Prostitute

Capítulo 9

Demian Black:

 

Estábamos en el supermercado comprando las cosas que Mia quería para hacer sus platillos, no me quejaba de lo que agarraba ya que sabía que lo iba a utilizar para hacer una exquisita comida pasa los dos.

Esta noche quería llevar a cenar a Mia en una colina en donde se podía mirar las estrellas. Quería enseñarle a Mia que es lo que se está perdiendo ya que a su edad debería de tener citas en lugares no frecuentes.

Miraba con gusto a Mia quien vestía un vestido azul elegido por mí ya que me gustaba demasiado ese vestido e imaginarme en cómo se vería con ese atuendo me agradaba.

—¿Qué tienes planeado hacer hoy cariño? —pregunté mientras la tomaba de la cintura.

—No lo sé ¿Qué te gustaría a ti? —me preguntó.

—Una ensalada o un spaghetti —dije dándole un beso en su mejilla.

—Entonces eso será —me sonrió.

—Cariño acompáñame a mi trabajo por favor —supliqué.

—¿Y la comida? —cuestionó.

—Te llevaré a comer y mañana cocinaras.

—Esta bien —accedió.

Seguimos caminado para comprar las cosas que Mia iba escogiendo. Amaba que ella tuviera la libertad de abrirse conmigo ya que pensé que iba a hacer más difícil que se abriera conmigo.

Yo nunca tuve problemas económicos ya que mis padres siempre tuvieron esta empresa y millones de dólares, crecí en la riqueza pero ahora sé que no todos somos afortunados de nacer en una cuna de oro.

Fuimos a las cajas para que pudiera pagar las cosas, pero en la caja noté que Mia se le quedaba viendo mucho a un dulce de chocolate, tal vez ella lo quería o se le antojaba –pensé–, así que tomé tres chocolates del que estaba mirando Mia para pagarlos.

Cuando terminé termine de pagar las cosas fuimos al estacionamiento para guardar las cosas en el maletero e irnos a mi trabajo. Pero antes de cerrar la cajuela tomé los tres chocolates para dárselos a Mia.

Al sentarnos en nuestros respectivos lugares –Mia en el asiento del copiloto y yo en el del piloto–, arranqué el auto para ir a mi trabajo.

—Ten —le di a Mia los chocolates.

—No tenías que hacerlo —le brillaron sus ojos.

—¿Has probado uno de esto? —preguntó.

—No, siempre los veía en las tiendas y quise probarlos —dijo devorando el chocolate causándome una risa.

—¿Por qué no me dijiste que quería uno? —sonreí.

—Me dio mucha pena —se sonrojó.

—Ya te dije que me pidas lo que quieras Mia —reí.

—¿Y si te pido un gato? —me miró.

—¿Quieres uno? —asintió—. Iremos terminando de trabajar a una tienda de mascotas ¿Te parece?

Mia asintió con mucha emoción, había un problema que era alérgico al pelaje de los gatos y al de los perros, pero no podía desilusionar a Mia diciéndole que no podíamos tener gatos por mi culpa, así que me callé ese secreto.

(...)

Al llegar a mi trabajo estaba haciendo mi trabajo mientras Mia se comía su tercer chocolate que le compré mientras jugaba con mi celular. No le he dado un celular a Mia ya que no quiero que escape, ya que no creo porque tengo un punto de su hermano, pero no sé de qué es capaz de hacer si tiene que celular en su poder.

Esta tarde vendría nuevamente Harry, lo había olvidado por completo y no quería que él viera a Mia ya que con lo que pasó el otro día es más que suficiente para entender que Harry quiere algo más con mi mujer.

Sé que no soy nada de Mia, pero no soportaría verla con alguien más ya que yo soy su dueño, yo la compré y no sería muy justo que ella se fuera con alguien más que no sea yo.

—¿A dónde me vas a llevar en la noche? —preguntó Mia.

—Es una sorpresa cariño, no puedo decirte —continúe tecleando mi computadora.

—¿Es bonito? —cuestionó sin mirarme.

—Si, te juro que te gustara.

—¿La comida es rica? —me miró inocente.

—Claro que lo es.



Violett

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En el texto hay: romace, comprada

Editado: 08.09.2018

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