Princesa fugaz

1.- El Internado de los Chicos Reales

1.- El Internado de los Chicos Reales

Nota de autor: Espero les guste.

 

—El rey Sorem planea asistir a la ceremonia de apertura del Internado privado más importante del país el Instituto Anrhydd.

Escuchamos decir mi madre y yo a través de uno de los televisores que se encuentran alrededor de la terminal, mientras esperamos sentadas el autobús.

—Hay hija —dice mi madre emocionada—, ´podrás ver al rey Sorem en persona.

—Si —suspiro con poca alegría.

—¿No estas emocionada?

—Creo que el rey no tiene que estar preocupado por los Chicos Reales del Instituto, cuando la cantidad de insurgentes se eleva alrededor del país —argumentó y busco en mi pequeña mochila azul que está en mi regazo, el cubo mágico que suelo utilizar para calmar mis nervios.

—Comprendo. Estas preocupada —asegura con la voz dulce que la caracteriza.

Saco el cubo de mi mochila y levanto la mirada.

—No…—miento. Quería tranquilizarla y no hacer que se preocupe por mi—. Simplemente pienso en lo mal que esta llevando el rey al país, además aún no ha mostrado al príncipe real al mundo y eso claramente hace que nos veamos como una nación débil.

—¿Y por eso estas con tu cubo mágico en la mano? —Me escudriña con la mirada.

Definitivamente mi madre me conoce muy bien.

—Si, si estoy preocupada—afirmo y me encojo de hombros.

—Diviértete mientras estés allá y evita preocuparte. Sabes que nosotros estaremos bien.

—No lo creo, no creo que estén bien con mi padre en casa —contesto angustiada.

Se escucha por los altavoces el anuncio de la salida del autobús hacia la localidad de Cress, es el autobús que me llevara al Instituto.

Mi madre se pone de pie, yo hago lo mismo.

—Es hora de irte —dice y me abraza—. Sabes que no permitiré que tu padre nos vuelva a hacer daño —susurra—. Además, tus hermanos están conmigo —sonríe.

—Lo se —digo con un nudo en la garganta.

El viaje dura apenas una hora.

Las imponentes. rejas del Instituto me dan la bienvenida con el escudo de armas del reino en el centro, dos pétalos de cerezo en la punta de dos espadas entrecruzadas en forma de equis y entre el espacio con forma de V, la corona.

Camino por la vía que hay en medio del gigantesco jardín al cruzar las rejas. El calor que se siente es tremendamente horrible, gracias a mi madre vengo con un vestido celeste pastel y un sombrero de ala ancha que hacen que me sienta fresca.

Observo el paisaje del que será mi hogar por este año mientras tiro de mi maleta rosa para poder llegar a la infraestructura donde podre regístrame,

 

La primera semana no había visto a la directora, pero esta mañana la delegada del salón dijo que la directora tenía un comunicado importante que darnos.

Los murmullos alrededor del auditorio son sobre qué es lo que tiene que decirnos la directora, miro a mi alrededor buscando al casi amigo que he conocido aquí. Aunque hayamos cruzado unas cuantas palabras ya lo sentía mi amigo.

Mi búsqueda no da resultados y no encuentro por ningún lado a Adam.

La directora Amelia se pone frente a todos, su inconfundible traje azul y el pelo gris recogido en un moño en la parte baja de su nuca la hacen inconfundible. Pide silencio y comienza su comunicado.

—Realmente no creímos que uno de nuestros alumnos tomaría esa decisión, sus padres ya fueron informados y ya vienen en camino—dice circunspecta, como siempre.

Siento como si me hubiesen dado un golpe en el estómago y parece que mis ojos procesan la información recibida mucho más rápido que mi cerebro y comienzan a derramar unas cuantas lágrimas, mi barbilla tiembla y siento frio en todo mi ser.

—Ahora hablemos sobre lo que realmente nos ha traído aquí, la ceremonia de apertura del año escolar. —acota sin ninguna muestra de pesar.

La observo y también al resto de mis compañeros, siguen como si nada. ¿Acaso no comprendieron que Adam a muerto? Aprieto las manos en el asiento para contener las lágrimas y no echarme a gritar en ese momento.



Beth Sechs

Editado: 20.02.2021

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