Pinceladas

Capítulo 7.

Capítulo 7.

Un beso

 

Al día siguiente me desperté muy animado, esperaba el momento en que me encontrara con Ximena y poder realizar la dichosa apuesta, aunque esta apuesta tiene una trampa... Nunca seré capaz de darle un beso sin tocarle los labios, pero ahí está el truco... Sin importar cual camino tome... Le daré un beso... ¿Por qué? ¿Cómo lo sé? Bueno... Te explicaré, si le doy el beso entonces habré perdido pero... Ya le di el beso... Y si elijo dárselo en la mejilla lo que se cuenta igual como un beso, entonces como he ganado decido darle un beso en sus labios como premio... Ahora ya depende de cada quien si decide "perder" o "ganar", pues las dos tendrán el mismo resultado...

~*~

Hoy la exhibición era de esculturas, me dirijo entonces al salón y comienzo a observarlas, eran algunas algo abstractas, pero mi mirada en realidad estaba era buscando a Ximena entre las esculturas y las personas... Luego de varios minutos aun no la encontraba entonces simplemente me entretuve con la escultura que tenía frente a mí, leí la descripción, se trataba de dos amantes apasionados cuyo amor era prohibido...

–Amor prohibido... –sonrió.

En eso alguien a mi lado responde.

–Es el más excitante... –lo dijo mientras me miraba y voltee a verla.

– ¿no te parece? –, su mirada era muy coqueta con una sonrisa leve provocativa. 

No supe que responder en ese momento, mi lengua se había enmudecido.

Me preguntó:

– ¿Cuál será el lugar más indicado?

Está chica me estaba cortando el aliento... Pero debía reaccionar y comenzar a tomar el control.

–No es el lugar lo que importa, sino quien te hace compañía –le guiño un ojo.

Sonreía.

– ¿Dónde estarán los baños? Señorita ¿podría indicármelo? por favor.

–Si claro, se encuentran por aquel pasillo.

–Es muy amable–sonrió y me dirijo en esa dirección.

Al voltear por el pasillo me quedo recostado a la pared, solo espero algo inquieto… Comienzo entonces a escuchar pasos y luego de unos segundos Ximena voltea… Me mira y se me acerca poco a poco…

No me di cuenta en que momento comenzamos a besarnos… Pero vaya… Sí que fue un gran beso…

Se acercó muy rápido, sus brazos rodearon mi cuello y me llevo a la pared, sus labios estaban muy inquietos, succionaba los míos, los apretaba, los mordía… Era muy intenso… Me cortaba el aliento… Por momentos nos separábamos y ella se asomaba por el pasillo y volvía nuevamente a besarme…

Simplemente… Me tenía… Me dominaba… Me hiso suyo… En aquel instante…

Luego de unos tres o cuatro lapsos nos separamos por completo pues se acercaban unas personas... Nuestras miradas lo decían todo... Ella toma nuevamente camino al salón, yo simplemente me recuesto sobre la pared... Toda esta escena fue... La verdad no tengo palabras como describirla... Una pareja de señores pasan y me sonríen, les respondo igual...

Acomodo un poco mi camisa y vuelvo por aquel pasillo… Ella se encontraba hablando con otras personas, me mira y se sonríe.

Ximena... Eres increíble... Solo le sonrió y sigo detallando las esculturas...

~*~

El día estaba a punto de terminar, sabía que no la volvería a ver entonces me acerco a ella nuevamente, se encontraba observando una escultura…

–No me gustaría que esto sea algo efímero –susurro en su oído.

–A mí tampoco me gustaría...

–Entonces, porque no me das tu número, ¿te parece? –muestro mi celular.

–Si claro –toma mi celular y agrega su número y luego de unos segundos me lo devuelve–, espero no tardes mucho en contactarme.

–No será un problema.

–Bueno... Pero no se mucho de ti, ahora que me doy cuenta aún no me has dicho tu nombre–sonríe apenada.

–Sonrió –, Patrick... Mi nombre es Patrick...

–Me gusta tu nombre, es un placer Patrick yo soy Ximena.

–Si... Lose–sonrió.

 

Me mira intrigada pero solo sonríe...

– ¿Vives muy lejos de aquí?

–A una hora aproximadamente... Y ¿tú?

–Yo solo a unas cuantas calles... Entonces vives en la ciudad vecina...

–Bueno, pero no estaremos tan lejos.

–No... Solo unos cuantos minutos... –miraba a la nada algo pensativa.

Note que su semblante cambio cuando le mencione donde vivía...

–Te llamaré seguido... Espero no me demandes por acoso...

 

Vuelve a mirarme y comienza a reírse y río con ella.

 



Andres M. Quiroga

Editado: 16.03.2020

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