Por el destello de tus ojos

XXVIII. Presente

Capítulo XXVIII:
Presente.

El psicólogo me había dado unas pastillas que me hacían sentir adormilada, además de ello, me había encomendado leer un libro que según él, me ayudaría muchísimo: La Cabaña escrito por WM. Paul Young.

Aunque me lo había obsequiado en físico, no había podido abrirlo, me sentía fuera de mí, no me hallaba haciendo algo más que estar acostada y respirar.

A penas había pasado un día desde que fui con el doctor James, es decir, a penas anoche salí de su consultorio y por eso intentaba convencerme a mi misma de que estaba bien sentirme tan molida por el recuerdo.

Había logrado repasar el acontecimiento más trágico de mi existencia en la primera sesión y todos estaban asombrados de ello, considerando que se suponía que mi mente estaba realmente recia a olvidar a Arick.

La taza de té que estaba en mis manos había comenzado a enfriarse y ni un sorbo había podido darle, estaba perdida y helada, con dos sábanas encima y la espalda pegada al respaldar de la cama.

Dieron tres golpes a la puerta y a penas y levanté la cabeza.

—Adelante —dije esperando que fuese audible.

—Hola, hola, Sky —Byron entró con su gran sonrisa y una caja en sus manos—, ha llegado uno de tus fieles soldados.

Sonreí a medias mientras se acercaba, las chicas habían pasado por aquí en la mañana pero habían tenido que ir a sus prácticas y luego a la universidad, pero prometieron pasar en la noche.

—Hola, querido cadete —dije intentando levantarme el ánimo a mi misma.

—Esto es para ti — dijo sentándose a mi lado y colocando una caja de chocolates en mi regazo.

—Gracias —le sonreí —, aunque ni siquiera he podido tomarme este té — alcé la taza y la coloqué en la mesita al otro lado de la cama.

—Vamos, Sky —pasó un brazo sobre mis hombros —, vas a superarlo, vas a superar esto, creo en ti.

—Todos dicen eso —me separé de él —, ¿pero que tal si no puedo? Byron, esto me ha afectado más de lo que pude calcular.

Byron asintió comprendiendo.

—Sí, te ha afectado más de lo que creí —dijo tranquilo —, pero también has conseguido avanzar mucho en una sola sesión, según sé, eso tarda más tiempo, así que no te rindas, Sky, sé que duele ahora, pero no puedes rendirte, tienes mucha gente que te ama a tu alrededor, debes seguir luchando por todos ellos, por mi —se señaló a si mismo.

Mis ojos picaron de inmediato así que llevé las manos hasta mi rostro.

—¿Pero y si no puedo seguir? —Pregunté con mi voz temblorosa — ¿Se van a cansar de mi? ¿Van a seguir amándome?

Sentí sus brazos pasar por mis hombros.

—Claro que si, tonta —me abrazó —siempre.

—¿Estas seguro? —Me aferré a él — ¿Vas a seguirme queriendo aunque esté loca?

—Hey, hey, hey —me tomó por los hombros para verme a los ojos—, tú no estás loca, ¿entendido?

Ladeé mi cabeza e hice una mueca de resignación.

—¿Cómo no voy a estarlo si veo a mi novio muerto?

Sus hombros cayeron y me dio una mirada determinada.

—No estás loca —dijo firme—, confía en mí, Sky, no estás loca y aunque lo estés, no voy a dejarte, y ten por seguro que no dejaré que te manden a ningún lado.

Asentí, durante un instante decidí creerle, algo dentro de mí me indicaba que debía creerle, debía hacerlo.

—Está bien —respondí al fin.

Él miró sobre mi hombro y sonrió.

—¿Y ese libro? —Preguntó.

Yo me giré para tomarlo de la mesita.

—Me lo dio el doctor James, dice que puedo conseguir allí algo que puede ayudarme mucho más que unas pastillas y terapia, que incluso él cree que es lo que me ayudara —expliqué entregándole el libro.

Byron lo tomó con una gran sonrisa en sus labios.

—Yo creo lo mismo —habló contento— ¿Lo has comenzado a leer?

—No, no me he animado —expliqué apoyando la cabeza del respaldar.

—Deberías hacerlo —estaba entusiasmado—, yo lo leí, es muy bueno, vas a ver cómo descubres algo impresionante.

Yo reí ante su actitud.

—Parece que realmente te tocó —confesé notando cómo observaba la portada.

Él asintió de inmediato.

—Claro que sí, solo mira la portada —dijo señalándome el título—. La Cabaña, dónde la tragedia se encuentra con la eternidad, creo que entenderás muchas cosas.

—Bueno, es llamativo —afirmé apoyando mi cabeza de su hombro—, comienza a leerlo.



OG Leghan

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En el texto hay: mente perdida, thriller

Editado: 11.06.2020

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