Parecemos Tontos

Diario de Paul XII: Miércoles libre

Londres, 10 de septiembre

Cuando me he despertado hoy, he tenido claro casi al segundo que no tenía ganas de ir a clase. Pero ninguna, además. Entre Delia, Barry, Emily y el trabajo extra de Historia no tenía ninguna gana de ir al colegio. Sin embargo me he puesto el uniforme, la puñetera chaqueta negra y los zapatos, pero he vaciado la mochila de libros y he metido la sudadera blanca y mis deportivas adidas gazelle. Antes de desayunar he cogido una cosa que llevaría en la mano, un recuerdo tonto que guardo desde hace muchos años.

Haría el paripé hasta la puerta del colegio pero después iba a darle uso al abono transporte londinense, que sus libras cuesta. Hemos llegado al colegio y me he quedado en el banco con David fumándome un cigarro.

—¡Joder, qué puto asco de Londres! —he dicho.

—¿Qué pasa, Paul? —me ha dicho mi primo sonriendo pero preocupado.

—¡Quiero ir a casa! —he dicho completamente desanimado.

—No fastidies. ¿Ya te rindes?¿Dónde está ese orgullo escocés del que tanto presumes? —ha dicho picándome para levantarme el ánimo, aunque no ha colado. Le he sonreído.

—Yo tenía una vida fácil, amigos, no era malo en los estudios, el fútbol, mi equipo y el Aberdeen.  Y aquí todo es una puta mierda.

—¡Vamos, Paul! No te desanimes, si es que acabas de llegar.

—¿Y qué? Me quiero ir a casa. —Hoy nada podía hacerme cambiar de opinión.

—Si te vas ahora tienes a Sophia llorando todos los días hasta que vuelvas —me ha dicho. Me ha sacado una carcajada.

—No me jodas, ¡anda! —he dicho antes de darle una calada al cigarro. Después me he quedado mirando la ceniza que se quedaba en punta. Mis amigas solían pedir un deseo cuando les pasa eso. Cosas de chicas. Tabién piden un deseo cuando estrenan ropa. Alguna vez las he visto a todas agarradas a la manga del jersey de una. Yo que sé. Tampoco se pierde nada, ¿no? He pedido un deseo apretando fuertemente los ojos.

—Bueno, pues si no te quedas por tu prima favorita, ¡quédate por mí! —ha dicho preocupado. Le he sonreído.

—¿Y qué más te da?

—Hombre, Paul —decía algo cortado—, a mí me gusta que estés aquí.

—¡Vente tú a Carrbridge! Te gustaría un montón —le he dicho con ganas de pegarle un abrazo.

—Si ya, con las vacas al monte. Paso. De vacaciones está bien, pero ya.

—¡Qué gilipollas que eres, eh! Cómo sois los cosmopolitas —le he dicho riéndome. Con él no me encuentro mal. Él es mi familia y me siento bien, pero cuando he mirado la puerta del colegio se me ha vuelto a cerrar el estómago. Llegaban sus amigos y ya se acercaban las nueve menos diez. Me he levantado del banco y he tirado la colilla después de darle la última calada—. Bueno David, si preguntan: yo no he estado aquí, tú no me has visto, no nos conocemos…

—Pero, ¿te piras? —me ha dicho confundido mientras miraba a sus amigos.

—Sí.

—¡No jodas! ¿Adónde?

—A dar un rulo por ahí. ¿Te vienes? —le he dicho animado.

—¿Estás de coña? Se nos cae el pelo si nos pillan. —Yo me he encogido de hombros. Ha deducido que eso no iba a pararme los pies. Ha puesto una mueca de resignación—.Ten cuidado, anda.

—Bueno, pues te veo en casa. ¡Venga chavales! —he dicho también a sus amigos.

*

Cerca del colegio hay una parada de tren, que por lo visto no es lo mismo que el metro. Pero me he rayado mucho y preferido continuar andando. Bastante tuve con perderme en el metro. No era momento de entender otro transporte. En vez de ir a Fullham Brodway, como siempre, he continuado caminando por el barrio hasta llegar a West Kensington. Ha sido un paseíto bastante largo, pero he descubierto que no todas las calles son iguales como pensaba. He entrado en el metro y he estado haciendo cábalas con el plano, viendo qué líneas tenía que tomar para ir a diferentes sitios. Tenía un buen rato hasta Upton Park. Sí, me iba a hacer un recorrido futbolero por los estadios de Londres. Empezaría por el del West Ham United, después iría a The DEN en Millwall, después quizá a Tottenham y puede que después a Fullham y después, cerca de casa Stanford Bridge. No, a Stanford Bridge no, que el sábado voy a ir con Dean. Entonces podría ir a Wembley o igual… ¡bah! Donde me llevase el tiempo. Pero empezaría por West Ham, que era el que estaba más lejos.



AnaBarderas

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En el texto hay: futbol, adolescente amor, hooligans

Editado: 25.11.2019

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