Prostitute

Capítulo 11

Demian Black:

 

La única que me hacia despertar mis sentimientos más profundos era solo ella, me gustaba como me hacía sentir, más joven se podría decir. Ella era única e inocente, no me arrepiento de haberla comprado en ningún segundo ya que ahora es importante para mí.

Cuando en la mañana la vi con Harry sonriéndose y ella sonrojándose me dieron ganas de golpear a Miles por haber visto a mi mujer, según Mia me había contado que Harry había visitado varias veces el prostíbulo en donde ella trabaja y siempre la miraba a ella, eso no me gustó para nada.

Ahora estaba besando a Mia con amor y delicadeza, quería que supiera que no solo la compré para tener relaciones con ella sino por tener una compañía y cuidarla. Besaba su cuello haciendo que su cuerpo se doblara ante mi.

—¿Te han gustado tus experiencias sexuales? —pregunté mientras besaba su mejilla.

—No —logró decir.

—Te haré olvidar a todos ellos, nadie te habrá tocado o hacerte sentir como yo lo haré cariño —besé sus pecho.

—Demian —se revolvía debajo mío sintiendo mis mordidas.

Cuando iba a quitar la playera de Mia para besar su abdomen tocaron la puerta. La persona que estaba debajo mío se removió tratándose de ocultar.

—Señor, llegó una pizza para usted y necesita el dinero —oí hablar a una de mis amas de llave.

—Ahora voy —alcé la voz.

Sentí como Mia se reía un poco, casi nunca la oía reír y eso me gustaba mucho. Rato después vi como entraba el gato que le compré a Mia haciendo que estornudara.

—Salud —dijo Mia.

—Gracias —agradecí—. Mia no es por ser mala persona, pero ¿Puedes llevarte al gato de aquí? No quiero que ensucie las cosas —mentí.

No quería lastimar a Mia, pero si no se va ese gato podría morir y todavía no estoy listo para ello.

Mia aceptó algo decaída, no quería que el gato tocara algo de la habitación ya que podía dejar ahí sus pelos. Me levanté de la cama para que ella pudiera tomar al gato pero al hacerlo la toalla que tenía se calló de mi cintura haciendo que Mia se sonrojara.

—Demian —chilló Mia tapándose sus ojos.

—Lo siento cariño —reí.

Mia se levantó rápidamente de la cama para cargar al gato y no verme desnudo. He pensado que lo mejor es que regrese a Mia a donde vivía con su hermano, no quiero hacerle daño y quiero librarla de la vida que ha llevado, lo mejor es que la deje libre y no encaminarla a más dolores y sufrimientos.

¿Cómo una mujer de 18 años va a estar con un hombre de 30 años? Le dobló la edad a la niña.

(...)

Estábamos comiendo pizza en mi cama mientras veíamos la televisión, Mia no sabia la cantidad de programas que había en la televisión y ahora quería enseñárselos todos lo que podíamos ver.

Me gusta estar con ella, cuando la compré sabía que la chica que iba a comprar iba a hacer la más afortunada y lo es.

—Me gusta estar así ¿Sabes? —le susurré en el oído a Mia.

—¿Mañana trabajaras? —preguntó.

—Si, y los tres días restantes —sonreí.

—Quiero que me cuentes más de tu vida —dijo Mia sentándose enfrente mío.

—¿Qué quieres que te cuente? —sonreí.

—Algo tuyo, tú ya sabes todo de mi.

Acomodé a Mia entre mis piernas colocando la caja de pizza encima de las piernas de Mia para seguir comiendo.

—Nací en Barcelona —comenté—. Me mudé a California a las 16 años, mi padre me heredó la empresa a los 20 años —reí—, quería estudiar diseño gráfico pero no sabia dibujar y a los 30 años conocí a una hermosa joven que ahora la quiero con todo mi corazón —finalicé.

Mia se volteó para darme un gran abrazo, pero hubo algo que hizo que quisiera más que un abrazo, tal vez fue porque puso su busto delante de mí o tal vez era porque aplastaba mi parte intima. Pero sentía que era más por el abrazo que me daba, era lleno de amor y ternura.

Quería dejar a Mia para que sea feliz pero no creo que yo mismo me lo permita.



Violett

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En el texto hay: romace, comprada

Editado: 08.09.2018

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