Princesa fugaz

8.- La cita

Ya casi ha amanecido y mis ojos por fin se rinden ante Morfeo.

Creo haber dormido apenas unos minutos cuando el timbre de mi móvil me despierta, giro en mi cama indispuesta a leer el mensaje que me ha llegado, pero decido hacerlo a pesar de las protestas de mis ojos.

Con los ojos entreabiertos leo el remitente: Ian.

Mi corazón se agita con solo leer su nombre. Me siento inmediatamente como si fuera impulsada por un resorte.

—«Hoy más que nunca necesito verte, dijiste que me permitirías volver a conocerte, déjame conocer a la Anwen de la que me estado perdiendo todo este tiempo. Te espero en el estacionamiento. Te prometo mucha comida, tengo mucha hambre» —leo en voz alta.

Veo la hora en la parte alta del móvil, ya era más de mediodía, pero al ser sábado no debía preocuparme por las clases.

Una sonrisa tímida aparece en mis labios, me pongo de pie para poder arreglarme y darme una ducha, pero el dolor de la planta del pie me recuerda que aún no puedo caminar bien, por lo sucedido el día de ayer.

Decido ponerme unos pantalones negros para cubrir la herida de la rodilla, una camiseta blanca, tenis blancos y un poco de maquillaje para cubrir las ojeras de mis ojos.

Llego al estacionamiento cojeando y con una sonrisa.

Ian me espera apoyado en su convertible blanco y va vestido de la misma manera que yo, era increíble cómo sin decir nada coincidimos a la hora de vestirnos, al igual que lo hacían los novios al utilizar ropa de pareja.

—¿Te paso algo? ¿Porque cojeas? —pegunta alarmado, da unos pasos hacia mí.

Agito las manos para que no se acerque y yo apresuro más el paso para acercarme a él.

—No, solo ha sido un simple tropiezo. Nada de importancia.

No pienso contarle todo lo que paso en el momento que me dejo, tampoco era necesario que le contara lo que sucedió con Nolan.

No sé qué más decir. Un silencio incomodo se interpone entre nosotros.

—Planeé ir al pueblo más cercano, ya sabes ir a una de las presentaciones de las bandas locales.

Asiento con la cabeza e Ian me abre la puerta de su auto para que pueda subir.

Durante el viaje, que es apenas unos minutos no intercambiamos palabras.

El otoño cada vez es más evidente con las hojas de los árboles cayendo y un inmenso manto de ellas con tonos cafés y rojizos alrededor

Llegamos a una especie de feria que ha llegado a el pueblo de Lef.

Observo a los vendedores de algodón de azúcar y a las manzanas acarameladas, mi estomago gruñe, no he comido nada aún, avergonzada me giro para ver a Ian.

Me mira sonriendo.

—Al igual que antes tú estomagas sigue delatándote cuando tienes hambre.

Me sonrojo.

—Creo que nadie puede resistirse a un apetitoso algodón de azúcar.

—Tienes razón —concluye—. Sera mejor que no hagamos esperar a ese delicioso algodón de azúcar.

Se baja del auto y lo rodea hasta llegar a mi puerta.

—Señorita ya hemos llegado a su destino —dice como si fuera mi mayordomo al tiempo que abre mi puerta y me tiende la mano

—Gracias joven mayordomo —contesto imitando también la voz de una de mis compañeras al salir del coche. Medito unos segundos antes de tomar su mano, observo la mirada expectante de Ian, levanto poco a poco mi mano y consigo estrecharla con la de Ian, el tacto cálido me estremece y emociona a mi pobre corazón.

—¿Crees que puedas caminar? —. Sale de su papel de mayordomo y aparece él Ian que conozco.

Agito la cabeza en señal de aprobación.

—No te preocupes e soportado cosas peores.

La mirada de Ian se muestra aún más preocupada que antes.

—¿A qué te refieres?

Caigo en cuenta de lo que acabo de decir.

—Quiero decir que mis pies son muy torpes, así que estoy acostumbrada a levantarme al caer —. Trato de apaciguar su preocupación.

El asiente, parece no creerme, pero ya no ahonda más en el tema.

Caminamos cogidos de las manos hasta llegar al puesto de algodón de azúcar, se oye la música de la banda amateur que toca a unos metros más adelante y las risas de la gente que disfruta de la música.

—Buenas tardes —saluda Ian al vendedor—. ¿Me podría brindar dos algodones de azúcar? Por favor.



Beth Sechs

Editado: 06.03.2021

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