Pequeño Ángel

Diecisiete

 

SAMANTHA
 


 

Santo cielo, creía que este hombre no podía ser más atractivo pero solamente era porque no lo había mirado tan cerca como en este momento. Sus ojos grises me observan con detenimiento y cuando coloca una de sus manos en mi cintura siento un escalofrío recorrer mi espina dorsal. 
 


—Connor —Hablo en un susurro apenas audible. Quiero decirle muchas cosas ahora mismo, quiero gritarle que lo quiero y deseo besarlo. Las palabras parecen no formarse con coherencia en mi cabeza por lo que no digo nada más.

—Sam —Susurra mi nombre de una forma tan dulce que mis piernas amenazan con flaquear, si no fuera por el firme agarre que ejerce sobre mi cintura ahora probablemente ya estaría en el suelo.

Su mirada recorre desde mis ojos hasta mis labios e instintivamente observo los de él. Antes de que pueda decir o hacer algo, me besa.

Me quedo completamente quieta ante el contacto, cierro los ojos mientras disfruto de la calidez que me brinda. Al principio no mueve los labios, se queda quieto hasta que con suavidad comienza el movimiento.

Sus manos viajan desde mi cintura hasta la parte trasera de mi cuello, me atrae hacia él sin usar demasiada fuerza. Siento un millón de sensaciones explotar dentro de mí, una revolución en el estómago que se transforma en placer.

El beso toma fuerza con cada segundo que transcurre, los latidos de mi corazón aumentan su ritmo tanto que temo que pueda salirse de mi pecho. No quiero separarme de él, no quiero dejar de besarlo.

En algún punto del beso me quedo sin aire, sin embargo, no me separo. Dirijo mis manos alrededor de su cuello mientras ejerzo un poco de presión para atraerlo más a mi cuerpo. Necesito aún más de él.

—Sam...—Vuelve a susurrar mi nombre mientras suelta un jadeo. Siento las manos temblorosas cuando nos hemos separado, inmediatamente siento la vergüenza llenar mi sistema.

Siento las mejillas calientes, mi corazón late con furia y no sé que hacer. Una parte de mí, la cobarde me dice que salga corriendo. La otra en cambio, me grita que vuelva a besarlo.

Y le hago caso, lo tomo de la camisa para atraerlo nuevamente hacia mí produciendo el choque de nuestros labios segundos después.

El beso es más fuerte, más salvaje.

Connor rodea esta vez mi cintura haciendo que nuestros cuerpos choquen y queden juntos, ahora mismo no puedo ni quiero separarme de él.

La temperatura del ambiente ha subido un par de grados, o al menos, eso me hace sentir. Revuelvo su cabello con mis manos mientras siento su lengua pedir permiso para entrar, permiso que concedo casi al instante.

Las explosiones de placer vuelven a producirse dentro de mí tanto que cuando muerde mi labio inferior con delicadeza suelto un jadeo involuntario.

Durante esos segundos me olvido de todo, me olvido de todas las cosas que ahora mismo llenaban mi cabeza, simplemente disfruto de la sensación de sus labios contra los mío. De su sabor, de su calidez y de todas las sensaciones que me hace disfrutar con tan solo un beso.

—Me gustas Samantha Winter —Pronuncia cuando nos hemos separado nuevamente. Su confesión me toma aún más de sorpresa que el beso que ha ocurrido segundos atrás.

Lo miro con sorpresa, expectante. Lo miro intentando descifrar si en sus palabras hay alguna señal de mentira y burla pero no encuentro nada.

Sus ojos grises me observan con deseo, su cabello castaño se encuentra revuelto debido a los movimientos de mis manos en él y sus labios se encuentran entreabiertos.

—Yo...—Intento formular una respuesta coherente. Lo cierto es que Connor era un hombre demasiado atractivo, cada parte de él gritaba perfección más sin embargo no estoy segura sobre lo que siento por él.

—No...Sam, no digas nada. No es necesario —La vergüenza se filtra en su semblante y revuelve aún más su cabello en un gesto nervioso —Perdóname por eso, en verdad que...me dejé llevar. —Se disculpa.

Seguramente luzco como una tonta en estos momentos. No digo no hago nada, Connor me mira esperando alguna respuesta de mi parte, respuesta que al pasar los segundos no llega.

¡Samantha di algo, por el amor de Dios!

Me grita una vocecilla en mi cabeza.

—Tú...tú también me gustas Connor —Confieso. Porque eso era verdad, por más empeñada que estuviera en negármelo a mi misma la verdad es que Connor Miller me gusta, y mucho.

El abre la boca para decir algo pero vuelve a cerrarla. Suelta una risa nerviosa mientras desvía la mirada y la vuelve a centrar en mí tras unos segundos.

— ¿Estás hablando en serio? —Cuestiona. Las comisuras de sus labios tiemblan y segundos después una sonrisa brillante se coloca en sus labios.

—Sí —Respondo. Mi corazón late como nunca antes lo ha hecho, siento cada latido chocar con furia contra mi pecho.

—Oh, Dios. —Se acerca hasta mí para envolverme en sus brazos. Me rodea con ellos mientras ejerce algo de presión para apegarme a él.

Su colonia llega hasta mi sistema y me permito inhalar un par de veces para disfrutarla.

—Esto es maravilloso —Susurra aún abrazándome. Deposita un beso sobre mi cabello que dura un par de segundos antes de separarse de mí y sonreír.

—Lo es —Respondo mientras me acerco hasta él y vuelvo a besarlo.

Contrario a los dos besos anteriores, este solamente dura un par de segundos porque la puerta es abierta y una rubia entra por ella lanzando un grito, grito que se detiene a penas nos mira.

Siento mis mejillas arder tanto como si alguien les hubiese prendido fuego, Emma nos mira a ambos expectante y es hasta ese momento en el que noto que los brazos de Connor siguen alrededor de mi cintura.

— ¿Ustedes...? ¡Oh, Dios! —Grita dejando caer las bolsas que traía en las manos al suelo. —¡Lo sabía!

—Emma tranquila —Connor suelta una risa al ver el estado de su amiga pero la rubia parece no querer disminuir su emoción.



Marizacntk

#115 en Novela romántica
#39 en Chick lit

En el texto hay: amor, bebes, papa

Editado: 01.03.2021

Añadir a la biblioteca


Reportar