Princesa fugaz

21.- Fingir

—Espero que lo hagamos bien —susurro ansiosa mientras intento resolver el cubo rubick.

—No se te hará difícil fingir estar enamorada de mí —comenta con su típica sonrisa de lado y se gira para seguir mirando a través de la ventana los jardines que hace un tiempo no vemos.

Analizo el anillo de compromiso que llevo en el dedo anular de la mano izquierda y veo que Holder también lleva el suyo. Realmente espero que hagamos que la gente crea que de verdad estamos enamorados.

El auto rodea la fuente que se ubica frente al edificio de administración del Instituto y se detiene al igual que el resto de autos que nos acompañan.

—Alteza, la prensa está aquí —informa el señor Baan deteniendo el auto.

Holder lo mira por el espejo retrovisor delantero y asiente.

Los agentes de seguridad que iban delante de nosotros ya han formado un cordón de seguridad ante los camarógrafos que intentan sacar fotografías exclusivas de la llegada de los príncipes a su lugar de estudios. Además, hay miradas curiosas de algunos alumnos del instituto que se han colocado en los alrededores.

Aspiro lentamente aire y acomodo los pliegues de mi falda.

El señor Baan rodea el auto y me ayuda a descender. Los flashes de las cámaras hacen su presencia y la voz de los camarógrafos pidiendo que pose para ellos.

Miro a mi lado; a unos metros Andrew y Ezlyn también ya han descendido de su auto y sonríen posando para las cámaras.

Siento la presencia de Holder a mi lado.

—Tomare la responsabilidad —susurra y se gira para verme—, de ahora en adelante me hare cargo de que esto se haga creíble. Hagamos esto creíble —susurra con determinación y extiende la mano para que yo la tome.

La atención de las cámaras se centra en nosotros y se oyen más flashes y unos cuantos gritos de emoción. Miro el rostro de Holder con detenimiento, una sonrisa se asoma en sus labios, observó su mano, mi corazón se derrite. «¿Por qué?», siento mi cara arder. Miro nuevamente a Holder que ahora muestra una sonrisa divertida. Extiendo mi mano lentamente hasta que mis dedos palpan su piel, Holder aprieta mi mano con delicadeza y me guía por el camino habilitado por la seguridad.

Las cámaras y periodistas no pueden seguirnos más allá en el Instituto, pero ahora no son ellos los que nos observan, ahora son los chicos del Instituto.

La mirada de todos sobre nosotros me incomoda así que adelanto a Holder y me suelto de su mano. Entro al edificio donde se encuentra mi salón de clases.

—No es necesario que me acompañes a clases —digo.

Holder me alcanza y toma nuevamente mi mano.

—¿Qué haces? —me detengo en seco.

—Haciendo que lo nuestro —me señala a mí y luego a él— sea más creíble.

—No creo que sea necesario hacer esto —tomo su muñeca que sostiene mi mano y la aparto—. Si continúas siguiéndome de verdad creeré que te gusto.

Camino en medio de mis compañeros que me observan, escucho los pasos de Holder detrás de mí: «¿Que quiere?, ¿por qué actúa así?»

—¡No me sigas! —volteo irritada señalando con la mano para advertirle.

Veo la expresión de diversión en su rostro, sonríe de lado como cuando coquetea «Oh de verdad le gusto» Holder camina con las manos en los bolsillos hasta llegar a mí.

—¿Sabes bonita? —se inclina para ponerse a la altura de mi oreja—. Mis clases también están en ese mismo salón. No te hagas ideas erróneas —continua con su camino.

Veo como su figura delgada y atletica se aleja, arrogante y lleno de confianza sabiendo que es el centro de atención de ese pasillo. Antes de ser el príncipe del país ya era uno de los más populares no me quiero imaginar ahora que es el príncipe. Una chica rubia se acerca a él enrollando su pelo en uno de sus dedos de manera coqueta, él la mira de arriba abajo, espero que se quede ahí coqueteando con ella pero no lo hace, suelta una sonrisa de fastidio y continua con su camino.

La comisura de mis labios se eleva, al menos Holder el día de hoy parece feliz.

 

 



Beth Sechs

Editado: 06.03.2021

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