Princesa de los lobos

Capítulo 48

Ayer después de la conversación con Coel, a pesar que no fue tan tarde, me quedé profusamente dormida. El cachorro me ha estado lamiendo la nariz hace unos minutos, pero no he querido abrir mis ojos hasta ahora. Me siento tan cansada.

—Ya entendí que tienes hambre pequeño — sonrió de lado mientras lo corro un poco para que me pueda levantar.

Me levanto y con mi pijama completo con patitas, bajo en dirección a la cocina para prepararle la leche al cachorro. Son más o menos las seis de la mañana, sería algo raro que haya alguien despierto a esta hora o por lo menos no en la cabaña.

Lo primero que escucho apenas pisar la cocina, es la televisión prendida en el living. Dudo unos segundos, pero al final termino caminando hasta esa dirección. Abro de forma lenta la puerta y veo a la persona que se encuentra sentada en el sillón. El pequeño Ian. Cuando se da cuenta de que alguien lo observa, se gira en mi dirección algo asustado, al notar que soy yo, se relaja.

—Buenos días princesa — sonríe tímidamente.

—Buenos días pequeño — sonrió mientras levantó una de mis cejas — ¿Qué haces aquí tan temprano? — me cruzo de brazos mientras me apoyo en la pared.

—Es que yo... bueno yo... — cualquiera puede notar lo nervioso que se encuentra en este momento —, yo no podía dormir y me he levanto a mirar algo de televisión.

—Entiendo — sonrió de medio lado — pero no hagas mucho ruido, o si no tu madre se enojara — rápidamente asiente con la cabeza.

—Como usted mande princesa — sonríe de forma muy animada.

Vuelvo a la cocina, comienzo a hacer la leche para el cachorro y cuando ya está todo listo, subo las escaleras con el biberón en mano. Intento subir lentamente y sin hacer mucho ruido llego. No quiero despertar a nadie.

(8:38 a.m)

Al final, me pasé toda la mañana despierta pues el cachorro no quiso dormir más. Ahora se encuentra en el living con Gael y Lis, ellos miran televisión mientras lo cuidan. Bueno, en realidad Lis se encuentra dándole comida al libro, pues a mí me tienen encerrada en la cocina.

— ¡No se cocinar y no quiero aprender! — grito molesta mientras ellas me miran y no aflojan su agarre.

—No nos interesa tu opinión — Marta deja que un suspiro se escape de sus labios —, nosotras te vamos a enseñar y punto.

Dejo que un suspiro se escape de mis labios y me acerco al lava platos para lavar mis manos. Atreves de la ventana puedo ver como uno de los hombres águila aterriza, se acerca a hablar con Luke y este, tras asentir con la cabeza, sale corriendo en donde yo me encuentro, pasan la ventana y luego puedo oír como la puerta se abre. Pasos rápidos se escuchan y se acercan a donde nos encontramos. Luke entra alterado.

—Los cazadores ya vienen — tras decir aquello, el color se va de mi rostro — no están muy lejos de aquí.

No sé qué decir y no recuerdo cómo es que uno se mueve. Sé que estoy viva porque lo corazón late de forma rápida. No salgo de mi extraño trance hasta que un fuerte ruido proveniente de afuera, hace presencia en el silencio que nos rodea.

—Bien... — pestañeo un par de veces — dile a todos los que no van a luchar, que se oculten ahora — Luke rápidamente asiente con la cabeza, sale corriendo fuera de la cocina y de la casa.

Rápidamente camino en donde están los chicos y ellos dejan su mirada en mí.

—Niños, necesito que me hagan un enorme favor — ellos asienten con la cabeza y siguen prestándome atención — prométanme que cuidarán al pequeño lobo y el libro, nadie más que yo lo puede tomar ¿Han entendido?

Estos se dan una mirada dudosa, pero aun así aceptan. Marta llega y los toma de sus pequeñas manos para llevárselos al refugio. Fuera todos corren en dirección a él. Aunque claro está, todos en total silencio por cualquier cosa.

Cuando ya no hubo absolutamente nadie de los que no van a luchar (niños, abuelos, mujeres y hombres no tan jóvenes), todos estamos preparados para lo peor. No hemos tenido mucho tiempo para prepararnos, pero sé que podremos. A ambos de mis lados se encuentran Marta, Franck, Luis, Javiera, Dana, Axlin, Brandon, Jairo y mi tío, todos dándome apoyo de una u otra forma. El olor a Coel me llena y eso me hace sentir aliviada. Estaba preocupada por él, lo admito, es mi hermano después de todo.

—Todo saldrá bien — mi tío me da apoyo con una cálida sonrisa.

Dejo de mirar a mi tío cuando un movimiento en los árboles llama toda mi atención. Dejo mi mirada ahí y veo a todas esas extrañas personas saliendo de los árboles.

— ¡Vaya! — Habla el primer hombre que aparece — ¡Veo que nos estaban esperando! — Ríe — esto lo hará mucho más fácil de lo que me imaginé.

La rabia comienza a fluir por mis venas, me obligó a mi misma a no ir a matarlo ahora mismo.

Muchos de algunos hombres nos apuntan con unas extrañas cosas, mis compañeros se tensan y los imitó.

Sin perder tiempo, nos convertimos en lobos, ellos sonríen con maldad y corren hacia nuestro lado, sin más nos lanzamos a ellos. Ellos no nos superan en número, pero aun así muchos de los lobos están teniendo problemas en pelear. Un olor a chocolate con fresa causa un revuelvo en mi estómago. No por favor, él no.



Carla Bustamante (Carla17)

Editado: 19.08.2018

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