Pequeño Ángel

Quince

Durante algunos segundos no puedo hacer nada, me quedo quieto en mi lugar intentando procesar las palabras que Sam ha pronunciado con tanto dolor.

— ¿Qué? ¿Quién? —Cuestiono sintiendo como mi respiración se ha vuelto ligeramente irregular. Mi mente comienza a maquilar escenarios y personas a las cuales les pudiese pasar algo pero no logro llegar a ninguno y eso solo aumenta mi estado de ansiedad.

—Lena —Solloza. Se deja caer nuevamente en el sillón y cubre su rostro con sus manos. Miro a Matt quien parece no entender muy bien lo que está pasando. Busco por la sala el porta bebé y cuando lo localizo me apresuro para llegar hasta él y colocar a Matt dentro para después acercarlo al sillón y que no se encuentre tan lejos.

— ¿Lena? ¿Tú...tú mejor amiga? —Inquiero dudoso.

—Sí, la han encontrado en un condominio de mala fama —Ella se detiene por algunos segundos mordiendo su labio inferior. —Al parecer fue una sobredosis.

Tras decir eso vuelve a romperse. La rodeo con mis brazos atrayéndola a mi cuerpo, Sam se aferra a mi camisa mientras solloza y yo intento reconfortarla. Acaricio suavemente su cabello en silencio porque no encuentro las palabras adecuadas para pronunciar, no sé qué debo decir exactamente o que debo evitar. Por esa razón, prefiero mantenerme en silencio hasta que ella logre calmarse.

Permanecemos así por algunos minutos que parecen trascurrir con lentitud, cuando ya se ha calmado se separa y la lucha interna se desata en mí entre pedirle que permanezca unos momentos más entre mis brazos y no hacer nada.

—Sus padres están devastados, manteníamos la esperanza de...de encontrarla a ella y a la pequeña pero nos han informado que en el cuarto donde se quedaba no había señales de que un bebé estuviera con ella.

— ¿Qué es lo que piensan hacer ahora? —Cuestiono.

—Vamos a buscarla, la bebé tiene que estar con su familia, tiene que estar con nosotros —Asiento, un sabor amargo se ha instalado en mi boca y un ligero mal presentimiento se ha apoderado de mí pero no tengo la certeza de a qué se debe.

—Lo siento mucho —Respondo al cabo de unos segundos. Ella me observa por un par de segundos y asiente.

—Gracias —Contesta —Por todo, primero por darme trabajo, por escucharme, por ser mi amigo, por...por estar siempre —Mis comisuras se elevan haciendo que una sonrisa se pose entre mis labios.

Tomo su mano que se encuentra a unos centímetros de la mía y ella dirige su mirada a nuestras manos entrelazadas.

—No es nada, eres una chica increíble Samantha Winter, te apoyaría en lo que sea que necesitaras, si está dentro de mis posibilidades. —Ella sonríe ahora aún sin mirarme, observa por algunos segundos más nuestras manos para luego conectar su mirada con la mía.

— ¿Aún sigue en pie la oferta de regresar? —Inquiere mirándome con curiosidad. Asiento sin poder quitar la sonrisa de mi rostro.

—Claro, cuando quieras puedes regresar. —Contesto con alegría.

—Bien, entonces creo que lo haré —Responde —El trabajo que tengo ahora no es ni cerca de lo que yo esperaba encontrar, no me siento cómoda en ese lugar.

—Esas cosas pasan, nosotros estaremos esperándote con gusto si deseas regresar —Contesto intentando que mi emoción no sea muy evidente.

Sam sonríe mientras asiente. Los balbuceos de Matt se escuchan haciendo que ambos miremos en dirección a mi pequeño. Sam suelta mi mano para dirigirse hacia Matthew e inmediatamente estoy extrañando su contacto.

—Hola cielo —Saluda. Mi pequeño sonríe en cuanto ve a Sam y extiende sus manos hacia ella. — ¿Me extrañaste? Yo si te eché mucho de menos.

Mi pequeño balbucea algo en forma de respuesta haciéndonos sonreír a ambos.

—Ustedes son todo lo que necesito para que mi día mejore —Confiesa tomando a Matt entre sus brazos. —Por eso quiero pedirte un favor Connor.

Me incorporo para caminar los pocos pasos que nos separan.

—Con gusto ¿Qué necesitas? —Cuestiono.

— ¿Podrías acompañarme al funeral de Lena? —Y de todas las cosas que esperaba que me preguntara, esa no estaba incluida en la lista.

(...)

Me remuevo nervioso antes de bajar del auto, me acomodo el saco una vez más antes de atreverme a abrir la puerta y bajar del coche.

—En verdad, gracias —Habla Sam posando una sonrisa se agradecimiento en sus labios —Ellos son como unos padres para mí pero no creo poder soportar verlos así, no estando sola al menos.

—No hay nada que agradecer Sam —Ella se acerca hasta tomar mi mano, sonrío sin poder ni querer evitarlo.

Matt se había quedado con Abigail mientras nosotros nos encontrábamos aquí, no me parecía un lugar muy conveniente para traer a mi pequeño.

Cuando ingresamos al lugar, inmediatamente Sam presiona el agarre que ejerce en mi mano. No reconozco a ninguna persona y eso logra hacerme sentir fuera de lugar.

Una señora que no aparenta más de cuarenta años se plata frente a nosotros. Lleva el cabello castaño recogido en una coleta alta y su semblante se nota algo demacrado. Sam suelta mi mano para poder abrazarla y permanecen así por algunos segundos.

—Gracias por venir hija —Comenta tras el abrazo. Es cuando se percata de mi presencia y me regala una sonrisa amable.

—Él es Connor, un amigo. —Habla Sam —Connor, ella es Clara, la madre de Lena.

—Mucho gusto, siento que tengamos que conocernos en estas circunstancias. —Respondo. Mientras la observo no puedo dejar de pensar que se hace conocida, sus facciones las he visto en otro lugar pero ahora mismo no puedo deducir en donde.

—No te preocupes hijo, me alegra que estés apoyando a Sam en estos momentos. —Antes de que pueda responder, alguien la llama y ella se disculpa para luego voltearse y caminar en dirección contraria.

Sam y yo no hablamos mucho después de eso, las horas siguientes me esforzaba por hacer que Sam no se sintiera tan mal, no hablaba con mucha gente, en ocasiones se detenía a saludar pero no mantenían una conversación larga con ninguno.



Marizacntk

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En el texto hay: amor, bebes, papa

Editado: 24.02.2021

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