Promesa de amor (#1.0)

Capítulo Uno

22 de abril de 2009:

Despliego mi vista por la fila de libros sin encontrar el que busco, paso a la fila de arriba y vuelvo a repetir mi acción mientras con mi dedo rozo el borde de, algunos, viejos libros.

Mi concentración está en los títulos hasta que unas pisadas me distraen. Al principio fingí que me concentraba en un libro específico para poder mirarlo de reojo.

Si, era mi chico.

Seguí recorriendo las estanterías en busca de mi libro, aunque de vez en cuando le daba una leve mirada.

Él, como todos los días desde que había comenzado a venir, estaba leyendo el argumento de alguna obra. Era habitual que tomara dos o tres libros y después desapareciera con ellos, sin embargo después descubrí que no desaparecía sino que iba a las mesas a poder leer con más comodidad. Hoy estaba vistiendo las botas que me encantaban y que utilizaba en conjunto con un pantalón negro y una camisa a cuadros suelta, era mi atuendo preferido. Sabía que sonaba como una acosadora, pero, en mi defensa, era el único atuendo que recordaba porque me encantaba, principalmente esas botas que desde que las había visto estuve buscando unas similares.

Pero mi estancia en la biblioteca no se limitaba a buscar libros y observar de reojo a este chico, del cual aún no tenía ni la menor pista de su nombre, sino que por minutos intentaba pensar en una forma ingeniosa de hablarle y que nunca había dado fruto.

Quizás si seguía un tiempo más él me notaría y, si le interesaba, me hablaría. No obstante, no estaba demasiado segura de eso.

Además de ser un chico atractivo parecía demasiado serio. Su expresión nunca mostraba expresión como si nada le llamara la atención, lo que solo hacía las cosas más difíciles porque nunca sabría que libros le llamaban la atención para utilizarlos de tema de conversación.

Ahora que lo pensaba, se me hacía parecido a Mark Darcy, del Diario de Bridget, por su expresión y postura. Parecía todo un hombrecito inglés.

Decidí regresar al mundo real y tratar de encontrar ese libro, estaba empezando a sospechar que la bibliotecaria me había mentido.

Al terminar de revisar todas las estanterías de debajo de mi altura comencé a mirar las de arriba. Inconscientemente me eleve en puntas de pie para tener una mejor vista, aunque aún no tenía ni la menor idea de como vería las dos últimas.

Seguí leyendo el lomo hasta que un nombre me pareció conocido, entonces lo encontré pero había un problema, no llegaba a alcanzarlo. Estuve parada mirándolo mientras mi cabeza ingeniaba como tomarlo, entonces decidí que trataría de sacarlo con mis manos y estirándome lo más que podía. Si al final mi altura no funcionaba iría a pedir la escalera a la bibliotecaria.

Maldije que solo me faltaran unos centímetros para alcanzarlo correctamente, de igual forma seguí rozando el libro y tratando de empujarlo para que cayera. Estuve así unos largos segundos hasta que una mano milagrosa apareció.

-Gracias –Dije después de volver a mi postura habitual, ahí fue cuando me percate de quien había sido mi ayudante.

El chico me miraba sin modificar su semblante al mismo tiempo que me tendía el libro, le sonreí y lo tome, él solo se limitó a realizar un movimiento de cabeza. Estaba por decir lo primero que se me viniera a la cabeza cuando él se giró sobre sí mismo y volvió a observar el libro entre sus manos.

No podía dejar que eso terminará así. Por fin habíamos interactuado después de semanas de solo estar en silencio uno al lado del otro. Así que decidí hablar sin saber si recibiría una respuesta.

>> Soy Maddie –Sus ojos se giraron instantáneamente en mí-. Maddie Adamson.

Cuando sus ojos claros se fijaron en mi todo mi valor se esfumó y mi mente se quedó en blanco. Tuve que cerrar la boca para no parecer una idiota mientras pensaba en que más decir.

>> Te he visto varias veces por aquí –En cuanto termine de hablar quise borrar lo que había dicho. De acuerdo, aquí demostraba que no era buena conversando con otras personas y menos iniciar una conversación.

Para mi sorpresa él asintió y su boca se abrió para responder.

-Si –Su voz era gruesa con un tono neutro, parecía que estaba escuchando a un conductor de radio-, también te he visto últimamente en esta sección.

No puedo ocultar una leve sonrisa, sin embargo desaparece al ver que mi tiempo se está acabando y tengo que volver a clases.

-Quizás nos volvamos a ver entonces, nos vemos –Dije de forma apresurada para poder escapar de esa vergüenza lo antes posible.

Estaba por doblar cuando habló. Al principio no lo escuche, mi expresión debe de habérselo dicho por qué volvió a repetir lo que había dicho.

-Soy Caleb, Caleb Cook –Nos miramos-. No me había presentado antes.

-Entonces nos veremos mañana, Caleb –Le sonrío y veo que su expresión cambia pero no podría asegurar si era una sonrisa. 



Martina B

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En el texto hay: peligro, separacion, dudas por amor

Editado: 17.10.2020

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