Princesa fugaz

2.- La bofetada

2.- La bofetada

Nota de autor: Me alegra que sigas aqui.

 

El instituto de tipo palacio barroco tiene la residencia de los alumnos separadas por el comedor y el edificio principal donde se dictan las clases y que está rodeado por diferentes jardines y canchas para hacer deporte. Mientras que la residencia de las chicas se encuentra en el lado oeste, la de los chicos está en el este, lo que hace que llegar al comedor o el edificio de clases se nos haga un poco difícil por lo amplio de estos jardines.

Después de desayunar y con el estómago lleno camino por los pasillos de color beige de prisa para llegar a mi salón. Siempre e sido puntual, lo que hace que sea la primera en llegar siempre o casi siempre a cualquier lugar.

—Dios mío...—digo en un susurro al ver la escena frente a mí.

—¿En serio creíste que este era un lugar para alguien como tú? —dice con molestia Sebastian, el chico dorado, tal vez el chico más famoso de todo el Instituto y el país. Su voz era hermosa y sus canciones demasiado buenas; lástima que su carácter fuese todo lo contrario.

La luz solar entra por los amplios ventanales y hacen que la escena se vea mejor: un muchacho con la cabeza pelirroja gacha y con todas sus pertenencias desperdigadas a su alrededor derrama unas gruesas gotas que caen de su cara al piso.

—¡Vamos contesta! —grita Sebastian y da un golpe a el casillero que tiene a su lado, detrás de él dos chicos más ríen.

El chico se inclina temeroso e intenta tomar sus cosas, Sebastián patea su hombro haciendo que el muchacho pierda el equilibrio y caiga de espaldas.

Veo su rostro, veo sus lágrimas y recuerdo a Adam; un chico becado al igual que yo…, no, está mal decir eso, el si era muy inteligente, en cambio yo estoy aquí gracias a un patrocinador. Adam si merecía estar aquí.

Las palabras de la directora sobre su muerte retumban en mi cabeza y vuelvo a sentir la misma rabia de ayer.

La empatía que siento con el muchacho y el recuerdo de Adam me dan valor para hacer lo que voy a hacer.

Camino decidida y me acerco a ellos, me coloco de cuclillas e intento coger uno de las hojas desperdigadas. Sebastian la pisa e impide mi objetivo.

——Aléjate —ordena Sebastian.

—Retira tu pie de la hoja —digo con determinación.

Se que esto solo hará que empeoren las cosas en el Instituto para mí, pero es lo que debo hacer. No puedo dejar que hagan con este muchacho lo que llevo a suicidarse a Adam.

—Estas en mi salón de clases, ¿no es así? —. Se inclina y levanta mi barbilla para que lo mire—. Fuiste la amiga de Adam — concluye.

Retiro bruscamente su mano de mi cara y me pongo de pie, el simple contacto con alguien como él me hace sentir nauseas.

—Alguien como tú ni siquiera debería decir su nombre —gruño.

Sebastian con el aspecto de un auténtico surfero, es líder de los abusadores aquí, él se encarga de los tres únicos chicos becados; su contraparte femenina es Lana Prescot, ella se encarga de la única chica becada que aún permanece aquí: yo.

—Adam… Adam… —dice en tono de burla— ese chico era un cobarde de mierd…

No dejo que termine su frase, mi mano ya ha aterrizado en su cara.

—¡Ya deja de hablar de él! —rujo. Las lágrimas amenazan con salir—. Él es un buen chico y no puedes insultarlo, mucho menos en mi presencia —aseguro.

Me sorprende lo que acabo de hacer ya que nunca en mi vida e golpeado a nadie. La mano me quema como si hubiese estado encima de una parrilla.

Sebastian no dice nada, continua con el rostro hacia un lado, su piel broceada esta enrojecida en la zona del golpe y el pelo rubio que siempre este peinado hacia atrás ahora le cubre los ojos.

El lugar se mantiene en silencio hasta que es roto por el sonido del timbre para entrar a clases. Todos comienzan a moverse y el chico pelirrojo aprovecha el momento y desaparece como si el mismísimo diablo estuviese frente a él. Sigo el ejemplo de mis compañeros, me doy la vuelta y marcho a mi salón.

Mi cuerpo entero tiembla, temo que mis piernas me traicionen.

Una vocecita dentro de mí me reprocha lo que acababa de hacer y me anuncia que esto solo me pondrá en el centro de atención de Sebastian y eso solo significaba problemas.



Beth Sechs

Editado: 20.02.2021

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