Precursor: Natanael

⚜️ CAPÍTULO II ⚜️

CAMINO A LA AVENTURA

 

Finalmente, la primavera reverdeció los Incontables campos de Sión y una tardía tormenta de verano, invadió la gran Tristán oscureciendo el cielo iluminado tan solo por relámpagos saltando de nube en nube.

El imponente hecatombe anual llamó a la puerta, quizá, escapando a la cordura de los más ancianos en la tierra de Sión. Y como era de esperarse, el robusto campanario entenebreció el ambiente con el llamado a las armas; un nuevo fruto del cataclismo azotaba los valles de Villa Trimineth, encendiendo extrañamente las nubes en llamas, como si el amanecer se asomase desde los campos de tulipanes.

El rumor de un mítico dragón adamantino se esparció rápidamente entre los aterrados pobladores, a lo que una férrea lluvia, diluvió implacable sobre la tierra en medio del espectáculo de luces. El agua corría por estrechas calles a la altura de los tobillos, mientras los cuatro sagrados héroes se dirigían, uno a uno, a las legendarias puertas de roble lunar.      

—Y bien… ¿Qué es esta vez? —gritó Auriel emocionado. —Da espanto ver el cielo comportarse así. ¡Si es que pareciera que desea mordernos!

—Dicen en la guardia que es un dragón adamantino. Ya te puedes hacer en la ropa como la última vez. —respondió fuertemente Gabriel, entre el incesante resoplido del viento.

—Heee, no me cagué, caí en estiércol, que es diferente. —Refunfuñó el caballero entre risas.

—A ver si así… —agregó Azrael cerrando la boca abruptamente, con una sorprendida mirada clavada en el suelo.

—¿Así, qué? —exclamó Gabriel confuso.

—Creen en el dios… Ya saben, el de la destrucción de los Aterum…  —agregó divagando, seguido de un suspiro. —Bahhhh… Creo que dejé mi bragueta en algún lado. —refunfuñó finalmente pensativo, mirando la inundada calle.

—Mira el lado positivo, ¡Tendrás una espada extra en el combate! —gritó nuevamente Auriel burlándose.

Los tres tipos rieron, mientras Natanael permanecía en un tétrico silencio a la espera de la apertura de la puerta, donde solo el flasheo de los rayos tejiendose entre las nubes, advertían la inexpresiva cara de este caballero.

*Clin-Clin-Clin-Clin-Clin-Clin…* (sonaban las cadenas del contrapeso siendo liberadas)

Finalmente las puertas fueron abiertas y tras ellas, un guardia corría a prisas anunciando que los caballos estaban preparados para partir. Villa Trimineth no quedaba muy lejos, podía verse desde los altos muros del bastión de Tristán; a unas dos horas a caballo con buen clima. Por lo que estarían batiéndose en batalla en cuestión de minutos y debían improvisar un plan de acción.

—Entonces ¿Tú crees que exista eso de un dios de la destrucción? —indagó Gabriel bajo la torrencial lluvia.

—No digo que exista, solo pienso que fué bastante conveniente que la ciudad de Tel-Baldúr hubiese sido arrasada; siendo justamente esa la urbe de los Aterum. O ese dios existe y ellos lo llamaron, o el dragón que los consumió no le gustaba el color negro. —aseveró Azrael sosteniendo su capucha.

—Cuida tu boca muchacho, éso último sonó algo racista y cientas de buenas familias murieron allí. Los hombres no debieron guardar rencor a un color de piel, solo por la casualidad de una creencia, y tú no tienes porque seguir esa línea de ideas.

—Me disculpo. No fue esa mi intención.

—Oigan, no quisiera interrumpir, pero podríamos morir hoy; ¿No sería mejor pensar en cosas importantes?

Creo que si en verdad es un dragón,  deberíamos centrarnos en romper sus alas, eso nos daría una igualdad de condiciones bastante aprovechable. —gritó entre la brisa Auriel.

—¡Mira! Pues es buena idea… Considerando que traemos una espada de más. —respondió Gabriel continuando con la broma. 

—Sí, ya… ¿Podrían por favor céntrarse? Una vez es suficiente, además este cataclismo es inusual; estos dragones son muy raros, por no decir que son imposibles. Si en verdad es uno, no tenemos suficiente experiencia con ellos. —sentenció Azrael desviando la atención de su descuido.

—Está bien, está bien… hablemos de la bestia alada. Siempre que no preñes a la pobre Betsy camino a Trimineth; sería muy raro tener un sobrino de cuatro patas… —gritó desde el extremo derecho Auriel.

—Voy sobre su lomo payaso, no ensartado en su trasero. Además, no te vendría mal un poco de competencia en ser la bestia más fea de la creación. —respondió Azrael burlándose.

—Tres mil años de espera a que madures y sigues siendo un grano en el culo. No pases por alto la belleza que me dió el creador, soy como un semental de sangre pura. —refunfuñó Auriel ofendido.

—¡Y bien que pareces un caballo con esa panza! —Gritó burlonamente en respuesta Azrael.

—A ver, a ver… Déjenla ahí. —intercedió Gabriel. —Aunque ciertamente hay una duda aquí... ¿Dónde exactamente perdiste la bragueta? —preguntó desde el extremo izquierdo.

—¿En verdad es necesario decirlo? —exclamó perezosamente Azrael.

—Tú mismo dijiste que estos dragones son imposibles; así que podríamos morir y no enterarnos de qué le pasó a tus calzones —respondió jocoso Auriel.

—Bahhh, pues bien, estaba en mi visita matutina de la hija del panadero, ¡Y el cabrón nos dejó encerrados hasta la tarde!; le pedí a la chica que me hiciera un masaje en la espalda, y la muy pícara se me sentó encima a darme masajes con sus enormes nalgas desnudas. En eso… ¡Bam! Que entra su padre gritando: "¿Pero qué rayos están haciendo, par de degenerados?" "¿Qué no pueden coger normal como cualquier persona?" Mientras traía el rodillo del pan en la mano. 

*Jajajaja* (Sonaban las carcajadas de los hombres entre los truenos y la lluvia.)

—Yo solo disfrutaba de esa esponjosa y perfecta masa de carne acomodandome la vida a través de mi espalda; nada extraño como el lujurioso hombre fantaseó, intentando espiar a su bien dotada hija sobre mí…



Manuel R

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En el texto hay: accion fantasia epica drama filosofia

Editado: 30.12.2020

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