Princesa fugaz

18.- Sin utilidad.

Holder

—¡Querido! ¡me alegra que estés bien! —mi madre corre hacia mi cuando me ve entrar al despacho del rey—. No sabes lo angustiada que he estado. —Me quedo paralizado ante semejante muestra de amor, nunca en toda mi vida he recibido un abrazo suyo. Sonrío, estoy a punto de abrazarla, pero ella se aleja antes que lo haga.

—Holder, mi querido hijo —pronuncia su majestad a medida que se acerca a mí y pone su mano sobre mi espalda—. Lamento no habérselos presentado durante estos días, pero el Instituto lo tenía muy ocupado —suelta una risotada a el resto de señores vestidos con trajes de pingüinos.

Qué tonto de mi parte creer que de verdad estuviesen preocupados por mí. El espectáculo de amor que acabo de presenciar es simplemente un acto.

—Me llena de honor poder conocerlo Su Alteza —pronuncia uno de los hombres que se supone son del concejo real, hace una reverencia y el resto de hombres lo sigue—. No hay razón alguna para que se disculpe, comprendemos.

Suelto una carcajada y me alejo del rey. Todas las personas en la sala me observan perplejos incluyendo a Andrew y Ezlyn.

—¡Bravo! —aplaudo—. Maravillosa escena —miro mi reloj—. Faltan diez minutos para las tres de la mañana y ni siquiera preguntaste por mi paradero. Creo que mereces ser el padre del año.

La tensión se puede respirar en el ambiente, el rey lanza una mirada rápida a los pingüinos y estos deciden salir de la sala visiblemente ofendidos.

—No haces nada bien ¿no es así Holder? Incluso ahora no puedes comportarte de acuerdo a tu rango. Me estas cansando —advierte señalándome con el dedo—, y créeme que sin importar quién eres me desharé de ti si sigues comportándote de esta manera —amenaza.

¿Qué no hacía nada bien? Al menos en eso acertaba mi padre; no servía como hijo, no servía como príncipe, simplemente era un estorbo para él y para esta familia, una amenaza para mi hermano. Supongo que por eso ya una vez intento desaparecerme de este mundo.

Andrew se levanta del sillón en el que está sentado con Ezlyn.

—Holder —coloca una mano en mi hombro— ahora no es momento de hablar de ti ¿no ves lo que acaba de pasar? —dice serio—. Tuvimos un atentado, aquí adentro del palacio.

No pongo atención a sus palabras, sin embargo, me rio, si, estaba riéndome de mi existencia.

—Holder ya deja esto, no hagas una tonta escena buscando atención. Deberías de comportarte más como Andrew —dice Ezlyn poniéndose al lado de Andrew y tomándole la mano, inmediatamente la risa desaparece de mis labios.

Las comparaciones con Andrew han existido desde que existo, sabía que nunca seria como él y tampoco deseaba serlo, pero esta era la primera vez que oía decir algo así a Ezlyn tan directamente.

—¿De verdad quieres que me convierta en este imbe…

Antes de terminar de hablar la mano de mi madre a impactado en mi cara.

—¡¿Como se te ocurre referirte de esa manera de tu hermano? ¡no permitiré que lo insultes de esta manera! —grita, me giro para verla de frente.

Esa noche realmente se veía hermosa, el pelo rojo recogido en una trenza alrededor de la cabeza al igual que Ezlyn y el hermoso vestido rojo satinado me recordaba a las rosas que le encanta plantar. Esa noche pensaba pedirle que me enseñara a bailar el clásico vals como lo había hecho con Andrew cuando pequeños, pero supongo que eso de aprender a bailar el vals nunca se haría realidad. Mis esperanzas para ese baile eran demasiado altas.

Me acaricio la mejilla y sonrió de mi ingenuidad.

—Su Majestad perdone que lo interrumpa —susurran antes de entrar—. El equipo de prensa ya está listo para que pueda dar su mensaje. La gente en las redes sociales cada minuto que pasa se hace ideas erróneas de lo sucedido.

—En un momento estaremos ahí —dice mi padre y luego se dirige hacia mi—. Arregla tu semblante y ven a la sala de prensa, tenemos que grabar el mensaje al país y presentarte a ti a tu hermano —ordena—. No dejaremos que esos malnacidos se salgan con la suya —sale de la habitación susurrándole a otro sirviente que busque a Anwen para que también este aquí.

Andrew sale de la habitación seguido de Ezlyn y mi madre que me lanza una mirada de odio.

Desconozco el lugar en el que estoy. Voy a mi habitación y me cambio rápidamente.

Cuando voy por el pasillo me encuentro con mi secretario o el señor Baan.

—¿A dónde va?, sus padres lo están esperando.



Beth Sechs

Editado: 20.02.2021

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