MEGAN :
La cabeza me empezó a doler apenas abrí mis ojos. Había demasiado sol, en ese momento creí que me estaba regañando, luego me di cuenta de que me estaba advirtiendo.
— ¡¿dónde estoy?! , ¡¿de quién es esta ropa?! , ¡¿dónde está Ester?! ....
— Haber te me calmas nena.
— habló entrando un chico que no recordaba quién era — estás en mi casa, la ropa es mía y la otra loca está a tu lado o en el suelo.
Efectivamente estaba en el suelo, pero las otras dos respuestas me dejaron aún más confundida.
— ¿por qué tengo tu ropa?, ¿por qué estoy en tu casa? ¿quién carajos eres?
— es una historia muy larga, ahora levanta a tu amiga, vayan a la ducha y las espero en el comedor.
— no, yo en este momento agarro a mi amiga y me largo de este lugar.
— soy confiable, si quieres levanta a tu amiga para que veas. Ahora, levanta a Dixon y a la ducha; las espero en el comedor.
No entendía la razón de hacerle caso al instante, el chico de ojos negros y cabello café era embrujante. Unas imágenes llegaron a mi mente mientras intentaba despertar a Ester.
— ¿sabías que el agua moja? Yo quiero manejar, sale de allí.
El chico y yo hacemos forcejeos por mantener el volante y un camión se presenta de la nada
— por favor aléjate. — dice el chico.
— ¡me encantan los osos pandas!
El camión se apresura y nosotros empezamos a gritar.
—¡¡ahhhhhhh!!...
— ahhhhh.
Me doy cuenta de que grito en la realidad y al instante Ester se levanta.
— ya, ya me levanté.
— perdón, un chico dijo que pues nos aseemos y que nos espera en el comedor .
Ester comenzó a buscar por todos lados su celular y cuando lo encontró empezó a buscar algo con desesperación en el aparato .
— ¿es este hombre? — preguntó mostrándome una foto del chico en ropa interior.
— sí, el mismo es. ¿Por qué tienes una foto de él?
— para la macumba
— la ¿qué?
— no es para nada importante.
La señorita se movió del lugar como si ya hubiera sido muy familiar y conociese el cuarto a la perfección.
Se metió a la ducha y desde allí me gritó.
— ¡sácate la ropa y entra a la ducha!
Quería negarme pero, si Ester era así de suelta, era porque conocía al hombre o al menos ya había tratado con él, eso explicaría la razón de que el chico le haya llamado por su apellido.
Me empecé a sacar el suéter que tenía, el buzo y me quedé completamente desnuda. La puerta se abrió de golpe y la persona que se quedó mirándome, pronto tuvo las mejillas como tomate.
— ¿porqué se demoran tan....? — la pregunta quedó en el aire mientras el chico me miraba descaradamente. Al instante intenté cubrirme con las prendas pero el tipo ya había visto demasiado.
—¡vete ahora mismo!, ¡pervertido!
— grité con todas mis fuerzas lo que hizo que Ester salga de la ducha con champú en la cabeza y el cuerpo mojado.
— ¡ahhhhhhhh! —gritó Ester, el tipo se fue del cuarto con la cara roja. Y yo me metí en la ducha junto con Ester.
Asumía que todo estaría bien después de tan bochornoso evento o al menos me imaginaba saliendo de esa casa para nunca más volver.
******
— ¿me podría explicar el porqué estamos en su casa?
— bueno, ustedes estaban completamente borrachas, no podían caminar y yo las metí en mi auto, les pregunté muchas veces donde vivían pero solo respondían incoherencias así que las traje a mi casa. Claro primero hablé con mi prima si les conocía y dijo que fueron compañeras en la universidad. Lo resto es historia.
— ¿cómo me pusiste tu camisa y por qué?
— ¿no lo recuerdas?, tú te sacaste todo quedando en ropa interior, creo que hasta lo grabaron. — contestó seco.
— ¡¿que yo hice qué?! —cuestioné completamente confundida, jamás me había tomado más de 5 latas de cerveza por eso jamás había llegado a tal extremo.
— sí , hiciste un striptease frente a todos los invitados de mi prima, afortunadamente todos estaban igual o peor que ustedes.
— escucha degenerado, más te vale que no nos hayas hecho nada malo por que yo... — Ester no había terminado su amenaza cuando ¿Elías? le interrumpió.
— mira loca, yo tengo mejores gustos y ya sé que me harías no soy tan bestia como crees.
Entre esos dos había algo, estaba casi segura.
— bueno ¿Elías?, ya nos vamos, tenemos que buscar trabajo y tenemos que....
— ¿no tienen trabajo? —cuestionó como si lo estuviera celebrando
— bueno, Ester sí, yo soy la que no tiene trabajo — gravísimo error corregir .
— bueno, ya tienes trabajo; tú serás mi mucama . — exclamó como si fuera la mejor noticia de todas.
— ¿y cuanto me va a pagar?, yo hago muy buen trabajo limpiando y deseo un buen pago.
— créame que será un buen pago .
— ay, yo los dejo, mi jefe es muy estricto con eso de la puntualidad . Voy a la casa y me cambio, de paso traigo tus maletas ya que es cama adentro ¿verdad? — jamás debió haber dicho tal cosa, nunca.
— pues... — se quedó pensando y continuó — sí , es cama adentro.
Cuando Ester salió por la puerta principal yo creí que de allí para adelante todo sería muy bueno, incluso creía que solo estaría poco tiempo y luego encontraría trabajo como diseñadora de nuevo.
***
— mira, éste será tu cuarto , aquí está tu armario y un tocador. Es algo pequeño. Por aquí esta tu baño propio, adentro hay implementos de aseo personal.
— gracias, no sabía que el cuarto de los empleados podían ser tan elegantes —comenté sin salir de mi asombro.
— en realidad este es un cuarto de visitas, no tengo cuarto para empleados ya que tu eres la única empleada que he tenido.
— oh, entonces me considero afortunada.
— pues en realidad sí. Siendote sincero no quería contratar una mucama pero últimamente estoy muy desalentado y la casa es un desastre, no te hubiera contratado si no fueras amiga de Rosa.