Prostitute

Capítulo 3

Demian Black:

 

Al llegar a la casa cargué a Mia ya que estaba muy dormida para mantenerse parada. Ya tenía todo preparado para nosotros dos, una habitación tan amplía que podría hacer una tienda ahí dentro, Mia tendrá todo lo que podría desear aquí dentro.

Entré a la casa y ahí estaba Bill —mi mayordomo— sosteniendo una bandeja con bocadillos pequeños. Le hice una señal para que subiera a nuestro cuarto, él la captó y subió las escaleras.

Podía notar unas pequeñas pecas en su rostro que llamaban la atención ¿Cómo una niña puede estar metida en esto? No sé cómo pero mañana le preguntaré como llego a este punto, sé que tiene que ver algo con su hermano, pero ¿Y sus padres?

Al llegar a nuestra habitación Bill abrió la puerta para que yo entrara sin preocupaciones. Cuando entré Bill extendió las sabanas para que pudiera acostar a Mia sin despertarla.

—¿Ella es la elegida? —preguntó Bill.

—Si —susurré acostándola tiernamente.

—Es algo pequeña ¿No? —preguntó viéndola fijamente.

—No, tiene 19 años, es legal para mí y para la ley —aclaré dudando un poco.

—¿Quiere que le prepare la cena señor? —cuestionó.

—No, no comeremos nada hasta mañana, quiero el desayuno en la cama a las 7:00 am puntual —ordené.

—Si señor.

Bill salió de la habitación cerrando la puerta con extrema delicadeza para no despertar a mi niña. Yo por mi parte me quité toda mi ropa hasta quedar solo en calzoncillos para acostarme a lado de Mia, la única mujer que ahora va a estar en mi vida.

Tal vez solo tenga 17 años la pequeña pero es muy atractiva sin dudar, pero es muy pequeña para mí.

(...)

Me encontraba sentado a lado de Mia quien estaba todavía dormida, más bien perdidamente dormida. Son las 6:58 am, no tengo nada que hacer pero no pude pegar el ojo ya que no paraba pensar en lado secretos de la niña.

En un momento tocaron la puerta, me levante de la cama con mucho cuidado para abrir la puerta. La abrí con cuidado y me encontré con Bill con el desayuno en una bandeja de plata. El desayuno constaba con dos jugos de naranja, dos wafles con mucha miel y mantequilla y dos platos pequeños con fruta picada.

Tomé la bandeja y le hice una seña a Bill para que se fuera de aquí. Cerré la puerta y dejé la bandeja en la mesa de noche que estaba adelante de nuestra cama. Me acerqué a Mia para despertarla, no podía soportar el hecho de que no sabía nada de ella.

—Cariño es hora de desayunar —susurré en su oído con delicadeza.

—Mmm —murmuró dormida.

—Ven cariño, te he preparado el desayuno solo para ti —la traté de levantar un poco.

—¿Demian? —preguntó tallándose los ojos.

—Cariño vamos —hice que se sentara mejor recargada en la cabecera.

Cuando me aseguré que ella estuviera sentada y medio despierta fui por el desayuno que estaba en la mesa para colocarlo en medio de nosotros dos.

—Quiero que comas todo sin dejar nada, si no te gusta lo podremos cambiar —hablé sin apartar la vista de sus ojos.

—Así está bien, gracias señor —agachó la mirada.

—Ya te dije que no me gusta que me llamen señor, sé que tengo más de 15 años que tú pero no me gusta que me llames señor —le dejé en claro.

—Lo entiendo —susurró.

—Ahora quiero respuesta y después tú me preguntarás lo que quieras ¿Si?

Mia asintió lentamente sin apartar la mirada de mi. Ella comenzó comer su wafle dando pequeñas mordidas. Tenía muchas preguntas que hacerle, pero no quiero que se sienta presionada a nada y mucho menos a estar a mi lado.

—¿Por qué a los 17 años estabas trabajando en un prostíbulo? —pregunté tomando un pedazo de melón.

—Necesitaba dinero —susurró.

—¿Para qué? —cuestioné.

—Mi hermano tiene cáncer y necesitaba dinero para pagar —comentó comiendo un pedazo de fresa.

—¿Y tus padres? ¿En dónde están?



Violett

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En el texto hay: romace, comprada

Editado: 08.09.2018

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