caminando con su mejor amigo, estaba aquella chica con la que habló por primera vez ese día.


 

Pam, dijo que se llamaba. Caminaba junto al chico alto y con cara de odio a la existencia que siempre cargaba. Lo reconoció enseguida, él era Adler... ¿O Axel?


 

No, no. Cierto que Adler era el antisocial y Axel el medio simpático.


 

No escuchó mucho de lo que estaban hablando, porque en unos segundos ya habían llegado al lugar de reunión.


 

No era la primera vez que Jacob se colaba entre los árboles y observaba. Hace ya mucho tiempo puso sus ojos en una chica, una que asistía sin falta a la -que él consideraba- estúpida fogata.


 

Se escondió entre los arbustos y miró fijamente a la desgraciada elegida.


 

Porque eso era lo que era e iba a ser su vida. Desgraciada.


 


 

Adler estaba frente a su computadora.


 

Pam estaba con John y Axel le tocaba turno en la cafetería -porque sí, la abuela al final convirtió el local en una cafetería-. Así que él estaba disfrutando de su soledad.


 

Su abuela estaba con su madre acompañando a Axel en su trabajo, cosa que era buena. Aunque aún no se acostumbraba a tener tiempo libre.


 

Así que estaba él ahí, sentado en su cama sumergido en una partida online.


 

Maldecía como si no hubiese un mañana, bebía una soda de dieta que tenía a un lado y frotaba los pies en busca de calor, solo por la mera flojera de no querer ir a buscar calcetines.


 

Luego de un rato se aburrió.


 

Miró a su alrededor, todo estaba listo. Ya había hecho sus tareas, limpiado su cuarto, arregló las puertas del cajón que se trababa y lavó la ropa sucia.


 

¿Qué más podía hacer?


 

Y fue ahí que recordó algo.


 

Dio un salto de la cama, y con los pies aún descalzos caminó hasta sacar de un cajón aquella foto.


 

Ayer no quiso pensar mucho en el tema. Solo trató de olvidar y pensar que quizás solo era un familiar de Kayla la persona que salía en aquella imagen. Al fin y al cabo el.mundo era muy pequeño.


 

Pero algo, en el fondo de su mente, aquella vocecita le repetía constantemente que algo va mal. Que todo lo que respecta a esa chica no cabe dentro del mundo.


 

Una idea fugaz le pasó por la mente, algo obvio y que constantemente las personas suelen hacer cuando les interesa saber de alguien.


 

Buscarla por internet.


 

Con la foto en la mano se lanzó nuevamente a su cama, tomó su portátil y comenzó a indagar.


 

A medida que pasaron las semanas él pudo familiarizarse con los compañeros de su salón. Fue así que descubrió que Kayla tenía como apellido Evans.


 

Primero comenzó por Facebook, luego instagram, Tumbler y Twitter. Encontró a miles de Kayla's, pero ninguna era la que buscaba.


 

Como última y estúpida opción buscó en Google.


 

Y fue allí cuando ya no podía evitar la curiosidad hacia esa joven.


 

Porque, aunque no encontró una foto que confirmara que era ella, había algo que le daba la sensación que estaba leyendo de la misma Kayla.


 

Encontró un artículo.


 

Estaba en Alemán, y el clara mente no hablaba tal idioma. No le costó nada copiar y pegar en algún traductor, aunque la redacción y coherencia que daba éste era una total basura.


 

Por lo que entendió, decía que en la ciudad principal en Alemania hubo algo así como un tiroteo. No le prestó mucha atención a la causa, solo buscaba el nombre de la chica.


 

Hasta que lo encontró.


 

Kayla Evans, proveniente de Estados Unidos, fue la única persona fallecida de aquel ataque ¿Lo peor? Fue justo con un disparo en la cabeza.


 

En la frente.


 

Donde Kayla tenía la cicatriz.


 

Adler se estaba metiendo en la boca del lobo. No debía tener alguna relación con esa chica, él lo sentía, lo sabía; pero la verdad es que eso no le importaba. Kayla estaba ocultando muchas cosas, él ya lo tenía en cuenta. Y tenía la ligera sospecha de que estaba conectada a su familia. De alguna manera.


 


 


 


 

—¡Adler! —Escuchó tras su espalda.


 

Una niña iba corriendo a él, tenía el cabello rubio trenzado en dos partes y una mochila de My little pony rebotando en su espalda.


 

Adler no entendía la emoción que mostraba Emma, la hermana menor de Pam cuando lo veía. Para él, la niña era un grano en el culo.


 

—Hola, Emma —Pam se acercó a su hermana con los brazos extendidos para cargarla, pero ella la ignoró y fue directo al chico que estaba un par de pasos más atrás cruzado de brazos.


 

—Hola, Adler —chilló la pequeña cuando llego frente al chico, abrazando una de sus piernas.


 

El joven de ojos verdes trató de dar un paso atrás, pero su pierna derecha ya era prisionera de los delgados bracitos de la niña.



YCollilef

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En el texto hay: romance, muerte, infinito

Editado: 10.12.2020

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