Pequeño Ángel

Veinticuatro


 

CONNOR

Permanezco por algunos segundos mirando a Sam, ella luce verdaderamente emocionada con la noticia que acaba de darme. Es hasta este momento en el que caigo en cuenta que sostiene una hoja de papel en una de sus manos.

—¿Cómo te enteraste? — Cuestiono un tanto confuso.

—Lena dejó unas cosas para mí en una caja, en ella estaban dos cartas —Comienza a hablar —Tomé la que tenía la fecha más atrás y comencé a leerla. Ten, mira por ti mismo.

Ella me extiende la hoja, me tardo algunos segundos en estirar la mano para poder tomarla. Cuando la tengo entre mis manos, me tomo unos segundos para desdoblar la hoja y poder leerla.

Querida Sam:

Lamento tener que darte estas noticias por éste medio, pero no tengo el valor suficiente como para dártelo en persona, de hecho, no tengo el valor para decirle a nadie lo que haré.

Estoy segura que mi madre encontrará esto y te lo dará, y también confío en que tú serás más sensata que ella cuando te diga que es lo que pasa.

Todo lo que hago es por su bien, lo juro Sam. ¿Qué clase de vida le espera a mi niño a mi lado? Y sí, leíste bien. En realidad mi bebé fue un niño, al parecer los doctores cometieron una equivocación al darme la noticia, pero no hizo diferencia, lo amo de la misma forma.

Confío en que él estará bien, mejor de lo que alguna vez estará conmigo. Estará con una buena familia que sé le dará lo mejor, mucho más que yo. Por favor, no me juzgues con lo que haré, por más que me duele y probablemente lo lleve en mi consciencia hasta mis últimos días, sé que es lo mejor para él.

Es todo Sam, en verdad espero que puedas entenderme, y estar más tranquila ahora que sabes que mi bebé está bien.

Con cariño:

Lena.

Un sabor amargo se ha instalado en mi boca cuando termino de leer y no le encuentro razón alguna, permanezco mirando la letra por algunos segundo más antes de elevar mi mirada hacia Sam.

—¿No es realmente bueno? Connor, sé que no es demasiado pero puede ayudar. —Habla Sam. Doblo la hoja nuevamente y se la extiendo, ella la toma entre sus manos para después guardarla en el bolso que cuelga en uno de sus hombros.

—¿Ayuda a qué? —Cuestiono con curiosidad mientras me dejo caer en el sillón, ella me mira por algunos segundos antes de caminar y sentarse en el lugar vació de mi lado.

—Ayudar a encontrar al bebé, ayudar a que regrese con su familia —Pronuncia.

—Sam, linda sé que quieres que esté con ustedes. Pero en la carta Lena dice que su hijo está bien, que está con una buena familia. ¿No crees que lo hizo por algo?

Ella niega. Se levanta mientras comienza a caminar de un lado a otro en la habitación la cual se sume en un silencio por algunos segundos. Siento la enorme necesidad de decir algo, pero no sé qué exactamente. No quiero decir algo que al final ocasione un conflicto entre nosotros.

—No lo entiendes —Susurra. —Creí que estarías feliz, no sé...más...emocionado tal vez.

Suspiro, claro que estaba alegre por ella, pero no se me hacía que estuviera pensando claramente ahora.

—Cariño lo estoy, saber que el hijo de tu mejor amiga está bien me alegra demasiado. Pero ella lo quiso así, ella no pide que lo busquen y lo regresen a su familia. ¿O sí? No lo hace Sam, ella sabía que su bebé estaría mejor...

—¿Mejor sin ella? —La indignación es palpable en su voz. Cierro los ojos por algunos segundos, estaba pasando justo lo que quería evitar.

—No estoy diciendo eso, Lena tuvo sus motivos y su familia y tú lo deben entender —Respondo.

—Qué su familia sea de bajos recursos no los hace una mala familia. —Acusa.

—Dios mío Sam, no estoy diciendo eso tampoco ¿Por qué pones palabras en mi boca que jamás he dicho? Estoy seguro que ellos son personas maravillosas, pero tú debes entender que ese bebé ahora está con una familia que seguro lo adora. ¿En verdad quieres buscarlo para arrebatárselo?

Ella me mira por algunos segundos. Su barbilla tiembla y en pocos segundos la tengo rodeando mi cuerpo, se aferra a mi camisa mientras solloza.

Odio verla llorar, odio verla sufrir de esta manera.

—Es lo único que nos queda de ella —Murmura.

—Lo entiendo, y no estoy diciendo que no lo busques, si no que no me parece una gran idea que lo quieran de regreso con ustedes cuando probablemente la familia con la que está ya lo adora.

No dice nada, sé que no está muy convencida con lo que estoy diciendo.

—Sam, a mi me dolería horrores que alguien, por más familiar que sea intentara alejar a Matt de mí. —Ella se separa inmediatamente. Me observa con el ceño fruncido, su gesto poco a poco va suavizándose hasta el punto de lucir más relajada.

—Creo que tienes razón —Pronuncia. —Gracias, en serio.

—No me tienes que agradecer nada cariño —Ella me sonríe. Se acerca hasta dejar un beso sobre mis labios, en el momento justo en el que Martín entra.

—Uh, lamento interrumpir su romanticismo pero tu hijo se ha hecho popó —Volteo en cuanto lo escucho hablar. Sostiene a Matt de sus axilas alejándolo algunos centímetros de él. Mi mejor amigo tiene una mueca en el rostro mientras me observa con súplica.

—¿Y no vas a cambiarlo? —Cuestiono con burla. —Creí que estabas aquí para ayudarme.

Tanto Sam como yo rompemos en carcajadas cuando notamos el semblante desencajado con el que Martín nos mira.

—Oh no, eso sí que no —Niega con rapidez varias veces y comienza a caminar en mi dirección. Me obligo a tomar a mi hijo entre mis brazos cuando Martín prácticamente lo suelta sobre mí.

—Niñita —Bromeo. Sam suelta una risa haciendo que vuelva a mirarla.

—Regreso en un momento—Ella me dedica un asentimiento y me incorporo para ir hasta la habitación de Matt para poder cambiarlo.

(...)

Hace aproximadamente media hora que Sam se ha marchado. Todos mis intentos por hacer que se quedar algunas horas más fueron en vano. Ella quería e insistía en que tenía que regresar a su casa, y sospecho que las cosas que Lena dejó para ella eran el motivo de su prisa.



Marizacntk

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En el texto hay: amor, bebes, papa

Editado: 24.02.2021

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