Paris: Una Chica en la Ciudad del Amor

Capítulo 28: “Entre el pasado y el presente”

Abril de 2005

La pareja llevaba una semana en busca del local ideal. No había sido una tarea sencilla y sus hijas ya les habían estado reclamando por su falta de atenciones. Se acababan de mudar a la gran ciudad y era muy complicado ajustarse a todas las novedades. Lo que si era muy sencillo era perder el enfoque y dejar de creer en el sueño. Aquel por el que habían dejado todo y se habían mudado a París.

Es perfecto Marina se ilumina tan pronto pisa el local. Es bastante amplio, posee tres ambientes, una buena iluminación y una vista fenomenal de las maravillas de la ciudad-. Imagino las mesas principales por aquí…La cocina por allí atrás…un pequeño escenario en frente para las noches de presentaciones en vivo… ¿Hubo antes un negocio aquí?

Si señora, había una librería pero lamentablemente tuvo que cerrar.

¿Y se puede saber la razón? pregunta un curioso Adolfo, sin pretender que dicha mala suerte cargue con ellos llevándose la inversión de su futuro.

La cantidad de asistentes no lograba cancelar las cuentas. Tenían una muy mala organización y un exceso de empleados.

Adolfo sonríe más confiado.

Qué bueno que tenemos el mejor equipo de apoyo de la ciudad.

Eso es bueno los felicita la dueña del local. ¿Se mudaron también sus empleados?

Justo en ese instante un par de niñitas enérgicas hacen su entrada en medio de correteos.

¡Papi! ¡Papi! Isabella me robo los billetes en la librería lloriquea Ania.

La susodicha hace un esfuerzo por no romper a reír. Tiene las manos en los bolsillos y se balancea de atrás hacia a delante trayendo los largos mechones de cabello al rostro.

Isabella de la Torre, devuelve el dinero a tu hermana. le regaña su padre.

¿Por qué crees inmediatamente en lo que ella te dice? Hace un puchero—. ¿Acaso ves que cargo con unos billetes?

Adolfo se irgue y camina directo hacia ella, se inclina para quedar a su altura y la mira a los chispeantes ojos verdes. Le sostiene la mirada por unos segundos y al ver que esta no se echa atrás baja la mirada hacia una de sus botas. Mete los dedos y descubre los billetes.

Supongo que trabajaste muy duro por estos los agita en su rostro.

Así fue. La señora “Donchevilar” me los pago por entretenerla pronuncia el apellido de modo tan cómico que su madre debe esconder la risilla.

¿Y se puede saber cómo la entretuviste? pregunta esta vez su madre con interés.

Así…

Corre hasta el escenario, sube de un salto y comienza a hacer un baile de can can capaz de hacer sonreír a cualquiera.

Lo vi en la televisión dice sin detenerse. Las chicas llevan vestidos hermosos. ¡Papá, ¿podríamos traer algunas de esas bailarinas al restaurante?!

¿Y eso para qué? Tengo a la mejor bailarina en mi delante –sonríe su padre.

Ania baja la mirada y sale del restaurante arrastrando los pies. Se deja caer en la entrada. Su madre la sigue.

¿Qué sucede querida?

Ania apoya la barbilla entre los dedos.

Isabella siempre se roba la atención y consigue la aprobación de papá todo el tiempo. No es justo mamá, lo que hizo estuvo mal y nadie la regaña.

¡Oh cariño! Se sienta a su lado y coge su mano. No sientas celos de tu hermana, tu posees cualidades con las que ella solo puede soñar, y lo mismo pasa con ella. Son niñas completamente distintas pero ambas únicas y especiales.

¿Y cuáles son esas cualidades? Porque en toda mi vida no he escuchado de ellas.

Marina esboza una sonrisa y la mira con dulzura.

Inteligencia, belleza, dulzura, creatividad, sinceridad acaricia su rostro con afecto-. Algún día harás a un chico muy dichoso.

E Isabella hará dichosos a muchos chicos –dice divertida.

Marina ríe.

Y a otros no tan dichosos.

 

En la actualidad

Ania se encontraba perturbada.

No se supone que podía sentirse de esta manera…sin embargo lo hacía.

Aquella no debería ser ella….pero lo era.

Esos no podíamos ser ellos….y allí estaban.

Entrelazando los dedos entre páginas, intercambiando miradas entre lecturas. Sonriendo sin previo aviso.

Podía jurar que estaba en un universo paralelo, atrapada entre las redes de un romance fortuito.

—Me encanta —le dice a Arthur cuando acaba de leer sus palabras.

Él era un genio de la ficción, no había duda. Ania solía subestimarlo, pensaba que lo que él hacía era banal y que ni siquiera debía esforzarse. ¿Por qué escribir historias de ficción cuando puedes escribir algo con impacto en la realidad del mundo? Acababa de encontrar la respuesta: Porque le apasionada, y lo hacía de maravilla.



Danae C.P.

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En el texto hay: romance, aventura, amistad

Editado: 27.05.2018

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