Pequeño Ángel

Veintiuno


 

CONNOR

Observo a mi pequeño por algunos segundos para luego dirigir mi mirada hacia el televisor. El programa que me encontraba viendo prometía ser bastante entretenido pero ahora no me encontraba tan seguro.

Decido apagar la televisión para hacer algo más. Hoy era mi día libre y como siempre que era así, estaba totalmente aburrido.

—¿Qué dices si le hacemos una visita a la tía Emma? —Cuestiono en dirección a Matt. Él comienza a balbucear en respuesta haciéndome reír.

—Bueno, parece que estás de acuerdo —Respondo.

Tomo el celular que descansaba a un lado del sillón para poder mandarle un mensaje a Emma. Siempre me gustaba avisarle desde antes ya que no quería llegar y encontrarme con una escena comprometedora.

"Me has tenido abandonado, tu sobrino y yo iremos a hacerte una visita"

Pulso la tecla de enviar mientras miro la pantalla en espera de una respuesta. Emma jamás tardaba en responder, era rápida. Sin embargo, ésta vez se demora más de lo normal.

Varios minutos después, la pantalla de mi celular se ilumina.

"Hoy no es un buen día. Lo siento"

Miro confundido la pantalla de mi celular. Llevaba cerca de dos semanas sin verla, y eso era demasiado.

"Emma no se encontraba bien" "Te contará Connor"

Las palabras de Sam se repiten en mi memoria como si de una cinta se tratase, permanezco unos segundos sin hacer nada hasta que decido levantarme, debía ver a Emma.

—Creo que tu tía no se alegrará mucho de vernos pero hay que hacerlo —Hablo mientras guardo mi celular en mi bolsillo y tomo a Matt quien mantiene uno de sus dedos en su boca.

Cojo las llaves del auto y el bolso de Matt que siempre se encontraba preparado para dirigirme hacia la puerta.

Tenía un extraño presentimiento sobre Emma, algo me ocultaba y no me sentía bien con eso. Sabía que todos tenemos derecho a tener secretos, pero no cuando ponemos sobre una cuerda nuestra seguridad.

No me toma mucho tiempo llegar a la casa de Emma, el auto de Max se encuentra estacionado afuera al igual que el de Sam. Eso solo logra dejarme aún más confundido que antes.

¿Por qué dejaba que otros estuvieran con ella y nosotros no?

Estaciono el auto en uno de los lugares que quedan libres, bajo a Matt del auto y me cuelgo su bolso en uno de los hombros. El mal presentimiento aumenta conforme me acerco a la puerta de la entrada y parece crecer exponencialmente cuando los gritos llegan hasta mis oídos.

— ¡Vuelves a ponerle una mano encima y te vas a arrepentir! —El grito enojado de Sam hace que me detenga en seco.

— ¡No te metas! ¡Es entre ella y yo!

— ¡Vete ahora mismo o llamaré a la policía!

No lo dudo más, giro la manilla de la puerta y agradezco infinitamente al cielo que esté abierta.

—¿Qué pasa aquí? —La atención de las tres personas ahora está centrada en nosotros.

Max se encuentra con los puños apretados mientras me observa con enojo, Sam mantiene a Emma detrás de su cuerpo y ésta última oculta su mejilla con una de sus manos.

Mi mente comienza a maquilar las cosas. Todo parece cobrar sentido ahora.

—Connor...—El susurro apenas audible de Emma se escucha. Camino con rápidez hasta ella y en un movimiento logro quitar la mano que ocultaba su mejilla.

Es como si un torbellino de furia se desatara dentro de mí, siento como cada músculo de mi cuerpo se tensa y si no fuera porque sostengo a Matt en uno de mis brazos, estoy seguro que ya estuviera encima de Max.

Emma solloza.

—Connor —Ahora es Sam la que pronuncia mi nombre, lo hace con cautela, como si supiera que en cualquier momento puedo estallar.

—Toma a Matt —Ella hace lo que le digo en pocos segundos. No puedo dejar de mirar el moretón en la mejilla de mi mejor amiga.

Cuando me volteo, Max parece más agitado en comparación a mi llegada.

—La has golpeado —Mascullo.

—Ella se lo ha buscado —Cierro los ojos, abro y cierro los puños sintiendo como la ira inunda cada parte de mi cuerpo, llenando hasta el último rincón.

Camino con rápidez hacia él, no se lo espera por lo que cuando mi puño estampa contra su rostro, se tambalea y retrocede unos cuantos pasos.

— ¡Vamos! ¡Atrévete a golpearme como lo has hecho con ella! —Bramo con furia.

—¡Connor, no! —Siento las manos de Emma rodear uno de mis brazos. La miro, tiene los ojos llorosos mientras me mira suplicante.

—Te ha golpeado —Susurro — ¡Se ha atrevido a ponerte una mano encima! ¿Cuándo pensabas decirme? —Reclamo.

No la dejo responder, me giro para enfrentar a Max, al hombre que hasta hace unos minutos tenía en buen concepto. Él pasa una de sus manos para limpiar la sangre que ha brotado de su labio pero permanece en silencio.

—Vete, vete si no quieres que te parta la cara ahora mismo —Amenazo. —Y no te atrevas a buscar a Emma otra vez.

Él no dice nada, permanece estático mirando a Emma en espera de que haga algo.

—Connor no es necesario que...

—¡Con un carajo! —Grito haciendo que Emma retroceda un par de pasos. — ¡Te largas ahora mismo de esta casa ella quiera o no!

Max eleva sus manos y se gira, cuando mi mejor amiga hace el ademán de seguirlo, la tomo por uno de sus brazos para evitar que lo haga.

Cuando sale, la habitación se sume en un silencio sepulcral.

Siento como poco a poco la ira que tenía comienza a esfumarse, y lo hace totalmente cuando Emma se lanza a mis brazos.

—Debiste decirme —Susurro estrechándola entre mis brazos. —Debiste haberme dicho Emma.

—Lo sé solo...solo estaba tan asustada —Solloza.

Cierro los ojos mientras la apego más a mi pecho. Emma era como mi hermana menor, la amaba como tal y no iba a permitir que ningún idiota le hiciera daño.

—Ahora ya no tienes por qué estar asustada —Murmuro. —Él no va a volver a hacerte daño, de eso me encargó y aseguro yo.

Los balbuceos de Matt hacen que mire en su dirección, había olvidado por unos momentos que él se encontraba ahí.



Marizacntk

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En el texto hay: amor, bebes, papa

Editado: 08.03.2021

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